Publicada el 13/06/2018

Desde el famoso Barcelona de Guardiola, se inició un proceso de evolución en el cual el fútbol ingresó en una época, donde la creatividad se convirtió en uno de los puntos principales de los distintos guiones planteados por los directores técnicos durante las puestas en escena de cualquier partido. En este contexto, los defensores centrales empezaron a tener un rol más protagónico con el balón, no solo se preocuparon por marcar y evitar goles, sino también de convertirse en las primeras piezas de la construcción del juego (incluyendo el portero, para poder tener, en algunos casos, superioridad numérica).

El central en el fútbol actual no se limita a “controlar y pasar”, sino que también se atreve a “conducir” después de “controlar”, para así poder atraer una marca, porque al avanzar va a obligar al rival a salir a presionarlo y esto va a provocar la creación de un espacio para dejar a un compañero como “hombre libre”.

Terminan siendo un rol fundamental en un equipo tanto para controlar el juego a través de la posesión como también para gestionar de mejor manera las transiciones y los espacios, con la intención de pasar más tiempo en campo rival que en el propio. El central de hoy en día necesita tener sentido y ser valiente para anticipar, la capacidad para llegar rápido a las coberturas, destreza técnico (controlar + conducir + pasar). Además, requiere entregar y recibir la pelota al pie para hacer avanzar a su equipo y no el pelotazo para dividir. Existen casos como los de Davinson Sánchez o Nicolás Otamendi, quienes son ejemplos perfectos de cómo juega el central en la actualidad.

Rodrigo Arias: “Quite, control y pase”. Esa idea que ha dominado durante décadas los centros de formación con respecto a los defensores, ve disputada su influencia por otra que pretende que el jugador sea algo más que un simple quitador de pelotas. La revolución que generó la aparición de Pep Guardiola con su juego de posición en el Barcelona, tal vez haya sido la piedra basal para el surgimiento de otro estilo de marcador central.

Sudamérica sigue teniendo fieles representantes del modelo caracterizado como “guardianes” de su zona, como lo son Diego Godín en el Atlético de Madrid, reciente campeón de la Europa League o David Abraham en el Eintracht Frankfurt, campeón de la Copa de Alemania tras vencer al todopoderoso Bayern Múnich. Capitanes de sus respectivos equipos y estandartes de una forma de defender donde se resalta su juego aéreo y sus aptitudes defensivas, pero que han logrado desarrollar en su juego capacidades para poder ser salida desde atrás.

“Si sales bien, puedes llegar a jugar bien”, era una da las frases de Johan Cruyff que inspiró a Guardiola y a decenas de técnicos que tienen la necesidad de contar con centrales que se adapten a esta idea.

Habilidad para conducir y saltar la presión rival. Precisión para dar un pase entre líneas o al jugador libre y valentía para tomar la responsabilidad de tener el balón. Velocidad e inteligencia para saber posicionarse en campo contrario cuando el equipo ataca y tener el sentido de la anticipación para cortar una posible contra son cualidades que no le deben faltar a este tipo de jugadores.

En este sentido, los casos de Nicolás Otamendi en el Manchester City y Davinson Sánchez en el Tottenham, son ejemplo de cómo el defensor sudamericano ha modificado su juego en pos de las nuevas exigencias de técnicos como Pep o Pochettino. En el fútbol sudamericano también hay referentes en el puesto: Diego Polenta, Javier Pinola, Alexander Barboza y Leonardo Sigali, por citar algunos.

Es una etapa “renacentista” del defensor central, donde el puesto retoma el compromiso con la estética y la eficacia como la tiene un volante o un delantero. Los han llamado a jugar y no han rechazado la propuesta. La pararon de pecho y salieron jugando.

Miguel Canales: El desarrollo del fútbol ha ido llevando aparejado un desarrollo también de sus intérpretes. A los jugadores cada vez se les piden más funciones con independencia de su posición. Y el defensa no ha sido ajeno a todo ello. Pese a todo, siguen existiendo y resistiendo a esta evolución algunos jugadores, por lo que existen una multitud de perfiles de defensas muy importantes. Decía Monchi, actual director deportivo de la Roma, en relación al fichaje de Spahic que él era un defensa, de esos tipos que parecen rudos y duros en el cuerpo a cuerpo y de los que conocen el oficio de destruir los intentos de ataque de los rivales. A día de hoy a una defensa no sólo se le pide que defienda, cada vez son más los jugadores de mucha técnica individual con el balón en los pies que ocupan esa posición. Incluso se reconvierten jugadores desde la posición de mediocentro aprovechando esa formación como mediocampista de cierre por su dotación técnica con la pelota.

