La efectividad dictó sentencia



5 hombres 1


Por: Carlos Steven Jurado (@CarlosSteven07)

En un partido muy parejo la diferencia terminaría dándola la efectividad, si bien Fluminense se asociaba y generaba juego de buena forma, sería Atlético Paranaense el más claro de cara a la portería rival, confirmando así lo que ha sido una constante durante la Copa Sudamericana.

De entrada Fluminense tomó la pelota, manejó los tiempos y como se jugó, sin embargo sus opciones más claras llegaron desde la pelota quieta, apoyándose en el buen pie de Junior Sornoza –hombre importante en su funcionamiento–, pero el orden defensivo rubronegro, complicó la tarea para la ofensiva visitante, que tuvo el control de manera engañosa. Poco a poco el encuentro se fue equilibrando al punto de convertirse en un partido de ida y vuelta con mucha dinámica y vértigo, sobre todo por las bandas.

La inteligencia por parte del equipo de casa terminaría siendo determinante para adelantarse en el marcador, pese a jugar la gran parte del tiempo sobre su propio terreno, sabría aprovechar el vacío que dejaba Fluminense por el carril central del terreno, donde recibían con facilidad Lucho González y Renan Lodi, que a partir de allí imprimían el cambio de ritmo al frente de ataque y dejaban mano a mano con facilidad a sus delanteros.

Fluminense no modificó su plan de juego y buscó siempre desde las sociedades en el mediocampo generar peligro, ante el pragmatismo y orden defensivo del local, al que, como de costumbre, no le incomodó ceder el protagonismo y concretar sus ocasiones, aprovechando cada uno de los espacios que cedió el rival. Paranaense supo plantarse en el último cuarto de cancha, cerrando líneas para complicar el margen de maniobra del rival dentro de su área.

La practicidad que muestra Atlético Paranaense es de admirar a nivel continental, destacándose como uno de los equipos que mejor se defiende y que mejor interpreta el espacio cuando tiene el balón en sus pies. La figura de su delantero Pablo Felipe, se torna de importancia capital cuando el equipo verticaliza su juego, ya que las constantes diagonales realizadas por el “9” generan desorden en la defensiva rival, lo que abre los espacios para sus compañeros y deja en posición de gol a los mismos con facilidad.

Una vez más la buena interpretación del entrenador rubronegro fue crucial en el desarrollo del partido, desde la labor de Lodi hasta el ingreso de Ronny, mostraron el amplio conocimiento que tiene de su plantilla Tiago Retzlaff, quien, por lo menos, de momento, le permite descansar con una ventaja cómoda tras asegurar el cero en su propia puerta y no recibir goles en condición de local, lo que puede ser clave de cara al partido de vuelta.

Si bien la efectividad de Atlético Paranaense definió el partido, no podemos ignorar el juego desplegado por Fluminense sin renunciar al balón y agrupando la mayor cantidad de hombres posible sobre campo rival en busca de generar el error.

Las constantes triangulaciones de Flu fueron clave en el peligro que generó ante la valla local, pero si quiere avanzar, va a tener que imprimir un par de variantes, sobre todo en el último tercio del campo, para mostrar algo distinto y terminar de desencajar el esquema rubronegro, que entendió de forma correcta la intención del rival y basó su trabajo en hacer que tuvieran la pelota sin amplio margen de maniobra en el área.

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