Publicada el 2/02/2019

Ecuador ha sido junto a Venezuela una de las mejores selecciones del Sudamericano Sub-20 2019. Pero más allá de la idea de juego, de lo físico o de lo táctico, el factor individual de los futbolistas ecuatorianos ha sido impactante, sobre todo de las piezas ofensivas, en donde uno de los nombres que aparece es el de Jordan Rezabala, quien se posiciona como “10” en el 4-2-3-1 que dibuja Jorge Célico.

Rezabala es un futbolista que posee ciertas características dentro de su juego que le permiten ser un distinto, permitiéndole llegar a ser hasta impredecible en ciertos instantes, porque no existe un patrón en su accionar que se repite partido a partido, sino que es más de ir adaptándose a lo que le pida el contexto. Y eso es lo que más puede llegar a impresionar de él.

Después demuestra ser un futbolista con muy buenas capacidades técnicas, sobre todo para la edad que tiene. No llega a ser perfecta, pero impacta con ciertos controles, conducciones y pases, aunque en otros instantes se le llega a ir largo (ya sea control o conducción) o no mide bien la fuerza del toque.

Ahora bien, esa capacidad técnica la utiliza para, cuando llega a conducir sin cambio de ritmo y con la pelota pegada al pie, atraer rivales y liberar a sus compañeros. Eso ocurre en ciertos instantes, porque su juventud le hace pecar a veces de pensar más en lo individual que en lo colectivo.

Pero sí demuestra cierta búsqueda por agruparse en ciertos sectores para gestionar ataques, ya sea en las bandas con los extremos y los laterales para generar superioridad como puede en ocasiones bajar a zona del doble pivote para apoyar en la salida como también posicionarse entre líneas a espaldas del medio rival.

Es un futbolista que presenta muchísima movilidad. Y como se explica en el párrafo anterior, no es un tipo con la capacidad de sujetarse de manera constante entre líneas, sino que en ocasiones busca acercarse al poseedor del balón en su propio campo, intentado encargarse él de la salida, ya sea con una conducción cambiando el ritmo o un pase filtrado sobre todo por fuera. O también puede acumular pases, bajándole un poco el ritmo al juego.

Ahora bien, no solo es un futbolista que utiliza su pase en la salida o al buscar atraer para dejar en ventaja, sino también para filtrar balones a espaldas de la defensa contraria esperando la diagonal de algún compañero para dejarlo con espacio-tiempo en zona de definición.

Además, es un futbolista que ofrece cierto desgaste defensivo, ya que presiona la salida del rival para poder recuperar en zona de peligro para el contrario. No posee técnica de robo, pero su intensidad le permite cortar en ciertos instantes para consigue el esférico para su equipo. Asimismo, puede retroceder para colaborar.

Rezabala es una de las próximas promesas del fútbol ecuatoriano. Tiene que mejorar ciertos detalles, como cualquier futbolista de su edad. Pero invita a pensar cosas muy buenas de él. Uno de los puntos que más debe potenciar es su pensamiento con el colectivo.