Publicada el 11/02/2019

A diferencia de la edición del Sudamericano 2017, este torneo se ha caracterizado por la solidez defensiva y las grandes actuaciones de los guardametas y de los defensores centrales. Ergo; ha estado repleto de partidos cerrados y una cantidad considerable de goles menos (91 goles en 2017 y 60 goles en 2019).

Para explicar esto previo a desarrollar nuestro análisis táctico, es prudente destacar las altas temperaturas en las que se llevó a cabo el Sudamericano en Chile. En Rancagua, la ciudad que ha albergado la mayor cantidad de partidos en la competición, la temperatura se mantiene por sobre los 30 °C, llegando hasta los 35°C en ocasiones.

ANÁLISIS GENERAL DE LOS EQUIPOS

Hovannes Marsuian: Lo complicado de los torneos de selecciones, sobre todo en categorías juveniles, es que los equipos no consiguen imponer un estilo de juego tan específico ni tampoco tan vistoso. Hay mucho trabajo táctico y también en las jugadas a balón parado. El estudio a los rivales es clave. Y se ha evidenciado en el Sudamericano Sub-20 en Chile.

Durante el torneo, uno de los puntos que más se evidenció fue que los equipos se observaron mejor atacando a partir de una transición rápida que de manera posicional, encontrando delanteros jugando fuera de su zona, extremos con mucha chispa, centrocampistas y centrales lanzando ataques, sin tanta construcción sino más con un pase creativo y laterales con cambio de ritmo en conducción.

Alejandro Paz: Parafraseando a Jorge Célico en el pasado Cuadrangular Amistoso Sub-20 de Lara 2018, los seleccionadores buscan que sus equipos emulen los sistemas e ideas más comunes del torneo local, donde se desarrollan la mayoría de los jugadores. Teniendo en cuenta el poco tiempo con el que cuentan las selecciones para trabajar, más allá de buscar un plan para dañar, priorizaron la solidez en el fondo, aspecto clave. Se buscó (y se notó) el resultado a través del trabajo defensivo. Esto se traduce en un torneo de pocos goles y gran cantidad de vallas invictas.

Nuevamente, quedó expuesta la importancia de las Acciones a Balón Parado (ABP) en la actualidad. Venezuela, por ejemplo, anotó sus ocho (8) goles por esta vía. También recibió varios por ella. Colombia, por otro lado, encontró goles de suma importancia por medio de sus centrales en este tipo de acciones, confirmando el buen torneo de los defensas a nivel general.

H.M: Desde los primeros partidos, lo que más se ha observado en el torneo no fue un plan ofensivo sino la solidez defensiva de los equipos, en parte por las buenas actuaciones de los porteros, como Jhon Cuellar en Bolivia, Luis Ureta en Chile, Diego Huesca en Paraguay, Emile Franco en Perú. Justo los cuatro porteros que quedaron eliminados en la Primera Fase. Aunque, de los guardametas que clasificados al Hexagonal Final se pudiese nombrar a Moisés Ramírez de Ecuador, Renzo Rodríguez de Uruguay y algunas acciones de Manuel Roffo de Argentina en la Primera Fase y Phelipe de Brasil.

Además, se observó muchísima seguridad en los centrales, como Carlos Cuesta en Colombia, Nehuén Pérez en Argentina, Jackson Porozo en Ecuador, Bruno Méndez y Sebastián Cáceres en Uruguay, y Christian Makoun en Venezuela, sobre todo en la Primera Fase.

A.P: Estoy completamente de acuerdo en todos los nombres que expones, aunque resaltaría un poco más la figura de Phelipe en la selección brasileña. El guardameta de Gremio mostró gran cantidad atajadas destacadas, y aunque no bastaron para clasificar a Brasil, en el análisis individual creo su actuación estuvo entre las mejores del torneo. Mucha seguridad y reflejos para intervenir en momentos importantes, lo que habla de habilidad y liderazgo.

En cuanto a los centrales, aparte de los nombres, destaco más la formación de los mismos. Es notable el trabajo para que puedan ser figuras más útiles con el balón en los pies. Incluso noté en Gustavo Vallecilla (Ecuador) la capacidad de proyectarse por dentro en varias ocasiones. Son piezas con una interpretación de juego muy superior a las de hace una década, por ejemplo.

