Publicada el 29/01/2019

La convocatoria de la selección venezolana Sub-20 invitaría a pensar que Jorge Yriarte terminaría siendo el “5” (volante defensivo) titular o suplente, que competiría la posición con Rommel Ibarra. Era lo lógico. Pero desde el primer partido del Sudamericano, Dudamel decidiría colocarlo como interior (comenzaría en la zona izquierda y después cambiaría a la derecha).

A partir del rol como interior, Yriarte puede aportarle una ayuda, sobre todo en zonas sin balón (en defensa), al “5” (Ibarra), porque, a pesar de no ser un futbolista con una gran técnica de robo, ya que demuestra cierta torpeza, contribuye cortando líneas de pase con su lectura.

Ampliando el tema de su técnica de robo. Esa torpeza que presenta, se evidencia llegando acelerado o tarde a la acción. A veces realizando faltas innecesarias. Sin embargo, en ocasiones puede corregir esas acciones y recuperar el balón, porque, además de ser un futbolista con lectura de juego para cortar líneas de pase, sabe cómo posicionar su cuerpo para taparle el radio de acción al contrario.

Pero, aunque sabe posicionarse para obstruirle posibles caminos más sencillos al contrario, puede llegar a sufrir cuando le toca chocar cuerpo a cuerpo. Físicamente todavía no es tan fuerte.

Ahora bien, el problema con el rol de Yriarte como interior es que no es un futbolista con capacidades para sumarse al área. Y eso puede llegar a convertirse en un problema, sobre todo en una selección donde el “9” del equipo (Jan Hurtado) trabaja de modo constante de espaldas al arco, requiriendo a alguien que pise su zona o que se le ofrezca para dejarlo de cara a la portería rival.

Al no ser un futbolista con características para estar constantemente cerca del “9” y recibir de cara al arco contrario luego de la disputa del balón divido, Dudamel decide cambiarlo al sector derecho, ya que la mayor partes de los envíos terminan siendo por la izquierda, buscando generar un acercamiento entre Cristian Cásseres Jr, Jan Hurtado y el extremo de esa banda (normalmente Samuel Sosa).

Pero, Yriarte está llegando a demostrando en el Sudamericano una capacidad de comprensión de juego, porque a pesar de no presentar las características de un futbolista con llegada al área, contra Chile llega a atacar la zona del “9” en tres ocasiones durante el segundo tiempo.

Además, otro de los detalles en donde está demostrando una buena capacidad de lectura, es al momento de escalar sin balón y ofrecerse entre líneas. No se sostiene de manera constante, puede llegar a perder la zona y acercarse algo más al poseedor. O pisar el sector del lateral para darle vuelo. Pero comprende que debe posicionarse más arriba para ser una opción de pase que ayude a su equipo a avanzar en el campo.

Aunque, el mayor motivo del ingreso de Yriarte dentro del once de la selección venezolana, seguramente se deba a su capacidad para ganar duelos aéreos, ya sea al atacar o al defender. Así como también tanto en acciones de balón detenido –llegando a marcar el 2-1 ante Chile– como cuando está en juego.

Jorge Yriarte es un futbolista que demuestra cierta calidad técnica con balón. No es el mejor, pero no desentona. Le falta cierto ritmo de pase al ser un centrocampista más retrasado, aunque sabe cómo acomodarse, porque su interpretación de juego lo apoya, como lo hace cuando buscar recuperar el esférico y también cuando intenta apoyar arriba a pesar de no poseer las características.