Publicada el 12/12/2019

El mercado venezolano se ha convertido en una oportunidad para los equipos de América, debido a que hay materia prima y también porque de cierta manera es económica. La situación en Venezuela prácticamente obliga a los equipos a no vender en altos precios y además los jugadores están en búsqueda de un mejor contexto. Así que, a día de hoy es normal mencionar como talento exportable a algún futbolista que esté destacando en el fútbol venezolano. Uno de ellos puede ser Leonardo Flores.

"Una lesión me tuvo un año y medio parado y costó retomar el ritmo”, esto comentó Leo Flores en abril del 2018 a Conexión Goleadora. En ese momento logró ganarse un puesto entre los titulares ante la baja de Robert Garcés. A partir de ahí se convirtió en un pieza clave en el Caracas FC, llegando a potenciar su progresión futbolística, que, debido a su lesión, retrasó.

El venezolano entra en la puesta en escena del Caracas de Noel Sanvicente como una de las piezas del doble pivote del 4-4-2, donde puede tener más libertad cuando su compañero es Ricardo Andreutti o Ricardo “Kuki” Martins, mientras que, cuando está junto a Anderson Contreras, su rol cambia y no eleva su posicionamiento, ya sea en la presión adelantada como en apoyar a los futbolistas ofensivos. 

Dentro de su juego con balón, es un futbolista que cuando se encuentra posicionado cerca del área rival, le cuesta ser preciso, ya que tiene fallos en su toma de decisión. Normalmente busca arriesgar, intentando activar la espalda de la defensa contraria. Pero el detalle principal está en que es un jugador que tiene ciertos problemas para jugar rápido.

Sus problemas para jugar rápido se deben a que en ciertas acciones no logra orientar de manera adecuada el cuerpo para ganar espacio-tiempo al recibir el esférico. Se desespera en espacios reducidos. Así que en ocasiones debe arriesgar en su toma de decisión con su pase, sobre todo cuando posee menos espacios, es decir, cerca del área contraria. Aunque en ese contexto, puede atraer rivales en un desplazamiento corto para luego soltar.

Sin embargo, cuando tiene espacio-tiempo para recibir y no necesita demostrar agilidad al posicionar su cuerpo, logra orientarse para tocar hacia la zona que desea jugar. Aunque esto ocurre normalmente en la zona de gestación. Además, en espacios reducidos, puede combatir su falta de rapidez al soltar el esférico, con sus giros o engaños corporales.