Publicada el 10/03/2019

Cada vez son más comunes los casos de mediocentros sudamericanos que han llegado a México y se han convertido en figuras. Guido Rodríguez ha sabido cómo ganarse un puesto en el actual monarca de la Liga MX. Su seguridad y autoridad dentro de la cancha lo han convertido en la piedra angular del sistema que emplea Miguel Herrera.

Su carrera inició en River Plate, donde se terminó viendo relegado al ser cedido a Defensa y Justicia, antes de llegar al fútbol mexicano. Tijuana le abrió las puertas de la Liga MX, pero en 2017 se convirtió en nuevo habitante del nido, donde su nivel creció de forma exponencial. Sin ser delantero, se convirtió en uno de los futbolistas que más focos atrae en el balompié azteca.

Da la impresión de ser un futbolista experimentado, con amplio recorrido y una carrera dilatada, pero apenas cuenta con 24 años de edad. Su madurez le permite ser un jugador fuerte mentalmente, al punto de convertirse en un líder desde la zona medular.

Sabe cómo acomodarse conforme a lo que el juego exige. Es común verlo sumarse incluso entre los centrales para darle amplitud al equipo en salida. Sin embargo, el primer pase es una de sus cuentas pendientes, es un jugador de perfil netamente destructivo.

Cuando sale de su zona difícilmente pierde un duelo, es común verlo presionando la salida del rival y acercándose de manera constante para incomodar, sobre todo a los encargados de crear juego en el rival. Parece ser consciente de que no tiene mucha facilidad para salir jugando, por ende complementa esto con una muy buena lectura del partido. Es un entrenador en la cancha, por sus cualidades organizativas, sin balón. Conversa de modo constante con sus compañeros y difícilmente se le ve mal ubicado.

Pese a que su despeje presenta detalles, cuando decide jugar en largo lo hace con inteligencia. No es común verlo lanzar el balón, solo lo hace cuando consigue un compañero en buena posición y tiene plena seguridad de que su envío va a ser efectivo. Otro punto en el cual destaca es como enlace, tiende a ser un hombre que conecta cada banda de la cancha.

No es el primer toque de su equipo, pero maneja todo el carril central. Sabe cómo temporizar la tenencia del balón. Sus características le permiten ser el referente, pero esto a su vez lo convierte en el jugador más dependiente del sistema. Cuando su conjunto en general está gris, termina siendo víctima de esto. Se ve afectada de manera directa por el mismo. No es un jugador que pueda cambiar un partido, pero sí te da una visión clara de lo que es el equipo. Es el termómetro que indica el nivel del colectivo.