Publicada el 4/08/2018

Después de ser elegido el mejor arquero del Campeonato Sudamericano Sub-20 en el 2011. Esteban Andrada recibió una oferta, antes del disputar el Mundial Sub-20, para fichar por el Barcelona de España, sin haber debutado en la Primera División de Argentina. "Mi representante me comentó que en una semana, como mucho dos, se cerraría mi fichaje por el Barça", llegó a declarar en La Gradería, un programa radial de FM ONA. Aunque, nunca se concretó su traspaso. Hoy, siete años después de aquella anécdota, el portero argentino estuvo cerca de fichar por primera vez con un club europeo, el Villarreal; sin embargo, llegó a uno de los equipos más importantes de América, el Boca Juniors.

En el fútbol actual, los porteros son cada vez más futbolistas que guardametas, así que para comenzar con el análisis de sus condiciones puede resultar importante hacerlo en el contexto en el que va a desarrollar su juego. El Boca del 2018 es un conjunto donde quizás no tenga tan definida la salida de balón con los centrales abiertos y el mediocentro entre ellos como con Lanús (sobre todo en la época de Jorge Almirón), pero que de igual manera la ejecutan, porque la intención de Guillermo es dominar a través del balón desde la primera línea.

Y ahí puede venir un elemento importante del actual Boca, porque es un conjunto que gana, pero quizás no por la intención de su entrenador; ya que, en muchas ocasiones, se complican, sobre todo al salir jugando, porque les cuesta tener futbolistas en distintos espacios de la cancha. Y se observa de manera reiterada como por momentos hay muchísimas piezas detrás de la línea del balón en su propio campo. Al final de cuentas, es un equipo que espera alguna jugada individual y uno que otro movimiento colectivo o desmarque al espacio para desordenar al rival y hacerle daño.

Entonces, como primer detalle, es importante señalar que es un portero con las condiciones para jugar con los pies, porque así lo permite su técnica. Controla y pasa normalmente con su pierna derecha, pero no tiene problemas en utilizar su izquierda si la acción lo solicita. No se le ve incómodo con el esférico. Ni nervioso, porque cuando lo llegan a presionar, puede seguir jugando a ras de piso o simplemente no se arriesga y rechaza en largo.

Su acción típica con el balón en los pies es la de actuar de “parabrisas”, es decir, pasando el balón de banda a banda, con los centrales amplios. Y en muy pocas ocasiones es vertical, buscando al mediocentro, que se mete entre los dos defensores.

Era un recurso fundamental en la salida de Lanús, ya que una vez recuperaban el esférico aseguraban la posesión con un pase hacia Andrada, y todos se ubicaban para gestar la jugada. Él ponía la pausa y sería el primer pase para construir el ataque.

Ahora bien, tiene una zona dentro del área, que es al borde del área pequeña. Ahí se coloca en modo espera para intentar anticipar algún balón largo o detener cualquier disparo del rival, así que activa su posición, con los ojos bien abiertos, brazos extendidos, rodillas flexionadas, espalda ligeramente encorvada y de puntillas, pegando varios saltos rápido, ya sea hacia atrás o hacia adelante (sobre todo para atrás para recuperar su ubicación, ya que normalmente se encuentra adelantado).

Con esa ubicación y posición, mencionada en el párrafo anterior, es la que ejecuta y posee durante gran parte de un partido, sobre todo cuando el rival escolta su área. Ahí realiza una de sus maniobras más destacadas, es decir, la de achicar, por un tema de mezclar su concentración, intuición, lectura y velocidad. En ese trabajo previo antes de la posible parada, conserva su zona y va avanzando con pequeños pasos sobre las puntas de sus pies para recortarle ángulo al contrario, quitarle tiempo y así detener con cualquier parte de su cuerpo. Andrada es un portero ágil y explosivo.

Partiendo de la idea anterior, Andrada es un portero que detiene mucho, porque su abanico de recursos se lo permite, con su capacidad de reacción, su estirada y su elasticidad para llegar a cualquier ángulo. Sin embargo, tiene un “pero”: los blocajes.

Es un portero de mano dura, que agarra poco el balón, debido a que no tiene tan educada y perfeccionada esa técnica de blocar. Logra desviar o despejar en muchas situaciones que de manera fácil puede atajar, permitiendo segundas jugadas en zonas de peligro. Además, excede de la parada en dos tiempos. Pero, demuestra ser dueño del área, con la mezcla de sus rapidísimos gestos para estirarse y sus reflejos, que por sus condiciones corporales le permite recortarle el ángulo del arco al rival.

Andrada llega a un club que sueña con la Copa Libertadores. Un título que también él desea levantar, sobre todo porque estuvo cerca de hacerlo el año pasado con Lanús, pero perdió en la final contra Gremio. Sin embargo, su primer objetivo o, mejor dicho, su primera batalla, va a ser ganarse un puesto contra Agustín Rossi, quien es el actual portero titular del equipo de Guillermo Barros Schelotto.