Publicada el 9/12/2018

El Mercedes-Benz Stadium fue sede una verdadera exhibición. Con dos propuestas dispares, el Atlanta United superó con claridad al Portland Timbers y se coronó campeón de la MLS al derrotarlo 2-0 con goles de Josef Martínez y Franco Escobar. Los de Gerardo Martino fueron una máquina,  como lo vinieron demostrando toda la temporada en la división de honor del balompié estadounidense.

Con dos propuestas diferentes, Atlanta sometió a su rival a placer. En la primera mitad, más fiel a su estilo, manejaron la pelota con mucha frescura en pro de conseguir/generar espacios en la defensa del Timbers. Para ello fueron claves Garza y Escobar (carrileros) fijando en banda y obligando a los laterales rivales a buscarlos,  lo que generó espacios interiores para que Julian Gressel hiciera rupturas por el costado izquierdo. Por el otro costado, Darlington Nagbe tuvo un papel fundamental. El volante forzó a Sebastián Blanco perseguirlo para que Escobar enfrentará mano a mano a Jorge Villafaña, quien perdió todos los duelos personales contra el argentino.

La superioridad era notable y Giovanni Savarese no encontraba la llave para acomodar el equipo. Intentó intercambiando de perfiles a Polo y Blanco pero no le dio los resultados que esperada. Más allá de lo que generaban de manera aislada los volantes ofensivos, Portland construyó muy poco debido al poco tiempo que pudo poseer el balón. Con un bloque medio, con poca intensidad, nunca pudo neutralizar la salida desde el fondo de los del Tata,  que con González Pirez-Parkhurst-Larentowicz consiguió llevar la pelota a los jugadores más habilidosos. La presión alta de Atlanta fue fundamental en la poca efectividad de Portland de crear juego interior.

En la segunda parte, Martino retrocedió líneas y le cedió la propuesta con la pelota a su rival (En el primer tiempo ganó la posesión del balón con un 56%-44% y en la segunda parte bajó a un 39%-61%) para comenzar a hacer daño con el contragolpe. Las buenas noticias aumentaron cuando Escobar anotó el segundo tanto apareciendo por el segundo palo en un pelota parada. Con el 2-0 y el dominio del desarrollo, todo fue mucho más sencillo.  Portland con todo al ataque comenzó a dejar espacios y con esto, aunado a su mal retroceso defensivo,  Josef Martínez (después Villalba) y Miguel Almirón no dejaron de hacer daño. 

Comienzó la segunda mitad y Portland cambió de propuesta. Se mueven más sus volantes ofensivos y sus laterales se proyectaron mucho más que en la primera mitad, donde casi no pasaron la mitad de la cancha. En el segundo palo.

Savarese lo intentó con los ingresos de Lucas Melano y Asprilla para darle un poco de frescura en ciertas zonas. Hasta la entrada de Powell que significó, por primera vez en el partido, un cambio de esquema. Con el jamaiquino en campo, Zarek Valentin pasó a ser un tercer central, para que él fijara la banda como carrilero, y se posicionaran con un 2-5-2 con Melano y Blanco en ataque. Utilizando un sistema espejo. Pero de poco le sirvió. El repliegue del Atlanta fue maravilloso. Pocos espacios en los carriles centrales y con sus tres defensores sacando todas las pelotas que llovían por su área.

Portland se paró con un 4-4-2 con los cambios.

- Asprilla y Valeri mezclaron zonas entre carril central y banda derecha.

- Sebastian Blanco en el costado opuesto.

- Melano como centro delantero pero con mucha movilidad para despistar.

El triunfo del equipo de Martino se puede explicar desde las actuaciones de Josef, Almirón, Nagbe y Garza pero, en la pizarra del argentino se construyó un planteamiento infalible que, en ningún momento, puso en duda que el Atlanta se coronaría campeón de la MLS. Fue un dominio total de un conjunto que fue, sin lugar a dudas, el mejor de toda la temporada.