Publicada el 23/09/2018

Con la partida de Antonio Conte y la llegada de Maurizio Sarri, una nueva era ha dado comienzo en Stamford Bridge, que trae consigo muchos aspectos e ideas contraculturales a la esencia del fútbol inglés tal como se ha apreciado en los primeros partidos de este Chelsea. El ex técnico del Napoli ha llegado para revolucionar y establecer un nuevo paradigma en la institución basado en un fútbol enfocado en el disfrute del aficionado por el espectáculo y a la vez de sus jugadores dentro del campo, que se sientan cómodos y a gusto para que la asimilación de ideas y conceptos sea más sencilla.

Cuando se hizo oficial la marcha de Conte del club, quizás David Luiz encabezó la lista de jugadores que vieron con buenos ojos el acontecimiento, ya que el central brasileño, luego de una exitosa temporada 2016/17, donde fue pieza clave jugando como líbero en la consecución del título de liga, no vivió sus mejores meses. A su bajo rendimiento individual –también colectivo– se sumaron un par de factores, como, por ejemplo, sus roces con el entrenador en ese entonces al cargo, lo que lo exilió prácticamente del equipo por gran parte de la 2017/18.

Este nuevo cambio ha significado un antes y un después para David Luiz. Tal es así que, según palabras de Sarri, el brasileño aún tiene 'un gran futuro en el club'. Además, agrega que va a ser un jugador muy útil, no solo en el campo, sino en el vestuario, por esa personalidad carismática y carácter de liderazgo.

Las dudas asomaban en Londres por lo que significaba para muchos jugadores la adaptación a la línea defensiva de cuatro, tras jugar mucho tiempo en una línea de tres. Particularmente en David Luiz, que iba a estar más desprotegido en la retaguardia. La realidad sería que, dentro de los planes de este nuevo Chelsea, iba a ser uno de los principales contribuidores para progresar a través del balón desde el fondo.

Ahora bien, junto a Jorginho, es uno de los directores ofensivos del Chelsea. Estos, en el ecosistema de Sarri, solo pueden ser jugadores que sepan romper líneas de presión, lanzar al espacio mediante un envío largo con la precisión y el timing correcto, o juntar pases en una determinada zona para establecer un lado fuerte e instalar al equipo en campo contrario. El central brasileño es todo esto, un futbolista dotado con el balón en los pies capaz de crear ventajas.