Entrevista exclusiva con Ricardo La Volpe



La volpe


Por: Augusto Martedí (@AugustoMartedi1)

La Pizarra del DT consiguió conversar con Ricardo La Volpe, el cual, nos comentó sobre su filosofía, dejando en claro cuáles son sus conceptos. Además, habló sobre el fútbol argentino y el mexicano.

Pregunta.- Estuviste en el fútbol argentino desde 1971 hasta 1979, ¿cómo viviste esos años en medio de la realidad social complicada que atravesó el país? 

Respuesta.- Sí, como bien dices, jugué desde 1971 hasta el 1979, que me fui a México, pero, como bien sabes, la época de los militares fue después de 1976 y, verdaderamente, muchas cosas no se sabían. Sabíamos que estábamos en una dictadura, pero muchas cosas se supieron después. Nosotros jugábamos al fútbol, entrenábamos, éramos profesionales y estábamos para jugar, para hacer lo que hacemos siempre los jugadores de este deporte, para dar espectáculo.

P.- Jugaste apenas ocho partidos con el seleccionado nacional, pero eso te bastó para ser campeón Mundial, ¿qué recuerdos tienes de ese torneo? ¿Cómo era el grupo?

R.- La verdad no me acuerdo cuántos partidos jugué, porque no me acuerdo cómo se llamaba, en aquel entonces, la Copa América. Fue, en el año 1975, donde Fillol se fue a River y ahí me tocó jugar. Después en 1976, vino la gira que llegó Hugo Gatti. Dos monstruos como arqueros, pero era un grupo espectacular, sensacional, donde estuvimos del 1975 hasta el Mundial juntos, con una idea que era la de salir campeón para darle al pueblo argentino un título. Y para demostrar que en el fútbol argentino habían jugadores espectaculares.

Para mí, era un equipazo, con un fútbol muy moderno. Todos sabemos de la filosofía de Menotti, donde teníamos que ser un equipo con el protagonismo de la pelota, nos defendíamos con ella. Y era un equipo que atacaba, en aquella época, con dos extremos muy habilidosos y un diez como Kempes que era como un segundo nueve. Todo fue espectacular y se ganó el Mundial. 

P.- ¿Qué conceptos adquiriste de César Luis Menotti como entrenador? 

R.- Tuve grandes técnicos, sin ninguna duda. Uno después como técnico asume qué le dejaron cada uno de ellos o qué es lo que te gusta, qué filosofía futbolística aplicar en tu forma de trabajar, de pensar, qué quieres de tus equipos dentro del campo de juego.

Pero, sin ninguna duda, Cesar Luis Menotti fue uno de los que más me dejó. Me refleja en mi teoría futbolística, de defenderme con la pelota, de ser agresivo, de que tus equipos jueguen un buen fútbol, de que sean ganadores y espectaculares.

No es solamente ganar por un tiro libre, por una falla del rival o por un penal, es ganar demostrando que tu equipo juega un muy buen fútbol y gana dando un espectáculo que esa es mi teoría, ganar gustando para que el aficionado del equipo en el que estés este contento con su equipo.

P.- ¿Quiénes fueron los entrenadores que más te marcaron? ¿Y por qué?

R.- Me basé de los años 80, aprendiendo mucho del Milan de Sacchi, sobre el cómo aplicaba el achique, cómo jugaban sus equipos y cómo tenían un pressing espectacular. Debido a que ese gran pressing, que tenían en la media cancha y en su defensa, sabía achicar, es decir, le daba la posibilidad de cerrar los espacios a un equipo rival.

En los años 90, me gustó y seguí mucho al Ajax de Van Gaal, otro técnico que me dejó con un fútbol de una salida de atrás, de protagonismo y que contaba grandes jugadores.

Después, uno va viendo el fútbol moderno, con los grandes entrenadores como Mourinho, que no tiene nada que ver en la manera filosófica de Guardiola, pero a mí me gusta más el estilo de Pep. A Mourinho lo veo más a un estilo como el de Simeone, de ser equipos mejor parados defensivamente, pero que le cuesta dar espectáculo o de ser equipos de muchos goles. El caso de Guardiola es diferente, porque arriesga mucho más, desde la salida de atrás, de tratar de tener más la pelota, de tener protagonismo en sus equipos.

Hoy, el fútbol requiere que estés al tanto de todo, porque hay diferentes formas de jugar. No es como hace 20 años, en donde todos los equipos jugaban de una sola manera y tenían un solo sistema. Hoy, te puedes enfrentar a un 4-4-3 o 4-2-3-1, de repente hay equipos que juegan con líneas de cinco y se tiene que estar muy al presente de cómo juegan.

P.- Tu carrera está marcada, sin dudas, por México…

R.- Llegué a México en 1979 como jugador. Me fui adaptando al país, a su idiosincrasia, a su cultura y a sus ideologías. Con el tiempo, dejé de jugar y me hice entrenador, donde estudié durante tres años en el Centro de Capacitación de la Federación Mexicana de Fútbol.

Luego de tener el conocimiento, la manera de cómo piensa el jugador mexicano, cuáles son sus virtudes y sus deficiencias, con el tiempo, por esos motivos, fui nombrado seleccionador mexicano.

