Publicada el 5/03/2019

Después de su paso irregular con el Cruz Azul el campeonato pasado (último año de Paco Jémez y el primero de Pedro Caixinha), Ángel Mena ha regresado a ser ese futbolista que maravilló a todos en el Emelec ecuatoriano acompañado por Fernando Gaibor y Miller Bolaños. Dentro de un contexto que no le ha favorecido, el ecuatoriano no ha desplegado su mejor versión en sus últimos compases dentro de la Maquina Cementara, pero con su llegada al León de Ignacio Ambriz ha tenido una segunda oportunidad de demostrar su calidad.

Con un entrenador que a lo largo de su carrera se ha caracterizado por entregar un abanico de soluciones ofensivas a la hora de realizar transiciones, Mena ha logrado deslumbrar de manera futbolística y numérica debido al apoyo que recibe por dentro, con Rubens Sambueza y Luis Montes, quienes siempre le dan la posibilidad de recibir con ventajas en banda, como por fuera con el lateral Fernando Navarro, un nombre clave para entender el momento del ecuatoriano. Su relación en el terreno de juego es óptima. Cuando uno va por dentro, el otro va por fuera y detectan en dichos movimientos los espacios que se pueden atacar con determinación. Con el pasar de los partidos, sus intercambios son cada vez más impecables. Tiene todo a su favor con un contexto que le da la oportunidad, rodeado de intérpretes que a su vez comprenden y ejecutan a la perfección, de brillar y mostrarse a su máximo esplendor pero, ¿cómo juega Mena?