Publicada el 17/01/2019

El éxito en la carrera del futbolista depende de muchos factores y uno de ellos está ligado a la capacidad de cada persona a adaptarse a situaciones cambiantes, tanto positivas como negativas. Para abordar dicho aspecto, los clubes trabajan desde juveniles con psicólogos deportivos. La Pizarra del DT consigue conversar con Nadia Barbagallo, quien nos explica cómo lleva a cabo su labor como psicóloga del Club Lanús.

Pregunta.- ¿Qué objetivos tiene el trabajo psicológico con juveniles?

Respuesta.- Lo principal es potenciar el rendimiento del jugador, siempre teniendo en cuenta el desarrollo personal. En cuanto a lo deportivo, el manejo de la presión, las emociones y la motivación son aspectos fundamentales.

P.- ¿Se trabaja con cada jugador individualmente o por medio de actividades grupales?

R.- De las dos formas. Si percibimos alguna situación particular nos volcamos al trabajo individual, o quizás los entrenadores son los que nos suelen advertir sobre dichas situaciones. Con cada categoría a su vez, nos planteamos distintos objetivos y los trabajamos grupalmente. El trabajo en conjunto busca que cada uno reconozca que trabajando en grupo, se van a lograr objetivos fácilmente, la toma de decisiones es más sencilla y la comunicación es favorable. En el caso del fútbol, las responsabilidades dentro de la cancha están distribuidas, por lo que buscamos que entiendan que el apoyo entre compañeros es fundamental.

P.- ¿Se trabaja en conjunto con los entrenadores?

R.- El diálogo entre ellos y nosotros es una de las herramientas fundamentales, ya que debemos comprender cuál es el mensaje que quieren hacerle llegar al jugador para apoyarlos en dicha tarea. Lo que el cuerpo técnico propone, es adonde debemos apuntar. Quizás algún jugador no se sienta a gusto con su posición o forma de juego, nuestra tarea es que él se adapte y esté convencido que puede brindar lo máximo en la función que le están solicitando.

P.- La mayoría de los clubes trabajan con psicólogos en juveniles, pero en Primera no está asentada el área, ¿por qué se produce dicha situación?

R.- Todavía hay ciertos prejuicios respecto de nuestra área de trabajo y por otra parte, el jugador profesional suele acudir a un psicólogo de forma privada, no perteneciente al club. Creo que todavía existe el mito que dice que si un equipo tiene un psicólogo, es porque hay un problema, y en realidad la función es otra. De la misma forma que hace unos años no había nutricionistas y hoy en día, todos los clubes lo poseen, deben comprender que nuestro objetivo es potenciar el talento de cada jugador. Además el trabajo nuestro es tan cambiante como cambian los cuerpos técnicos, si ellos dejan el club, es probable que los psicólogos también lo hagan.

P.- ¿El estilo de juego que proponga el director técnico, influye en su trabajo?

R.- No. Es importante que el director técnico sea claro y pueda poner en palabras lo que espera del equipo y de cada jugador para que nosotros podamos fortalecer o reforzar aquello que no se está logrando y perjudica al sistema de juego propuesto. En nuestra área tenemos que ser muy cuidadosos y no interceder en lo que el entrenador propone dentro del campo, más allá que estemos o no de acuerdo con su estilo.

P.- Cuando se logra un objetivo máximo y al poco tiempo hay que afrontar otro encuentro de menor envergadura, ¿cómo se trabaja para que el plantel continúe motivado?

R.- En general el trabajo es a largo plazo. Lo que hacemos en general es, trabajar para que ante cada partido pasado, hay que levantarse y continuar. El desarrollo de todas las habilidades se trabaja para que los jugadores profesionales estén capacitados para afrontar derrotas y salir a ganar siempre, es decir que lo importante indirectamente es el resultado. En cuanto a juveniles, los objetivos son distintos.

P.- Muchos jóvenes no terminan siendo futbolistas profesionales y se quedan en el camino, ¿qué hacen ustedes con dicha situación?

R.- Les transmitimos que lo prioritario es el estudio, que no abandonen. Ya que los va a ayudar dentro y fuera del deporte, en la toma de decisiones, en su resolución y en la capacidad de afrontar problemas. Muchas veces las familias marcan una presión importante, poniendo al fútbol como prioridad y el estudio como aspecto secundario. Allí es cuando queremos que comprendan que no todos podrán triunfar y llegar a ser profesionales, y deben estar preparados para afrontarlo. Incluso muchas veces la presión es la misma causante del abandono del deporte por parte del juvenil, y sin dudas, una persona que disfruta de lo que hace, lo realiza de mejor manera.

P.- ¿Cuánto influyen la motivación y la confianza en el rendimiento?

R.- Todo, es uno de los pilares. El autoestima, la motivación y la confianza evitan que aparezcan los pensamientos negativos y las cosas le salgan de mala manera. A su vez, provocan que no disfruten del deporte y ante un obstáculo, no puedan resolverlo. En cambio cuando una persona tiene confianza, se evidencia corporalmente y en su actitud.

P.- ¿Y las emociones?

R.- Es muy particular. En algunos casos se enojan, en otros terminan expulsados, en otros se potencian, y también hay que tener en cuenta el entorno familiar del que provienen. Lo que sucede afuera incide en el futbolista, nosotros tratamos de contenerlos para que su rendimiento sea bueno y pueda aislarse por un momento de lo que sucede. Son muy pocos los que encuentran en el fútbol un cable a tierra y se potencian allí.

P.- El caso particular de Pedro De La Vega, que es juvenil y juega en Primera, ¿continúa yendo a consultarlos?

R.- El caso de Pedro es particular porque vive en el club todavía, en la pensión. En el día a día se lo ve con los chicos de su categoría y pasa mucho tiempo con sus compañeros anteriores. Pero ellos pueden venir cuando quieran a vernos, más allá de cada situación en particular.

P.- ¿Cuánto influye la situación mental en una lesión?

R.- Creo que mucha, si bien las causas pueden ser múltiples. En muchas oportunidades las lesiones se dan en situaciones límite, en partidos importantes, por lo que debemos trabajar para que estén listos para afrontar esas circunstancias.