Publicada el 2/01/2019

Evidentemente el nuevo siglo trajo una evolución innegable al fútbol. Se juega mucho más rápido, hay menos espacios y los futbolistas cada vez son más atletas. Sin embargo esta rapidez parece que no solo ha llegado al juego, sino que incluso se ha incorporado en algunos dirigentes, siendo común en Latinoamérica ver partir a las grandes promesas muy jóvenes al fútbol europeo, todo esto a fin de incrementar los ingresos monetarios del club y garantizar su sostenibilidad en el tiempo.

En México uno de los casos más sonados en este aspecto es el de Diego Lainez, un joven futbolista de apenas 18 años que destaca en el Club América, más reciente campeón de la Liga MX. En cada mercado de pases es material para el llamado fútbol de estufa. Nosotros nos encargaremos de mostrarte algunas de las características con las que cuenta este futbolista, para determinar si es un jugador que está listo para ir a Europa o no.

El nativo de Villahermosa acumula un poco más de 30 partidos en la Primera División del fútbol mexicano. Algunos de los aspectos resaltantes en su juego son su capacidad para generar desequilibrio, sobre todo por banda. Si bien su perfil natural es el izquierdo, logra sacar lo mejor de sí jugando a perfil cambiando, quebrando hacia adentro con el balón, posee tendencia a pisar el área y en muchas oportunidades busca definir jugadas con tiros de media y larga distancia.

Además de destacar por su velocidad, tiene una facultad especial para deshacerse de los rivales con el movimiento de su cuerpo. Muchas veces consigue eludir marcas sin siquiera llegar a hacer contacto con la pelota. Sin embargo por su inexperiencia no ha conseguido manejar esto de manera correcta para terminar de explotarlo. Usualmente estas acciones de parte suya son vistas en sectores donde se genera poco desequilibrio. En el último cuarto de cancha opta más por el contacto y la gambeta, esto lo convierte en un imán para recibir faltas y generar acciones a balón parado.

Si tenemos que encajonarlo en algún rol dentro del campo este sería el de extremo. Aunque por la característica misma del juego y su dinámica está en permanente movimiento en todo el frente de ataque, incluso por momentos se le puede observar como media punta, ocupando el carril interno y sirviendo de apoyo para dar continuidad a las acciones ofensivas de sus compañeros en el América. Es un jugador irreverente, siempre se ofrece para el pase.

En su categoría podría estar valorado entre uno de los mejores del continente. Ahora bien tenemos que destacar que uno de los puntos flacos de su juego es el exceso inoperante de la gambeta. Como ya lo habíamos mencionado anteriormente, se le dificulta interpretar correctamente los sectores del campo donde sus acciones individuales pueden generarle mayor provecho al equipo. Esto hace que para el rival sea fácil referenciarlo.

Por el propio ímpetu de su edad y la irreverencia tiende a excederse. Permitiendo así que con un par de marcas escalonadas el rival recupere el balón rápidamente y aproveche transiciones para hacer daño. Este factor será clave en su desarrollo como jugador, ya que sigue siendo un futbolista en formación pese a que no sea normal que un jugador de su edad acumule la cantidad de partidos que tiene en el fútbol profesional.

Por sus características parece inminente que en algún momento terminará jugando en Europa. De allí en adelante todo dependerá del jugador y quienes manejan su carrera, saber llevarlo y determinar el momento correcto. Lo que está claro es que sigue siendo un jugador en construcción y pese a su irreverencia, no termina de tener la madurez necesaria para tomar decisiones dentro del campo.

Por su edad destaca, y la precocidad con la que ha ido quemando etapas es algo resaltante. Sin embargo si le comparamos con otros procesos, podemos determinar que tiene mucho por hacer y seguir aprendiendo dentro de la liga mexicana. Lainez es uno de los mejores juveniles del balompié nacional, pero apresurar su salida al fútbol europeo podría ser perjudicial para su carrera y de esa misma forma, podría hacer mucho más efímera su estadía en el viejo continente.