Publicada el 20/09/2018

Defensa y Justicia, ese pequeño gran equipo del fútbol argentino, que ya ha trascendido las fronteras nacionales y es reconocido en Sudamérica. Esto se debe a que es un club con una idea que atraviesa verticalmente a toda la institución, tienen claro lo que quieren y como lo quieren obtener, el crecimiento constante paso a paso sin saltear etapas, con una idea de juego como bandera innegociable. Desde 2013, temporada donde ascienden a la Primera División, no dejan de crecer. Tal es así que, actualmente, se encuentran jugando torneos internacionales por segundo año consecutivo.

Siendo cuna de grandes entrenadores como Jorge Almirón, Diego Cocca, Ariel Holan y Sebastián Beccacece, quien dirige actualmente. Todos consecuentes con una identidad futbolística que sostenida en el tiempo termina dando sus frutos, dejando los mitos como la falta de presupuesto o jugar por la permanencia en Primera División a un lado.

La coherente línea sucesoria de técnicos fue edificándose dentro del campo con futbolistas jóvenes que, en su mayoría, no era muy tenidos en cuenta por sus clubes. Esos jugadores también tenían mucho en común, en su mayoría con capacidad para un estilo e identidad muy reconocibles. El fútbol del pase como mayor argumento y la construcción paciente del juego sin prisas que desvíen el objetivo de ser protagonistas.

Dentro de este contexto entre muchos jóvenes prometedores, llegó Lisandro Martínez. Defensor zurdo de 20 años, proveniente de Newell´s Old Boys, donde no fue tenido en cuenta a pesar de haber integrado seleccionados juveniles de Argentina y haber sido campeón en la categoría de la reserva de su club, en donde compartió equipo con otros interesantes juveniles como Ezequiel Unsain (actual compañero), Franco Escobar (Atlanta United), Milton Valenzuela (Columbus Crew) y Jalil Elías (Godoy Cruz), todos descartados por el club rosarino que, llamativamente, no les dio la oportunidad de crecimiento y desarrollo por una muy criticable política de armado de su plantel. Curiosamente ese conjunto de reserva fue dirigido por Juan Pablo Vojvoda, también descartado y que rápidamente fue contratado por Defensa y Justicia (actualmente es DT de Talleres de Córdoba).

Defensa y Justicia, siempre ha sido muy interesante de ver por sus propuestas tácticas, Lisandro Martínez, normalmente, se ha desempeñado como central izquierdo, pero, su actual club, en ese puesto tiene a su líder y capitán Alexander Barboza. La idea es que jueguen ambos, entonces al defensor se le comienza a ver habitualmente por el lateral izquierdo de una defensa de cuatro.

Pero, la versatilidad táctica del equipo lo termina colocando en distintos roles. Actualmente, el Halcón juega mucho con defensa de tres o de cinco defensores, dependiendo de quienes sean los ocupantes de las bandas. Puede ser un 3-5-2 o 5-3-2, donde Martínez es el central izquierdo y Barboza el último hombre.

Martínez es un defensor con una gran visión de juego, de esos que son imprescindibles al momento de querer iniciar el juego desde el arco propio conduciendo la salida hasta encontrar la mejor opción de pase, ya sea en corto o en largo.

En campo rival, se entiende muy bien con Gastón Togni, quien habitualmente se desempeña como mediocampista exterior por izquierda y es quien el que da la amplitud por la banda cediendo el pasillo interno a Martínez, que entiende muy bien cuándo tocar e ir al espacio o cuándo tocar y quedarse, aspectos que parecen simples pero son los mas complejos del fútbol.

Todo esto sucede dentro de una estructura que funciona de forma armónica y sabiendo cuál es la idea colectiva, lo que potencia las individualidades, como el prometedor Lisandro Martínez. La propuesta ofensiva encaja perfecto con este futbolista, pero también hay que destacar su buena velocidad y gran fortaleza en el 1vs1 al momento de marcar en defensa. Carga con un insólito prejuicio por su altura (1.77 m), pero queda claro que no es mas que un dato irrelevante, este defensor es presente y futuro del fútbol argentino.

Desempeño táctico de Lisandro Martínez: