Publicada el 4/02/2019

Si bien sustituir a Stiven Plaza no era una tarea nada fácil, hacer que el delantero no se extrañase parecía algo imposible. Leonardo Campana lo logró. Y la selección ecuatoriana Sub-20 disfruta de un referente ofensivo que ofrece todo lo que demanda el modelo de juego impuesto por Jorge Célico.

El “9” de Ecuador posee características físicas del típico delantero de área, pero es solo apariencia, pues en su juego destacan varios matices de delantero moderno. Ergo; retrocede constantemente y forma parte de la gestación de la jugada en la mayoría de las ocasiones. Su técnica le convierte en una pieza ideal para intervenir en “zona 3” y potenciar a los extremos de la selección, Alexander Alvarado y Gonzalo Plata.

Cuando Leonardo retrocede, suele atraer un marcador central, y así crea un espacio a su espalda que muchas veces puede ser aprovechado por Jordan Rezabala, además de los dos extremos ya mencionados. De no ser así, suele girar y filtrar el pase al espacio.

Más allá de todo el aporte fuera del área, Campana cumple con creces cuando participa en las cercanías de la misma. Y, en parte, gracias a una de sus características más resaltantes: el juego de espaldas. Combina el poderío físico que tiene con una postura correcta para cubrir el balón, manteniendo firme su centro de gravedad, evitando caer.

No obstante, con frecuencia levanta la mirada en búsqueda de compañeros para descargar. Posee una pausa atípica de su edad, manteniendo la calma en transiciones ofensivas y encontrando el mejor posicionado para dañar al rival. Su juego consta de muchas asociaciones.

Si bien ofrece distintas herramientas útiles en la gestación, también responde en faceta goleadora. Trata de culminar sus descargas en llegadas al punto penal para finalizar la jugada, siendo su altura (1,87 m) y el desequilibrio de los extremos ecuatorianos, aspectos beneficiosos para conseguir el gol.

Además, ha demostrado otros recursos a campo abierto de suma importancia. El gol ante Uruguay fue una perfecta muestra de ellos: presión a los defensores rivales, conducción en velocidad, cambio de ritmo en el 1 vs. 1 y definición cruzada con la pierna derecha, siendo zurdo.

El "pero" de Leonardo Campana aparece en la utilización de los gestos técnicos. No la calidad de los gestos, sino los contextos en donde los utiliza. Como ha dejado muy buenos detalles (ocasión vs. Perú), también ha desperdiciado oportunidades de peligro en búsqueda de duelos individuales innecesarios. Esta es una tendencia habitual en la categoría y constante en Ecuador Sub-20.

En conclusión, el delantero del Barcelona SC está en camino a ser algo más que un goleador, de mantener su progresión y de seguir ubicándose en contextos que lo favorezcan. Los volantes mixtos u ofensivos, como también los extremos, serán vitales en su labor de retroceder, aparecer y finalizar. De momento, su capacidad técnico-táctica ya destaca.