Un volante completo



Allan


Por: Sabrina Uccello (@Sabrina_Uccello)

¿Tres o cuatro? ¿Cuántos son los pulmones de Allan Marques? Imposible que sean dos como cualquier ser humano, porque su rapidez y su capacidad de moverse a partir del mediocampo hacia abajo y arriba ilusionan, pero, ¿qué exactamente? Ilusiona que tenga más aliento que todos los demás en este mundo. Desde su llegada a Napoli ha madurado tácticamente. Hoy en día, se ha convertido en un futbolista indispensable para su equipo, hasta el punto de ser considerado por la selección de Tite.

La verdadera evolución de este volante empezó bajo la guía de Maurizio Sarri, que trajo “il bel gioco” (el juego bonito) a la ciudad del Vesubio. Su estilo ha encantado a todo el viejo continente, con el juego de posición, que tiene en común a su colega Pep Guardiola.

El Napoli de Sarri solía posicionarse en la cancha con un estable 4-3-3. Los dos laterales se intercambiaban la posición con los externos del mediocampo y todo el dibujo de la acción ofensiva pasaba por los pies del volante de salida: Jorginho. En estas circunstancias, Allan tenía una doble tarea, es decir, la de volante de contención y la de volante de corte. De hecho, por un lado era el hombre más defensivo, porque controlaba los contragolpes adversarios, desbaratando el peligro de llegada en el área del Napoli. Pero al mismo tiempo, en fase de ataque, era el habilitador.

La preciosidad de su aporte en este esquema es debida, indudablemente, a la capacidad de recuperar posiciones y, al mismo balón, tapaba todas las líneas de pase adversarias a través de la cobertura de zonas. De ahí, el brasileño podía abrir espacios para los delanteros y los compañeros del mediocampo.

Con Ancelotti, Allan está educándose a un nivel más táctico. El ex entrenador del Milan ha querido no revolucionar el trabajo de Sarri, sino favorecer la evolución. La identidad y el colectivo ha quedado, pero, el 4-4-2 de Carletto, brinda más oportunidades y soluciones tácticas al Napoli: menos posesión obsesiva del balón y más verticalidad de juego. 

Allan se mantiene en la línea de cuatro, como volante mixto por el centro-derecha, mientras que es, generalmente, Hamsik el enganche o mejor el volante de creación. Así que, su rol no ha cambiado demasiado, es decir, su tarea sigue siendo la de cobertura y contención para fragmentar la comunicación entre volantes y delanteros adversarios, a través de un continuo pressing sobre la balón y en la zona central.

El juego de Ancelotti se desarrolla por las bandas laterales, pero también por vías centrales. En ambos casos, uno de los externos defensivo sube hasta la altura del mediocampo y el centro de gravedad es, generalmente, muy alto. Los centrales, como Albiol y Koulibaly, son los primeros que buscan la profundidad con sus pases.

Si se elige jugar por las bandas, los dos volantes externos suben a la altura de la línea de los delanteros, llegando finalmente a dibujar un 4-2-4. Mientras que, Allan le da equilibrio y solidez al mediocampo, sin desgastarse, donde, al mismo tiempo, Hamsik/Zielinski a su lado, buscan verticalizar para sus compañeros más adelantados.

Los dos delanteros, por ejemplo, Insigne y Milik, no dejan puntos de referencia a los rivales y la verticalidad del juego hace que los volantes del mediocampo sean de creación ofensiva. De hecho, se favorece un juego más central, que no se enfoque en los dos interiores, quienes son Allan y el volante a su lado, que aprovechan los espacios para verticalizar y hacer escalar el balón por el pasillo central.

De esta manera, el aporte del brasileño más que ser de contención, es de búsqueda de la profundidad y finalmente "posesión" de los espacios. Cantidad y calidad, tanto en defensa como en ataque. Más que un volante mixto, Allan es un volante completo.

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