Lo que le espera a Peñaranda en Watford



Pe%c3%b1aranda


Por: Diego Sancho (@SanchoDiegoo)

Adalberto Peñaranda ha jugado dos partidos oficiales en este año. Y ambos fueron en enero. Un ritmo que para cualquier futbolista es pobre, aunque no sea su culpa. El permiso de trabajo en Inglaterra ha sido un trámite que le ha restado más acción en su carrera, y no es el único inconveniente que ha tenido. La buena noticia es que el 2019 promete tener luz verde en caso de que el trabajo rinda sus frutos.

El Watford de Javi Gracia es bastante claro con lo que le pide a los volantes ofensivos, posición en la que Peñaranda, de jugar, deberá desempeñarse. La libertad para hacer diagonales de afuera hacia adentro o cambiarse de banda para sorprender con el perfil opuesto es una oportunidad para que el de El Vigía muestre su talento de regates y velocidad. Pero también incluye una responsabilidad con la que no ha del todo sido consecuente.

Los retrocesos a la hora de transiciones defensivas son claves en el esquema de Gracia. Ambos laterales pasan al ataque a veces sin advertir el espacio que dejan en los carriles eternos. A los volantes de primera línea (Doucouré sobre todo) procuran ocupar esos espacios, pero son los volantes de ataque los que le dan sostenibilidad al comportamiento defensivo.

El competidor directo por la titularidad para Peñaranda es casualmente el referente ofensivo del equipo: el argentino Roberto “Tucu” Pereyra. El ex River ofrece al equipo un desequilibrio ofensivo con su velocidad y regates, además de fluidez en el juego asociado, amén de su buena técnica. Pero, y aquí al sudamericano sobre todo hay que resaltárselo siempre, una disciplina religiosa en los acompañamientos defensivos. Busca casi mecánicamente el 2 contra 1 por afuera. Es el ejemplo que el joven venezolano necesita de buen ejemplo para desarrollarse en el país inventor del deporte.

El resto de volantes ofensivos son igual o mejores en el sacrificio defensivo, pues el equipo tiende a replegarse en bloque bajo. Tanto Will Hughes como Gerard Deulofeu se suman la ida y vuelta que supone estar cerca de un área desordenando al rival y pocos segundos después cerca del área propia manteniendo el orden. Físicamente es un desafío, pero es el equipo (y la liga) en la que les ha tocado jugar.