Publicada el 9/01/2019

Cada día la fuerza mental es más importante en el fútbol, el jugador o equipo que tenga más resistencia mentalmente siempre tiene algo de ventaja, la preparación psicológica juega un papel fundamental en el balompié hoy en día. Marcelo Schejtman, quien es coach motivacional del recién campeón de México, el América, conversó en exclusiva para La Pizarra Del DT y explicó lo fundamental que puede llevar a ser lo psicológico en el juego.

Pregunta.- ¿Cómo decides ser coach motivacional luego de graduarte como licenciado en Ciencias Políticas?

Respuesta.- Es una historia media enredada, después de estudiar Ciencias Políticas me voy a Israel a estudiar una maestría en resolución de conflictos. Y es en mi regreso de Israel que sigo buscando a qué dedicarme profesionalmente. Pensé en estudiar Psicología, pero una maestra de la prepa me recomendó no hacerlo, me explicó que había una metodología que era de ser coach y creía ella que me podría interesar. Luego comencé a investigar más y fue un match perfecto entre la carrera y yo.

P.- ¿Qué relación tiene la psicología con el deporte?

R.- Muchísimo, aunque eso no quiere decir que a fuerzas se necesite un psicólogo del deporte o que se necesite para un atleta individual. La competición deportiva tiene mucho más tiempo que la psicología deportiva. Sin embargo, nos hemos dado cuenta, quiénes destacan en gran medida basándose en su fortaleza mental y emocional, que si hay un especialista que acompañe al deportista en esta área, sin duda el aspecto mental y emocional puede explotarse mejor y alcanzar un mejor desempeño.

P.- ¿Cómo llegaste a ser el Coach Motivacional del América?

R.- Fue una carambola del destino. Yo estaba de coach a toda una delegación que iba a representar a México en los Juegos Macabeos en Israel, hace 12 años, y el entrenador representativo de fútbol, Jacques Passy, en ese momento era el coordinador general del instituto general Johan Cruyff, que tenía proyectos en conjunto con el Club América y me dice que en América le preguntaron por un psicólogo deportivo. Él me presenta con ellos y en enero del 2010 comienzo con un proyecto piloto con la categoría Sub-17. Desde ahí hasta ahora, lo demás es historia.

P.- ¿Cuál es la diferencia entre un profesional y un juvenil en lo psicológico?

R.- No sé si haya una diferencia dividida entre los profesionales y los juveniles, a mí me parece que hay más apertura al trabajo psicológico y mental. Muchas veces encontramos deportistas ya consagrados que no han tenido experiencias previas y lo reciben de buena manera para aprender y explorar, porque entienden que hay una oportunidad de crecimiento, hay otros que no. En los juveniles pueden sacar una ventaja, porque a ellos si se les presenta como una faceta más de su entrenamiento, más ser más difícil que muestren resistencia y lo van a tomar de una manera más normal, por eso empezar de chavo es un gran aporte para cualquier institución deportiva.

P.- ¿Qué aspectos psicológicos deberían trabajar más los futbolistas?

R.- He hecho ejercicios con muchos profesores de fútbol y hay algunos aspectos que son recurrentes en las aportaciones que hacen, que va mucho más allá del talento, porque vemos muchos jugadores talentosos que no pasa nada con ellos y hay otros que no son tan talentosos y se consolidan en lo profesional.

Una de esa es la resiliencia de imponerse a un mal partido, una mala jugada o quizá un mal año. Los jugadores que logran reponerse ante una mala experiencia tienen muchas más chances de llegar lejos, el jugador que cree en sí mismo, más allá de la opinión del entrenador de turno. Seguir creyendo y no basar su creencia en un capricho.

Hay algo que un entrenador me dijo hace poco y me parece fabuloso, describe el creer de la manera más precisa que he escuchado. Me decía: “creer es hacer”. No es creer y sentarse a esperar que alguien más crea en ti, si tú crees en ti, ponte a trabajar duro, llega primero, eso es el reflejo de la persona que cree en sí misma.