ANÁLISIS DE JUGADORES REFERENTES

H.M: Lo divertido de los torneos de categorías juveniles es observar qué futbolistas destacan. Se observa más lo “individual” que lo “colectivo”, ya que los entrenadores no poseen tanto tiempo de preparación para profundizar una idea de juego. Por ese motivo, se evidencia que la mayor parte de los equipos ejecutan como plan el juego directo, ya que es el más fácil y rápido de adaptar en la puesta en escena.

Ahora bien, en el punto anterior mencionamos a los porteros y a los centrales. Aquí empezaremos por las piezas ofensivas. A mí me gustó la Primera Fase de Samuel Sosa y Jan Hurtado en Venezuela, fueron de más a menos en el torneo. Pedro De La Vega en Argentina, quien en el Hexagonal Final mejoró muchísimo y sintió más confianza al atacar con su diagonal en conducción de afuera hacia adentro. Al igual que Adolfo Gaich y Julián Álvarez, que con el cambio de sistema del técnico argentino, mostraron más comodidad en la puesta en escena. Además, en Ecuador, destacaron las cuatro piezas ofensivas, Leonardo Campana, Gonzalo Plata, Alexander Alvarado y Jordan Rezabala, quienes demostraron desequilibrio en el 1 vs. 1 y creatividad en el pase, sobre todo los dos últimos.

En la selección uruguaya, Nicolás Schiappacasse estuvo muy irregular, pero apareció en momentos puntuales para generar acciones determinantes. Colombia despertó con la chispa de Johan Carbonero. Y de las piezas brasileñas se esperó muchísimo más. Rodrygo fue irregular, pero en parte ocurrió porque estuvo muy poco acompañado, el torneo de Lincoln, por ejemplo, fue decepcionante.

A.P: Como suele ser habitual en competición de selecciones y de categorías inferiores, fue un torneo más de “jugadores” que de “colectivos”. Y ambos no podríamos estar más de acuerdo acá. Ante la solidez defensiva que caracterizó a la mayoría de los equipos, era común ver desequilibrantes haciendo la diferencia en jugadas puntuales, y no conjuntos probando cambios tácticos en medio de los partidos.

Samuel Sosa y Jan Hurtado en Venezuela, Pedro De La Vega y Gonzalo Maroni en Argentina, Alexander Alvarado y Jordan Rezabala en Ecuador, fueron algunos casos puntuales en las selecciones más ofensivas.

Extiendo la función de Adolfo Gaich y Leonardo Campana en el Sudamericano; dos delanteros con físico imponente, pero gran aporte en la gestación de la jugada, en especial este último. Los dos se definen bajo el concepto de que “es mejor aparecer que estar” y muestran cómo las condiciones físicas pueden favorecerlos incluso fuera del área. El argentino con mejor interpretación del juego y ataque a los espacios, el ecuatoriano con mayor habilidad técnica y recursos en definición.

H.M: Ahora, vamos a enfocarnos con los centrocampistas. Durante el torneo, observamos un detalle característico de los hombres del medio: búsqueda del equilibrio. Es decir, que supieran manejar de buena manera el concepto de recuperación del balón, para cortar y entregar en ventaja, ya sea para acumular la posesión o lanzar ataques.

Nicolás Acevedo fue una muy bonita sorpresa en Uruguay, siendo quizás uno de los mejores futbolistas de la selección uruguaya durante el Sudamericano. Además, Juan Manuel Sanabria mejoró con el paso de los partidos. José Cifuentes en Ecuador fue uno de los mejores del torneo. Y Santiago Sosa fue clave para el funcionamiento argentino, como también Aníbal Moreno en los últimos partidos de Argentina.

También se pudiese nombrar a Marcos Bahía en Brasil, quien tuvo ciertos chispazos. Y el rol de Jorge Yriarte en Venezuela sorprendió para bien y terminó siendo importante.

A.P: Ante extremos/ofensivos tan rápidos e incisivos como los comentados, con buena capacidad de conducción, los volantes eran encargados de ese equilibrio que comentas. Por ello, me impactó el rol de José Cifuentes, quien además de recuperar y dar salida limpia, también llegaba al área y dinamizaba las transiciones ofensivas. Es uno de los jugadores más completos que he visto en este torneo.

