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La historia de La La Land de Roberto Firmino



Firmino


Por: Hovannes Marsuian (@HMarsuian_ )

La primera impresión de una buena parte de personas que querían ver La La Land sería sobre una película hermosa y quizás mágica, en donde los dos protagonistas se conocerían, se enamorarían, tendrían un problema grave, pero igual triunfaría el amor y terminarían juntos (si no han visto la película salten al siguiente párrafo). Sin embargo, no acabarían juntos, el camino de ambos finalizaría en distintos lugares. A muchos le impactaría el final por ser algo distinta. Aunque la conclusión podría estar clara: nada está escrito en esta vida ni en las películas. Y tampoco en el fútbol. Sino pregúntenle a la gran parte de individuos que antes del inicio de la eliminatoria verían un trayecto fácil para el Manchester City de Guardiola. Subestimando al Liverpool de uno de los mejores entrenadores de los últimos años, como Jürgen Klopp.

El primer tiempo del Liverpool fue de película, por los tres goles y por conseguir minimizar al Manchester City hasta tal punto que el conjunto de Guardiola no consiguió disparar a puerta. Y eso que los citizens controlaron los primeros diez minutos del encuentro, con una buena posesión. Sin embargo, llegó el gol de Salah y se complicó todo. Aunque pudieron marcar el 1-1 con Sané. A partir de los goles, el equipo de Klopp se creció, sobre todo por esa defensa organizada, que logró sentir incómodos a distintas piezas del City.

Contra el Manchester City volvieron a demostrar que parte de su identidad es la de ser un equipo que busca robar el balón lo más arriba posible. Así que presionaron (asfixiante e inteligentemente) como siempre, es decir, con el equipo corto y de manera compacta. Otorgándole al rival los carriles por fuera con la intención de comprimir los espacios externos. Y así interceptar el balón para intentar explotar zonas vacías con las transiciones rápidas ofensivas. 

Roberto Firmino terminó siendo una pieza clave en la ida para el Liverpool. De una manera algo inconsciente quizás para los ojos del espectador. Desde el punto de la presión, se observó al brasileño atento a los centrales, tapando las líneas de pase –la idea era tapar el carril central, que los centrales no consiguieran a De Bruyne y Fernandinho, y si los encontraban incomodarlos para aislar a Silva, Gündoğan y Gabriel Jesús–, esperando el mínimo error del rival para ahogarlo. Intentando que el Manchester City jugase por fuera para comprimir los espacios. Y se llegó a notar su importancia en la acción del 3-0, cuando, en salida citizen, Otamendi intentó una conducción para explotar un espacio y así atraer, crear otra zona libre y soltar para encontrar a un compañero libre. Pero Firmino lo asfixió en presión, causando el fallo del central argentino (la conducción le quedó larga). Y el conjunto de Klopp recuperó, verticalizó y marcó el tercer gol.

Esa presión del Liverpool cumplió un papel importante dentro del partido, ya que estuvo presente en los tres goles –en el párrafo anterior se explicó la acción del tercero–. En el primero, ocurrió después de un córner del City, donde Sané, ,poco alejado del borde del área, controló mal, recibió la presión de dos rivales y entregó rápido e incorrectamente el balón a Mané, quien jugó con Milner, que filtró un pase a Salah. El egipcio detectó la diagonal ejecutada por Firmino (aprovechó el retroceso lento de Kompany) entre Walker y Otamendi. Y por una serie de acciones con fortuna para el equipo de Klopp, llegó el 1-0.

En el segundo, el City se equivocó en la salida del balón, después de un mal control de Kompany, que Firmino aprovechó para ahogarlo en la presión. El central belga tocó con Walker, a quien le llegó incómodo el balón e intento pasar, pero el Liverpool recuperó. Luego, de avanzar e instalarse en el campo del equipo de Guardiola, el delantero brasileño apareció entre la línea de los centrales y la de Fernandinho-De Bruyne. Ahí atrajo rivales y pivoteó con Mané, que no controló, pero el esférico le cayó a Milner, que consiguió a Oxlade-Chamberlain. Y así consiguieron el 2-0. Los futbolistas de los Reds tuvieron la virtud de aprovechar su mayor fortaleza para marcar los tres goles.