Publicada el 21/12/2018

El estratega venezolano formado en territorio europeo ha dirigido en categorías menores de España, tanto en el Valencia FC como en el FC Barcelona. Mientras que en Venezuela estuvo en el banquillo de equipos como Portuguesa FC y Estudiantes de Caracas. La Pizarra Del DT logró conversar con Renato Renauro sobre distintos aspectos del juego.

Pregunta.- ¿Dónde se formó cómo entrenador?

Respuesta.- Me formé en la Federación Española de Fútbol. Soy entrenador UEFA PRO A, estudié en Aragón, después hice varios postgrados, tengo master en psicología de alto rendimiento y tengo una tesis de grados sobre la cuantificación de la carga psicológica fusionando dos teorías la producida táctica y el entrenamiento estructurado.

P.- ¿Con qué tipo de metodología se trabaja en clubes como Valencia FC y FC Barcelona de España?

R.- La metodología de los clubes de fútbol depende mucho de la estructura de trabajo, pero, antiguamente, el único club que tenía una metodología muy marcada era el Barcelona e influyó por la escuela holandesa. A partir de allí Cruyff fue el que dejó un legado. Los azulgranas son muy diferentes al resto, entrenamientos estructurados para deportes de equipo, todo se trabaja en base a la experiencia y bueno eso ha estado regándose por el resto de España, al final cada entrenador decide su metodología.

P.- ¿Cuál es la diferencia entre trabajar con categorías inferiores y un primer equipo?

R.- Trabajar con categorías inferiores es diferente, ya que son jóvenes que quieren ser futbolistas profesionales y se dejan la vida por ello, mientras que los profesionales ya lo son y lo ven como trabajo.

Un jugador de inferiores no tiene el poder adquisitivo que maneja un futbolista ni tiene los vicios ocultos que maneja el profesional. Hay que saber manejar y convivir con personas que tienen cierta fama, que sea un personaje público, que maneje dinero y que te de rendimiento en un campo de fútbol.

Un juvenil Sub-20 te va a dar el máximo rendimiento, porque su objetivo es llegar al primer equipo. Ya después que llega hay que saber manejarlo, qué decir, qué apretar, qué exigir y qué decirle a cada jugador. Cada jugador es un mundo diferente.

En un vestuario de categorías menores puedes aplicar un método global, mientras que en el primer equipo predomina tu idea, porque los jugadores tienen que entender que el entrenador es el que más sabe y ellos tienen que convencerse y convencer a alguien por convencimiento sin aplicar normas de castigo es difícil. Sin embargo, la experiencia en fútbol menor te sirve para llevarla a cabo en el primer equipo.

P.- ¿De quién te has tratado de influenciar en tu carrera como director técnico?

R.- Estudié más de seis años. Estudié fisiología, medicina, preparación física, técnica, táctica, metodología, reglas de juego. Un montón de exámenes que tienes que hacer teóricos y prácticos, donde tuve la suerte que me diera clases personas reconocidas, técnicos que son top a nivel mundial, pero sobre todo mi influencia viene del Barcelona. Para mí, Cruyff fue un referente, sigo siendo un enfermo y fanático de él. Es la base de mi forma de entender y creer en el fútbol, que es tener la pelota, ya que teniendo el balón el mayor parte posible.

P.- Ya que eres un técnico que te gusta que tu equipo tenga mucho la pelota, ¿consideras que es necesario que un arquero sepa jugar muy bien con los pies?

R.- El arquero, para mí, es el futbolista más importante de un equipo, porque es el origen del ataque y el origen de la defensa. El guardameta es el jugador que más visión de campo tiene, debido a que cuando te están atacando y cuando tú atacas, siempre va a ser el último hombre.

Si el arquero tiene capacidad de liderazgo y sabe de fútbol, puede ser un reflejo del director técnico en el campo dando instrucciones ya que tiene una ventaja.

Ahora bien, es importante que sepa jugar con los pies, porque para generar superioridad numérica ante la presión de un equipo que te juegue con dos o tres puntas, es fundamental tener siempre un futbolista más. Conlleva mucho riesgo, pero siempre es importante para poder sacar la pelota de manera más eficiente.

P.- ¿Cómo definirías al futbolista venezolano?

R.- El futbolista venezolano es inteligente y técnicamente es bueno, pero está limitado. En su etapa de formación, la capacidad de aprendizaje es muy baja, por eso cuando llega al profesionalismo, se encuentra con problemas que son difíciles de solucionar. Hay futbolistas que son muy buenos, que vienen de la humildad más baja y eso les cuesta o les obliga a tener problemas de nutrición y problemas fisiológicos.

P.- ¿Nos podría hablar de su tesis de grado sobre la cuantificación de la carga psicológica del entrenamiento y el proceso cognitivo inverso de aprendizaje?

R.- Hay costumbre de ponerle un número a todo lo que son cargas. Mi estudio es netamente de preparación física, donde hay dos corrientes que a mí me gustan mucho, la escuela de Mourinho y la de Guardiola, las cuales hay que intentar fusionar, ya que para uno es una máquina que hay que ponerlo a tono para que cumpla su trabajo y para el otro hay que enseñarlo y hacer vivir el mayor número de experiencias para que sepa tomar decisiones.

Lo fundamental es el estrés que te genera un ejercicio, eso es cuantificación de la carga psicológica. Por ejemplo, en un ejercicio de tres contra dos, donde las dos personas van a tener mucha mayor cantidad de estrés, porque hay tres referencias: el balón, los contrarios y el compañero. Cuando tú diseñas una semana de trabajo, se pueda cuantificar la carga de estrés que te genera el tipo de trabajo que hagas durante la misma.

Al final, yo como director técnico hablo con mi preparador físico para saber que cargas vamos a trabajar. No sé si es la forma correcta, pero es mi forma de trabajar y es tan válida como cualquier otra.