Historia de una rivalidad



Bocariver9


Por: Agustín Vigo (@AgusVigo)

Hacia finales del siglo XIX, el barrio de La Boca comenzó a poblarse de inmigrantes italianos, principalmente genoveses. Ahí habitaron los famosos conventillos, que fueron viviendas urbanas colectivas y pintorescas por su colorido. El mismo se debió a que la fachada se pintó con sobrantes de pintura que trajeron los marineros, y como no logró para un mismo color, se utilizaron distintos matices. Asimismo, allí convivieron varias familias y las condiciones sanitarias no fueron las mejores. La población del barrio alcanzó los 38 mil habitantes, con poco más de la mitad de argentinos y el resto en su mayoría italianos y españoles.

Santa Rosa y La Rosales eran dos clubes del barrio de La Boca que practicaban fútbol habitualmente. El 25 de mayo de 1901, los miembros de ambos clubes se reunirían en Almirante Brown 927, en la antigua imprenta Francisco Gentile y fundarían el actual River Plate. Pero, la elección del nombre no sería tan sencilla. Terminaría inclinando la balanza el jugador Pedro Martínez, quien observaría unos cajones que llamarían su atención en la zona del puerto. Aquellos contenían la inscripción “The River Plate”. La mayoría de los fundadores eran de origen italiano, sin embargo, su primer presidente, Leopoldo Bard, era austríaco. De esta manera comenzaría la historia de River Plate en el barrio de su acérrimo rival.

Hacia el año 1905, se fundaría el Club Atlético Boca Juniors. Seis adolescentes, hijos de inmigrantes italianos y vecinos del barrio, serían los precursores de la institución deportiva. Tres de ellos eran compañeros en la Escuela Superior de Comercio y una vez finalizadas las clases, se reunirían en la casa de uno de los jóvenes para crear el club. Sin embargo, no sería tan sencillo, ya que el padre del joven los expulsaría de la vivienda por el alboroto que estaban provocando. Entonces, decidirían continuar con la reunión en la Plaza Solís y en uno de los bancos de dicho lugar fundarían a uno de los clubes más grandes de Sudamérica. Esteban Baglietto había sido nombrado presidente, pero, por ser menor de edad, determinarían que el cargo lo debía ocupar Luis Cerezo, quien era jugador del equipo.

La primera cancha de River se ubicaría en el lado este de la dársena sur del puerto de Buenos Aires, cerca de las carboneras Wilson. Luego de unos años, sería desalojado por el Ministerio de Agricultura y se reubicaría en la ciudad de Sarandí, al sur de la Capital Federal. Pero, aquel lugar, resultaría incómodo para los simpatizantes, debido a la lejanía, por lo que se regresaría al barrio de La Boca en 1907. Su nueva cancha estaría en lado oeste de la dársena sur y parecía que aquel sería su sitio de allí en adelante.

Mientras tanto, Boca ubicaba su estadio a tan solo una cuadra de su rival, en la zona de la dársena sur. Unos años después, se trasladaría a la zona de la costanera sur, cerca de donde estaba ubicado antes. Y, posteriormente, se mudaría 100 metros hacia el río –donde hoy se encuentra el Observatorio Naval–.

En el comienzo, la rivalidad estaría caracterizada por el respeto y la gentileza entre los hinchas de ambos equipos. Los intereses eran distintos a los actuales, ya que estaba en juego la pertenencia al barrio, la defensa de algo que sentían propio y pretendían dominar.

Si bien no hay datos ciertos ni documentos que lo avalen, historiadores coinciden en que el primer Superclásico se termina jugando en 1908 con una victoria (2-1) de Boca, en condición de local, y, en 1912, empatan (1-1) en River. Si bien no hay testimonios concretos, aquellos parecen haber sido los primeros partidos del actual emocionante clásico argentino.

Pero, finalmente, el 24 de agosto de 1913, se disputó el primer partido oficial, con victoria, en cancha de Racing, para River (2-1). Los goles del conjunto millonario los convirtieron Cándido García y Antonio Ameal Pereyra, mientras que para Boca anotó Marcos Mayer.

Ahora bien, desde el primer clásico oficial, se empieza a marcar una la fuerte disputa entre ambos clubes. El diario El Nacional describe trompadas y excesivo juego brusco por una carga sobre el arquero de Boca. Asimismo, hay quienes sostienen que los hinchas de River terminan incendiando una bandera del conjunto xeneixe.

Al parecer, la cordialidad de los inicios ya no era la misma y empezaría un enfrentamiento que nadie imaginaría. En ese mismo año, es decir, en 1913, River debería abandonar el barrio por un ciclón que arrasaría con su cancha. Asimismo, Boca se mudaría a Wilde, pero no sería una separación definitiva.

Ya para el año 1916, ambos conjuntos estaban en su lugar de origen, separados por tan solo tres cuadras de distancia. Otra vez vecinos, inseparables uno del otro, como si se necesitasen mutuamente para respirar. Aunque, para 1923, River tendría que abandonar el lugar donde nacería, porque se les había advertido que la construcción de un puerto en La Boca los podría afectar. Y además, el predio era pequeño, por lo que no posibilitaba el desarrollo de otras actividades. Ya en 1935, arribaría a su actual ubicación, distanciado, geográficamente, de su eterno rival.

Previo a aquella reubicación, en 1931, con el fútbol establecido como profesional en Argentina, se disputaría el primer partido fuera del amateurismo. Aquel encuentro se jugaría el 20 de septiembre de 1931, en cancha de Boca, y tendría una particular historia, pero no ajena a los Boca vs. River. El árbitro Enrique Escola sancionaría un penal a favor del local. El mismo sería convertido tras varios rebotes, por Francisco Varallo. En ese instante, los jugadores visitantes rodearían a Escola y, según él mismo, lo terminarían agrediendo a puntapiés tres integrantes del equipo de River, quienes debían ser expulsados, pero su capitán se negaría.

Así que, se reunirían en una habitación dirigentes, jugadores y el árbitro. Tanto los de Boca como los de River pretendían seguir jugando, pero el referee se mostraría incorruptible y determinaría que sin los tres agresores no continuaría el partido. Sin dar el brazo a torcer y con gran valentía por parte de Escola, finalizaría el primer Superclásico de la era profesional. Suspendido a los 25 minutos del primer tiempo.

No solo serían rivales dentro de un campo de juego, sino que también lo eran en ideología, en la vida social del barrio de La Boca. Los asuntos portuarios estaban en juego, la política, con radicales y socialistas, de un lado y otro, los conventillos ocupados por xeneizes (genovés) contra los darseneros, juntos serían un combo explosivo para que surja tan enorme rivalidad que perdura hasta nuestros días. Incluso, con la mudanza definitiva de River al actual Monumental, no bajarían la intensidad de los enfrentamientos, sino que con el paso de los años se acrecentaría hasta llegar a lugares inesperados, excediendo los límites y repletos de violencia.

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