P.- ¿Cómo se trabaja psicológicamente un jugador que lleva mucho tiempo sin jugar?

R.- Esto es uno de los retos más importantes que se presenta en el trabajo emocional y mental, quizás vale la pena trabajar mucho en no hacernos los tontos y no hacer de cuenta que eso no está sucediendo. Más bien aceptar que lleva mucho tiempo sin jugar y seguramente no tiene el ritmo que tenía antes que jugaba de manera regular.

Va a costar más tiempo hasta que se adapte al ritmo y hacerlo desde la madurez y la valentía de que en este momento es el reto que le ha tocado enfrentar y diseñar estrategias para volver al nivel que tenía antes.

P.- ¿Cómo es el proceso de trabajo con los jugadores que sufren lesiones tan largas para no perder la pasión por su trabajo?

R.- Tiene que ver con lo mismo de lo anterior, aceptar siempre lo que le pasó. Lo que hago muchas veces es buscar un sentido a esto que le tocó vivir, qué lecciones le toca aprender o qué le serviría aprender a partir de esto, cómo puede aprovechar la lesión para volver más fuerte.

Siempre procurando otra vez en no hacernos los tontos, no entender en esto de algo deseable, seguramente si nos dieran a escoger nadie lo escogería, pero pasó y muchas veces no nos dan a escoger en la vida y debemos aprender a convivir con la realidad que nos ha tocado y si los atletas quieren alcanzar sus metas, pues esto es una prueba más que les ha puesto la vida y tienen que aprender a superarla.

P.- ¿Existen trabajos psicológicos previos a alguna final?

R.- Sí, por supuesto. Hay muchas formas de trabajar una final, lo que normalmente que yo hago, no me voy por exaltar más los ánimos, los ánimos antes de una final ya están suficientemente exaltados, hacerlo más lleva el nivel de activación del jugador a menos productivo. Lo que hago es enfocarme en lo que está dentro del marco de control del futbolista, mucho al nivel por un lado emocional e inteligencia. Es decir, procuro que se enfoquen en dedicarle el partido o la semana a alguien que sea importante del equipo o fuera del equipo, independiente de cual sea el resultado que no lo conocemos, pero dedicarle la entrega y las decisiones inteligentes que va a tomar durante esa semana a alguien que se lo quieran dedicar por algún motivo. Me dedico a hacer un recuento de todo lo aprendido y cuanto nos pueda llegar a servir en la final que viene. No hablo de que si salimos campeones o no salimos campeones, eso de por si lo tienen suficientemente en la cabeza, si alguien plantea algo de eso, se hablará. Yo procuro llevar la conversación a otro lado.

P.- ¿Crees que las actitudes pasionales ayudan en lo psicológico a los jugadores?

R.- Lo pasional no es bueno o malo en sí mismo. La tristeza y el enojo no es malo en sí mismo. Hay jugadores que cuando están molestos muestran su mejor versión, hay jugadores que cuando se enojan se hacen expulsar. Podemos decir que lo expulsan porque se enojó, pero no, lo expulsan porque tomó una mala decisión. Hay jugadores que luchan contra el enojo, contra alguna emoción, alguna pasión. Hay jugadores que son más enojones que otros, existen profesionales que no han entendido que no hay que luchar ante la emoción, lo que hay que hacer es tener consciencia que tenemos esa emoción.

P.- El deportista que pertenece a instituciones grandes vive con presión, ¿eso influye para que pierda la pasión por el fútbol?

R.- El deportista que pertenece a instituciones grandes, sobre todo si empieza desde pequeño, entiende que hay una exigencia importante y normalmente aprende a convivir con esa exigencia. A algunos les cuesta más porque lo convierten en presión, pero hay muchos otros que lo aprenden a vivir como gasolina para su rendimiento y es la situación más deseable, porque son los que sacan su mejor versión en partidos de liguillas, clásicos, finales. Entienden que no es presión y lo ven como oportunidades y es allí que sacan su mejor versión.