Pese a que técnicamente no lo veo como un jugador destacado, traigo a colación a Rommel Ibarra. Quizá irregular, como la selección de Venezuela, pero su función fue clave en los mejores partidos de la Vinotinto. Tal como destacas a Yriarte, se exalta la figura de Ibarra, pues su orden permitía que Jorge pudiese llegar al área.

En este orden de ideas, y para concluir, los últimos partidos de Aníbal Moreno con Argentina merecen una mención. No obstante destacó en faceta defensiva, siendo una de las piezas más enérgicas de su selección, logró mostrar otras habilidades como su remate. Y sí que vamos a recordar el gol que le marcó a Uruguay en la penúltima fecha.

H.M: Por último, ¿qué te parecieron los laterales? Me pareció la posición más flojita del torneo. Pero, me encantó la participación en la Primera Fase de Roberto Fernández en Bolivia. También me gustó lo de Brayan Vera en Colombia. Y algunos instantes de Pablo Bonilla en Venezuela, Diego Palacios en Ecuador, Maximiliano Araújo en Uruguay y Emerson en Brasil.

A.P: Lo de los laterales no me pareció tan regular en todo el torneo, a excepción de Bonilla, Vera y Palacios. Emerson mostró detalles interesantes, muy parecido a lo que alguna vez fue Maicon en Brasil; ahora seguir su progresión en España será un placer. No me olvido de Facundo Mura en Argentina, quien arrancó dejando aspectos destacables en el torneo.

ASPECTOS CLAVES DEL TORNEO

H.M: Es complicado plantear este tipo de torneo, ya que las selecciones deben disputar una gran cantidad de partidos en poco tiempo. Y el Sudamericano disputado en Chile tuvo su complicación extra debido al clima. Sin embargo, se encontraron equipos que pudieron mejorar con el paso de los días, como Argentina y Uruguay. Y otras que sufrieron al final, como Venezuela.

Venezuela demostró ser una selección predecible en partidos ante Argentina y Colombia en el Hexagonal Final. Sobre todo porque no existió una buena gestión de la plantilla. No se rotó al equipo, sino que se confió prácticamente durante todo el torneo en el mismo once. Así que, tanto Fernando Batista (Argentina) como Arturo Reyes (Colombia) supieron estudiar al conjunto venezolano para neutralizarlo en esos encuentros.

Argentina mejoraría muchísimo durante el torneo, porque Fernando Batista en los primeros partidos de la Primera Fase no encontraría un sistema que encajara con las características de sus piezas. Con el 4-4-2 (4-2-2-2) consiguió encontrar la comodidad de ciertos futbolistas como Aníbal Moreno, Julián Álvarez y Pedro De La Vega.

Ahora bien, hay que destacar el trabajo de Jorge Célico, tanto por su dirección de campo y planteamiento de partidos como también porque fue la selección que mejor se observó físicamente durante todo el torneo. Además, sin ser un conjunto con gran capacidad técnica en todas sus piezas, lograron gozar de minutos en los que sus futbolistas se asociaron en ataques posicionales.

A.P: La rotación, sin dudas, fue un aspecto diferencial en el torneo. Argentina y Uruguay, por ejemplo, mostraron distintos esquemas a lo largo de los nueve partidos disputados. Para ello, utilizaron a la mayoría de sus piezas y mostraron planteamientos diferentes. Ganaron frescura en el plantel, además del factor sorpresa; eran impredecibles, especialmente los argentinos.

Venezuela, por otro lado, sufrió las consecuencias de no rotar. Su torneo fue de más a menos, encontrando un plantel agotado ante Uruguay y Colombia, además de conocido y contrarrestado por sus rivales, consecuencia también no tener un “plan B” o recambio que Rafael Dudamel considerara de garantías en los partidos más importantes. Sus primeros cambios eran habituales en los últimos minutos de los encuentros, incluso.

Dicho esto, lo de Ecuador me parece impresionante. Porque no solo mantuvieron casi los mismos nombres en las alineaciones titulares, sino que fueron la selección más regular del Sudamericano Sub-20 (líderes del Grupo B y el Hexagonal Final). Esto me confirma que esta selección estuvo físicamente por encima del resto. Y partir de allí, agregando la dirección de campo de Jorge Célico, fueron el mejor equipo del continente.