Publicada el 29/10/2018

No fue su debut en Copa Libertadores, pero aquel 30 de agosto del 2018, en el Estadio Dr. Nicolás Leoz, en la vuelta de los octavos de final, contra Boca Juniors, después de quedarse los 90 minutos de la ida sentado en el banco de suplentes de La Bombonera, deslumbró a aquellos que observaron el partido, de tal manera que consiguió robarse las miradas de muchos. Se ganó la ovación de su público cuando salió. Hasta lo corearon. Y, durante la transmisión del juego, maravilló a Diego Latorre, quien comentó que “tiene un rasgo diferente”. ¿Su nombre? Iván Franco.

La participación, del chico de apenas 18 años, tiene que ver con el artículo 48 del reglamento establecido por la Asociación Paraguaya de Fútbol, la cual establece que, en los campeonatos del año 2018, los equipos deben iniciar cada partido, de manera obligatoria, como mínimo, con un futbolista paraguayo nacido, por lo menos, en 1.999 (es decir, que tenga 19 o menos edad).

Ahora bien, este reglamento tiene sus contras, como la obligación de hacer ingresar a un chico que no está tan capacitado o preparado para jugar en la Primera División, apurando su desarrollo y presionando su rendimiento. Termina siendo un código que depende mucho de con quién se va a aplicar y de qué manera. Un buen ejemplo puede ser Iván Franco, quien ha funcionado, con los tres técnicos (Aldo Bobadilla, Eduardo Villalba y Leonel Álvarez) que ha tenido durante el 2018.

Ya sea en un 4-2-3-1, como “10”, o en un 4-3-3, en la banda, sobre todo en la izquierda, o, quizás también, en un 4-4-2, donde puede aparecer en ambas zonas (segunda punta o volante externo), consigue demostrar ser un futbolista con características de diferente, que no se siente incómodo en ninguna de las dos posiciones, en gran parte, porque, está viviendo ese proceso de descubrir quién es como jugador y además, ese atrevimiento que manifiesta en el campo, le permite encarar y gambetear rivales sin importar el espacio que ocupe.

Y ese detalle de que no le importa en qué zona estar ubicado, se debe a que expone en el campo ser un futbolista con un gran sentido posicional. Sabe cómo y dónde colocarse para recibir como un hombre libre. Gira, en ocasiones, su cuello para reconocer el espacio y dar unos pasos hacia atrás. Algo fundamental para un tipo que quiere participar en casi todo. Y, hoy en día, le sirve muchísimo, ya que, algunas recepciones, se le van algo largas. Su técnica es buena, pero necesita trabajarla, tanto para el momento de tocar, ya sea para medir la potencia de su pase cuando filtra un balón a un sector libre como para apoyar en una pared o ejerciendo de pivote, y también en el instante que conduce frenéticamente para atraer al contrario y soltar.

Su técnica, a primera vista, atrapa, porque se le observa detalles de futbolista distinto en cada acción, pero, en ocasiones, termina actuando como lo que es, es decir, un niño, que lo lleva a ejecutar malas decisiones o también a realizar jugadas donde va al límite, sobre todo en las conducciones eléctricas en las que intenta acumular piezas rivales (atraer) para dejar a sus compañeros libres y soltar.

A veces prioriza el colectivo por encima de lo individual y en otras ocasiones hace lo contrario. Todavía necesita ganar esa pausa necesaria para saber en qué momento ejecutar a la perfección cada detalle, pero, hoy en día, con su electricidad y sus ganas de participar de manera constante en cada acción, lo convierten en un futbolista que, con 18 años, impacta y enamora al aficionado común del fútbol.

Además, es importante señalar que es un jugador que aporta al juego defensivo de su equipo, ya sea presionando en alto, en un 4-4-2, como una de las dos piezas de arriba, donde puede conseguir recuperar el esférico o provocar el error de su rival. Aunque, también ejerce, en otras ocasiones, el rol de replegar en la banda, para que su lateral no quede en inferioridad, y lo realiza sin problemas.

Es un futbolista con ganas de demostrar sus condiciones. Si hacemos un listado de características que lo favorecen, se pueden colocar palabras que lo califican como un tipo fantasioso, que reúne atrevimiento, calidad y carácter, y que también posee técnica y velocidad. Acumula detalles de jugador destinado a jugar en la Champions, pero, en este deporte, todo es cuestión de tiempo y todavía debe pulir algunas cuestiones. La fuerza para explotar en la élite sudamericana y europea la posee, que es lo más importante. Por ahora, toca disfrutar de su evolución.