Publicada el 7/08/2018

No hay que caer en análisis básico de que una parte de sus goles se los fabrican y él los anota debajo de la portería o de rebote. Tampoco hay que crear expectativas sobre un regreso al fútbol europeo. Sobre todo, porque, hoy en día, Josef Martínez está encontrando esa felicidad necesaria para practicar este deporte llamado fútbol en Atlanta. Siendo uno de los mejores jugadores de la MLS. Mentalmente estando muy fuerte. Y eso vale mucho. Demostrando su espíritu, esfuerzo y ganas.

Ahora bien, para comprender el motivo por el cual está marcando una gran cantidad de goles cada fin de semana, es importante iniciar el análisis dentro del contexto en el cual desarrolla su fútbol. Primero, hay que señalar que está cumpliendo un rol el cual no estaba acostumbrado, el de ser el único delantero de su equipo, dentro del 4-2-3-1 del Tata Martino. Un conjunto que puede combinar ataques posicionales y transiciones rápidas durante un encuentro. Y en ambas el venezolano consigue aportar al juego, tanto para marcar como para darle continuidad a la posesión o sentido a la contra.

Es un futbolista que entiende cómo ejecutar un rondo dentro de un partido, al ser una pieza que comprende cómo combinarse y cómo posicionarse entre líneas. Y lo hace de manera sencilla, ya sea tocando de primera (en ocasiones utiliza algún gesto técnico de lujo – un taco – para pasar) o recibiendo el balón para darle una pausa al juego (lo sabe aguantar de espaldas, se mantiene firme apoyándose con ambos brazos), con el objetivo de abrir hacia las bandas, filtrar un esférico al espacio o colocar a algún compañero de cara al arco rival, sobre todo a Miguel Almirón, quien juega de “10”, detrás del venezolano. Su intención es dejar a un futbolista de su equipo en ventaja (espacio-tiempo) para darle continuidad a la posesión. Eso sí, normalmente, se apoya, recibe y pase con su pierna derecha, aunque puede utilizar su zurda si la acción lo demanda.