P.- ¿Qué se siente saber que un equipo argentino llegaba a la final de la Copa Libertadores mediante una idea de juego llamada "salida lavolpiana"?

R.- Lo que es la salida lavolpiana, la salida de novios que habla Guardiola, es la forma de que un equipo sale con un protagonismo. La importancia es llegar con pelota dominada a la media cancha para generar una diferencia numérica. Es una filosofía muy agresiva y ofensiva.

Es muy importante que hayan nombrado esta famosa salida como lavolpiana. Es un halago para uno, porque lo vieron y, más que nada, porque se observó un campeonato como la Copa Confederaciones en el 2005 donde México demostró un gran fútbol con buen control y protagonismo con la pelota.

A uno lo halaga, porque estabas en un buen pensamiento, en una buena idea futbolística donde grandes técnicos te nombran como alguien que sabía ejecutar lo que era salir jugando con un protagonismo.

P.- ¿Qué diferencias encuentras entre el futbolista argentino y el futbolista mexicano?

R.- El jugador argentino quizás está mejor preparado por las divisiones inferiores, donde tienen mayor competencia entre los equipos. Te van formando y vas conociendo un mejor oficio del puesto que desarrolles dentro del campo de juego.

Entonces, el jugador argentino está con un poquito más de experiencia cuando llega a una Primera División que el jugador mexicano, que le falta un poco más del trabajo en las fuerzas básicas. La diferencia está en que te encuentras con jugadores con dones de generar volantes inteligentes ofensivos y de delanteros también con mayor desequilibrio. Se está trabajando mucho en eso, en la fuerza y la dinámica que tiene el jugador mexicano, que, sin dudas, en eso es fuerte, en ser un jugador más versátil y más polifuncional.

Y también se trabaja mucho, en las fuerzas básicas, la captación de jugadores habilidosos. Hoy en día, México está teniendo una gran camada de esos jugadores, los cuales se están formando. Y la selección mexicana cuenta con esos futbolistas de gran talento, por eso la gran mayoría está en Europa.

P.- Como técnico de Boca, ¿te quedó la espina de no poder conseguir el tricampeonato?

R.- Ya ser el técnico de Boca, en aquel entonces, para mí, era un halago, por el tiempo que llevaba lejos del país. Y sí, verdaderamente, dolió mucho no poder conseguir ese campeonato, porque considero que el equipo había demostrado una regularidad, que, hasta el famoso partido contra Lanús, había empatado un solo encuentro en la cancha de Boca frente a Godoy Cruz. Después, se había ganado todos los partidos y, de visitante, se había empatado un solo encuentro, que fue contra River.

Lo que pasó en las dos últimas fechas, es decir, en el partido contra Belgrano, donde se llegó a perder, se tenía la posibilidad de que con el empate o la victoria contra Lanús, éramos campeones. Sí me dolió y mucho, porque considero que el equipo tuvo un bajón cuando estábamos para salir tricampeón, pero el fútbol tiene esas cosas. No solo el haber perdido contra Belgrano y Lanús, sino que tuvimos que ir a un tercer partido en cancha de Vélez frente a Estudiantes y nuevamente volvimos a perder.

Se perdieron tres partidos seguidos, algo que no nos había pasado en todo el torneo para no obtener ese famoso campeonato del tricampeón. Pero, el fútbol, a veces, tiene esas cosas, cuando piensas que ya eras campeón y quedaste subcampeón. Aunque, no me arrepiento de nada, creo que se hizo un gran trabajo. Se perdió un campeonato y por eso tomé la decisión de renunciar, por no haber conseguido un objetivo.

P.- ¿Cómo se maneja el ego de los jugadores en el vestuario?

R.- A mí, como técnico, me gusta el dialogo con el jugador. Considero que tengo que ir a tomar un café o tener una comida, no solo hablar en el vestuario. Creo que con una charla fuera de la hora de trabajo, podemos expresarnos mejor.

Así que considero que el técnico es el que debe hacer que se lleven bien los jugadores, el que debe ser psicólogo en su equipo, que en el vestuario exista compañerismo, amistad. Lógicamente se pelea un puesto, porque hay jugadores que quieren jugar, hay jugadores que están en el banco y quizás están un poco enojado porque no juegan, ese es el dialogo que se tiene que tener con ellos, que demuestren de que están adentro y no afuera.

Siempre tienen que entender que son once y la decisión es de un técnico, pero con dialogo es la manera de que el grupo esté unido, que no solamente se compone un equipo con once piezas, porque hay momentos que lo puedes necesitar por expulsión o lesión, que el jugador que está, en ese momento, afuera, se sienta dentro del equipo, que se sienta bien, que pelee el puesto y cuando tenga la oportunidad de jugar, que lo demuestre, para poner al entrenador con mayor trabajo a la hora de elegir el equipo titular.

El conformismo no va con mis ideas. No dejo que mi equipo se conforme, debe haber una pelea por un puesto, que todos los jugadores se sientan dentro de un equipo, porque la palabra es equipo, no es García, ni Pérez. No es un individualismo, hay que hacer trabajos colectivos.

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