Los últimos cuatro años de la selección argentina (parte 1)



4 a%c3%b1os argentina2


Por: Agustín Vigo (@agusvigo)

El Mundial de Brasil 2014 dejó buenas sensaciones en la opinión pública argentina. Aquel equipo conducido por Alejandro Sabella, que desarrolló un gran torneo y obtuvo el subcampeonato, dibujó un 4-2-3-1 en su puesta en escena, donde la solidez defensiva acompañada de buenas transiciones en ataque con Ezequiel Lavezzi, Lionel Messi y Gonzalo Higuain fueron la clave.

El equipo de Sabella fue progresando durante el torneo. Consiguió afianzarse en defensa con una muy buena actuación de los laterales y el gran apoyo de Javier Mascherano, cerca de los rivales que buscaron la salida rápida. Por otra parte, Lavezzi y Di María cumplieron un rol fundamental, colaboraron en el retroceso y en cada ataque fueron opciones de pase. Se logró un equilibrio justo para que la portería esté cuidada y a la vez se generó peligro en campo rival por las salidas rápidas, las cuales se iniciaron a partir de una recuperación en su zona, lo que provocó que Argentina atacase con pocos jugadores pero de manera que pudo sorprender al contrario con la rápida resolución de la jugada a través de un juego más directo.

La idea principal del equipo fue cuidar el arco propio, con un veloz retroceso y cercanía en todas las líneas cuando la pelota la tuvo el rival. Se trató de un juego posicional, por las ubicaciones dentro del campo y orden como principal premisa. Se produjo una buena combinación entre los medios y defensores, que generaron confianza en la protección del arco de Romero, pieza fundamental y que brindó tranquilidad por sus buenas actuaciones. Desde octavos de final hasta la misma final, solamente recibió el gol de Alemania en tiempo extra, lo que indicó la buena coordinación para resguardar el marcador y luego conseguir la ventaja a través de sus delanteros.

En el partido decisivo, Argentina fue superior durante ciertos pasajes y mereció la ventaja. Se recordarán las situaciones de gol que fallaron Higuain y Palacio, y la famosa frase: “Era por abajo Palacio”. Sin embargo, el nivel de juego fue satisfactorio, hubo un engranaje que no tuvo la selección desde aquel equipo dirigido por Néstor Pekerman. Más allá que la intención de Pekerman fue distinta a la de Sabella, la coordinación de los jugadores era notoria, al igual que la confianza en su director técnico y la sensación que generó de poder vencer a cualquier rival.

Argentina parecía comenzar una nueva etapa, donde podría emprender un camino plagado de logros deportivos e institucionales. Sin embargo, el Campeonato del Mundo sería tan sólo un oasis dentro de un caos llamado AFA. Los problemas comenzarían con la renuncia de Sabella a su cargo de director técnico a causa del cansancio y el desgaste que provocaría ser entrenador de Argentina. “Ser DT de la selección es desgastante, necesitaba un descanso, no estaba para dar lo que exijo. No iba a ser útil para la selección, porque no iba a poder dar el 100% que les pido a los demás. Si no podés dar el 100 por 100 no honrás las convicciones que tenés. La Selección es un trabajo tremendamente desgastante. Hoy por hoy estoy relajado. Me veía después de los partidos, en alguna foto, y estaba más viejo”, comentó al respecto.

A esto se sumó la muerte de Julio Grondona y la explosión del FIFAGate que involucró a varios dirigentes argentinos. La sucesión de Grondona, quien fue presidente de la AFA desde 1979 hasta 2014, no fue sencilla. En primera instancia, asumió Luis Segura (vicepresidente en aquel momento), pero, después de tantos años de mandato de una misma persona y con elecciones sin oposición, hubo que encontrar candidatos al puesto.

En el plano futbolístico, Gerardo Martino fue el elegido por la nueva autoridad para conducir al equipo nacional. Su antecesor, Sabella, dijo al respecto: “Las autoridades del fútbol argentino eligieron bien con Martino, estamos en buenas manos”. Luego de un año de trabajo, el técnico logró su primera final. A pesar de la caída por penales ante Chile, el equipo mostró una identidad y un esquema definido, el 4-3-3, que fue el sello del “Tata”. La posesión de pelota y la movilidad de la misma por todo el terreno para generar espacios, fueron las premisas. Javier Pastore y Lucas Biglia resultaron ser los elegidos para comenzar con dicha tarea, sumados a Messi, Ángel Di María y Sergio Agüero en la delantera.