A una defensa se le pide juego aéreo, físico dominante, capacidad de ir a los choques y para ganar duelos individuales cuerpo a cuerpo, concentración, vigilancia y una cultura táctica importante para hacer coberturas, achiques o permutas con los compañeros. Todo ello manteniendo un nivel de aciertos muy elevado porque cada error suyo puede penalizar como un gol en contra. Ese sería el kit mínimo que cualquier persona cercana o seguidora de fútbol etiqueta en un defensa.

Dentro de este tipo de jugadores nos encontramos en Sudamérica jugadores como el internacional venezolano Oswaldo Vizcarrondo o el argentino Gabriel Mercado. Ambos han saltado el charco a Europa siendo futbolistas de jerarquía y mucha capacidad destructiva del juego. Además Gaby Mercado presenta un gran factor corrector y cierta velocidad. Se podría decir de ellos que cumplen el perfil de centrales tipo jornaleros de la gloria, con una enorme capacidad de trabajo y muchas facultades defensivas que han tapado sus carencias técnicas con el balón en los pies.

Aunque el perfil quizás más dominante de todos ellos sea el de Godín del Atlético de Madrid. A todo lo anterior relatado, el defensor uruguayo le une una gran dominancia dentro del área propia, con altísimos porcentajes de acierto en los rechaces de los centros de los rivales.

Adicionalmente cada se exige más a los zagueros que sean constructores del juego, no sólo que corte avances rivales, recuperen la pelota y se la den al compañero más cercano dotado para iniciar el juego. Exigencias como tensión y calidad en los pases para batir líneas y encontrar compañeros por detrás de la presión rival, dominancia en la conducción de balón para salir conduciendo y superar líneas del equipo contrario y mucha calidad en los envíos largos son cada vez más demandadas. Y que sumen a ello una alta capacidad para defender al corte en espacios muy amplios, con grandes distancias a su espalda asumiendo grandes riesgos.

Serían defensas de equipos que dan una gran importancia a la construcción del juego desde atrás y a los que algunos de sus entrenadores han ido moldeando a su manera de jugar como el caso del internacional argentino Nicolás Otamendi en el Manchester City de la mano de Pep Guardiola.

En esta cuerda de defensores, Brasil quizás haya sido siempre en Sudamérica la nación que más técnica ha contado en sus defensas, incluso reconvirtiendo a mediocentros como centrales, como pudimos observar en el Marsella que disputó la pasada final de Europa League, donde Luiz Gustavo fue ubicado como defensa central esta temporada tras llevar una carrera muy reconocible en Europa-sobre todo Alemania- como mediocentro defensivo.

Aunque el caso más paradigmático en ese sentido lo encontramos en David Luiz, un futbolista con una gran técnica individual y que entiende su posición de una manera bastante más lúdica que compañeros suyos. Utilizado tanto como defensa como mediocampista de cierre, el brasileño es el ejemplo más significativo de hacia donde se ha ido moviendo la posición de defensor.

Lo que sí es claro es que si quieres saber la filosofía de un equipo, lo mejor es mirar sus defensas. Si en posición central juegan dos futbolistas muy aseados con balón, es claro que su entrenador querrá ser dominante. Sin embargo, si atrás cierran dos jugadores de mucha más presencia física que técnica, no estará tan interesado en construir el juego desde la pelota.

Felipe Araya: El central del fútbol actual está directamente involucrado en representar la idea de su entrenador. En la mayoría de las competiciones se genera la instancia donde el rol y la capacidad de los jugadores ubicados en el carril central de la zaga toman una importancia determinante para el desarrollo del juego de su equipo. En fase de transición o juego posicional. Los centrales deben llevar recursos de pases amplios, para activar a sus compañeros mediante trazos cortos, rasos, largos, altos y brindarle continuidad a esto con anticipaciones a recepción rival y adelantando su posición inicial con la consecuencia de acortar las líneas del equipo y estar mejor colocados tras pérdida de balón. Hay muy buenos ejemplos de futbolistas con origen sudamericano: Marquinhos, Nico Otamendi, Gonzalo Jara, Federico Fazio, Davinson Sánchez, Yerry Mina, Diego Polenta, Lucas Martínez Quarta, pueden ser los más destacados en este aspecto.