Luiz Gustavo ante Simeone



Mediocampistcentral


Por: Diego Sancho (@SanchoDiegoo)

Hay equipos que se quedan sin centrales en la plantilla y se ven obligados a usar laterales o mediocentros para cubrir esa zona. Cuando ocurre el caso de un jugador de segunda línea hay ciertos detalles que modifican el comportamiento de un equipo. Al ser tan poco común actualmente, pese a la recurrente necesidad de salir jugando desde el fondo, sigue pareciendo una modificación singular.

Por lo general estos volantes suelen ser altos. Luis Gustavo del Olympique de Marsella, mide 1,87. Acompaña en la zaga al francés Adil Rami, que anticipa el espacio del rebote más cubrir por arriba. De modo que ya en el plano aéreo se tenga mayor dominio en la zona más buscada por esa vía, sobre todo pensando en la final de la Europa League ante el Atlético de Madrid de Diego Simeone.

Ante los colchoneros, Gustavo puede ocupar un papel interesante en la conquista de Lyon. Su rival no se caracteriza por presionar alto, más bien espera paciente un desajuste a las espaldas de los atacantes para jugar directo. Antes que un marcaje al espacio (los equipos españoles suelen acudir a este tipo de acosos) se ve un repliegue zonal en el último tercio. Parece imposible conseguir volumen de juego cerca del área de Oblak. Sin olvidar que le antecede el mariscal uruguayo Diego Godín.

De modo que el brasileño ex Bayern, como central con cualidades para la salida, debe ser el fiel de la balanza en una posición más adelantada dada la permisividad con la que el Atleti cede espacio en la mitad rival. Cambios de frente a jugadores por banda y salidas en conducción, más algunos anticipos y apoyos de mitad de cancha pueden sumar recursos a los galos. Por la banda izquierda puede triangular o conseguir proyectado a Lucas Ocampos; por la otra a Thauvin, máxima fuerza goleadora del cuadro olímpico.

Uno de los problemas más comunes que padecen los volantes retrasados a la defensa son las interpretaciones con el balón en los pies. Confiando en su técnica de manejo, pueden ser foco de presiones o pases imprecisos de costosas consecuencias. Aunado a la lectura de los anticipos en esa zona. Que son de un ritmo distinto al de la primera línea.

Un delantero no hace una diagonal con la misma intensidad cuando le busca la espalda a un volante que cuando lo hace contra un central. Esa franja seguramente sea probada en cierto punto por los de Simeone, aunque en el fútbol de finales muchos equipos buscan sorprender fuera de lo habitual para que el rival los juzgue impredecibles.

Recordemos también que se trata de una final. Con lo que jugarla ante el Atlético de Madrid de los últimos años se refiere. Como las peleas harto publicitadas en el boxeo; que se promocionan como épicas presentaciones y terminan siendo un mar de especulaciones y algunos detalles técnicos. Aunque el carácter defensivo no sea desdeñado globalmente en el mundo del fútbol.

Paolo Maldini se quejó el año pasado de ciertos defensores modernos: “solo les piden que jueguen con el balón y no que defiendan como lo que son. (...) los entrenadores prefieren poner de defensa a alguien que no sea un defensa verdadero, pero sea bueno para salir con el balón e iniciar jugadas (...) Ya los centrales no se especializan en defender y es una lástima porque defender debe de ser tu mayor virtud”.

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