El equipo argentino evolucionó de su versión 2014, se dedicó a jugar el mayor tiempo posible en campo rival sin perder la pelota, manejó el ritmo del juego y jamás fue superada por los contrincantes. De aquel equipo de Sabella y su juego posicional, se pasó al juego de posesión y pases para avanzar.

Hubo una coordinación entre las líneas al igual que en 2014, pero con los defensores adelantados, cerca del mediocampo y con el apoyo de Mascherano para cortar los contragolpes. La misma sincronización que se logró con Sabella, resurgió con Martino, aunque con objetivos distintos, más allá del resultado. Aquella coordinación se trató de formar un bloque con los jugadores para que avancen lo más cerca del arco rival sin perder la pelota y el orden para recuperarla. Uno de los puntos negativos fue la falta de efectividad y movilidad, lo que dificultó encontrar asistencias claras para quedar de cara al gol. Sin embargo, el equipo tuvo una premisa y la llevó a cabo de manera muy buena, con todos los jugadores convencidos de que aquella era la fórmula para triunfar.

El año siguiente encontró a los mismos rivales en una nueva final de Copa, en este caso la Copa Centenario. Argentina cayó nuevamente ante Chile por penales. Sin embargo pareció que la propuesta colectiva del equipo estuvo cerca de dar frutos. La defensa fue compuesta por Gabriel Mercado, Nicolás Otamendi, Ramiro Funes Mori y Marcos Rojo, el mediocampo por Ever Banega, Mascherano y Biglia y el ataque por Messi, Di María y Agüero. El recambio se trató de jugadores ya formados, no provenientes de selecciones juveniles en años cercanos.

Ambos torneos fueron positivos más allá de las caídas por penales, el equipo no perdió salvó por penales y la intención de juego fue evidente. Sin embargo, Messi decidió renunciar a la selección tras la final perdida, debido a que las derrotas en las tres finales, las críticas desmedidas de la prensa y la desorganización en la AFA, terminaron por agotar las energías y la paciencia de Lionel. A todo se sumó que erró un penal en la definición y la frustración fue mayor. “Ya lo intenté mucho, no es para mí. Se terminó la selección para mí, es lo mejor para mí y para muchos que quieren eso”, dijo apenas terminó el partido ante Chile. Aquella renuncia generó una campaña en todo el país para que la “Pulga” volviese al equipo albiceleste, lo cual se dio unos meses después, con otro técnico y con Argentina en problemas para clasificar a Rusia.

En cuanto al ámbito institucional y en medio de ambas finales, la votación a presidente de AFA resultó un empate en 38 votos, entre Luis Segura y Marcelo Tinelli, cuando el total de votantes tenía que ser 75, es decir, que hubo un voto más de los que debió de existir en la cuenta final (38 más 38 resulta 76). En dicho momento, se intentó votar nuevamente, pero dos de los dirigentes ya habían abandonado el recinto, por lo que la Inspección General de Justicia (encargada de fiscalizar la elección) decidió postergarla. Sin un presidente definido y con la reprogramación de las elecciones, Luis Segura renunció como presidente de la entidad. El ex presidente fue desplazado de su cargo de la FIFA días antes y la entidad que regula el fútbol había avisado que enviaría una Comisión Normalizadora para regularizar la situación en AFA.

Ante este caos institucional, los clubes se negaron a brindar jugadores para disputar los Juegos Olímpicos de Rio 2016 e incluso no se lo informaron al entrenador. “No pude con las selecciones juveniles, no pude ni siquiera con los Juegos Olímpicos. Me iba enterando por los medios de las disposiciones que los diferentes clubes tenían sobre la cesión de futbolistas”, declaró al respecto. Este hecho fue el que desembocó en la renuncia de Martino como DT y dijo: “Llega un momento en que uno piensa si no está poniendo en juego su dignidad”.

De esta forma sucedieron los dos primeros años tras la final de Brasil 2014. Un DT que fue criticado pero que en la cancha demostró tener una identidad determinada, jugadores que respondieron de manera positiva a la propuesta y con cierto recambio respecto del Mundial. Asimismo la AFA desorganizada y desgobernada tras la muerte de Grondona, generó un mal clima en el equipo Argentino que sintió la falta de apoyo y acompañamiento.

Iso2azul 01

Cursos

Scouting
Iso2azul 01

Instagram

Ig lpdt

Comentarios:


Añadir Comentario:

  • Ingresar
  • Registrarse
  • Atrás