Víctor Cantillo y el control desde la base de la jugada



Victor cantillo


Por: Santiago Leal (@SantiagoLeal1)

En épocas donde los equipos de fútbol priorizan la reducción de espacios para la posterior generación de transiciones, los ataques posicionales cobran mucha importancia si un equipo debe llevar la iniciativa del partido. Es por esto que los centrocampistas que cuenten con características para darle continuidad a un ataque en campo contrario, y que tengan la capacidad para mejorar la calidad de la posesión, deben ser valorados y analizados de manera especial.

Nacido en Ciénaga, Magdalena, Víctor Cantillo aparece en escena con Atlético Nacional, en 2013, sin embargo, no es sino hasta 2017, con el Deportivo Pasto, cuando irrumpe como un centrocampista de gran relevancia en una liga en donde el volante de primera línea técnico y de buena entrega no abunda; la Liga Águila de Colombia.

Gracias a su gran pié, técnica y entrega de balón, el Junior de Barranquilla se fija en él como uno de los pilares de su centro del campo, y, aunque al principio le costó la adaptación, terminó convertido en pieza fundamental del equipo de Julio Comesaña.

Al referirnos a Cantillo, no estamos hablando del típico centrocampista de  roce y quite, especialista en la parcela defensiva del equipo (este rol lo desempeña Leonardo Pico), sino de un centrocampista que, si bien se desenvuelve aceptablemente en defensa, basa su juego en tres aspectos fundamentales desde su posición de pivote izquierdo, todos más relacionados con la fase ofensiva.

El primero es el control del ataque posicional: Cuando el Junior ataca (en transición o ya instalado en campo contrario), lo hace con muchos jugadores, incluyendo a los dos laterales, lo cual deja a los dos centrales y los dos volantes de marca muy expuestos ante una pérdida de balón. En este momento, Cantillo se convierte en el eje de la circulación de balón gracias a, en principio, su protección del balón, y luego a su capacidad para ocupar una altura diferente a la de Pico e instalar al equipo más cerca al área contraria (Imagen 1). Su mayor zona de influencia en el juego se encuentra en el espacio intermedio entre el círculo central y el balcón del área, zona 3 para algunos técnicos (Imagen 2). Esta ubicación, además, le permite ganar muchas segundas jugadas, al intuir donde puede haber rebote. Ahora bien, cuando la defensa contraria tapona bien los pasillos interiores y exteriores, Víctor se atreve a probar de larga distancia (quizás uno de los puntos que debe mejorar), todo con el fin de terminar las jugadas siempre. No estamos hablando de un box-to-box al uso, sino más bien de un centrocampista mixto arrancando como parte de un doble pivote.  

Entonces, la continuidad del ataque y la recuperación rápida de balón son protagonistas con Cantillo en la cancha. Someter al rival con balón, cerca del área adversaria, es más probable cuando se cuenta con un jugador de estas características.

Imagen 1: 

Imagen 2:

El segundo aspecto es el apoyo constante en banda + pase en largo: Al jugar en un doble pivote, por izquierda, ya sea en 4-2-3-1, 4-4-2, 4-4-1-1, e incluso 4-2-4 (esquemas más utilizados por Comesaña en Junior y por Flabio Torres en Pasto cuando lo dirigió), Cantillo es siempre una opción de pase apenas el balón va a banda (Imagen 3). De este modo, el equipo junta muchos efectivos en el costado izquierdo, y cuando el rival bascula hacia ese lado, Cantillo percibe la ventaja en el costado opuesto y trata de buscar el cambio de orientación para continuar la jugada por aquel sector (Imagen 4). Su visión es clave para aprovechar espacios en ataque, y su golpeo es imprescindible para los desplazamientos en largo. El equipo, en muchas ocasiones, ataca por donde decide Cantillo.

Imagen 3:

Imagen 4:

Como contraparte, en fase defensiva, estos apoyos en banda suelen no ser beneficiosos para él, ya que en ocasiones queda muy escorado y no alcanza a reposicionarse de nuevo en caso de que el rival supere esa ayuda en banda. Esto lleva a pensar que podría adaptarse muy bien a jugar como interior izquierdo en un 4-3-3, al no tener que recorrer tantos metros para volver a posición.

Por último, su capacidad para batir líneas de presión contrarias: Muchos rivales del Junior (y del Pasto en su momento) tienden a replegarse en defensa ante el dominio con balón al que se ven sometidos. Por consiguiente, progresar se hace más difícil. Es en este punto, donde Cantillo recurre a su buena conducción de balón  o al pase raso y fuerte para girar al rival y ganar metros a la espalda de la línea de presión. Cantillo interpreta muy bien el concepto de Conducir-Atraer-Pasar/disparar, y siempre está buscando generar ventajas en ataque estático.

Junior debe mejorar lo hecho el semestre inmediatamente anterior, para esto han traído de vuelta a Alexis Mendoza, quien en su etapa anterior también utilizaba el doble pivote como herramienta de seguridad para su equipo. Veremos cómo evoluciona Víctor Cantillo con el nuevo técnico pero, muy seguramente, será una pieza fundamental para aspirar a mucho más.

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