Publicada el 18/11/2019

Gustavo Matosas ha renunciado a la selección de Costa Rica. Una noticia que sorprendió por su declaración sobre que su puesto. El jerarca del fútbol costarricense calificó como “aburrido” su rol y decidió dar un paso al costado, sin demasiado tiempo en el cargo. Alguna razón tendrá.

En vez de justificarlo, cabe decir que hay entrenadores que no están acostumbrados a la metodología de trabajo que supone ser técnico nacional. Muchos desconocen cuánto se llega a hacer fuera de lo futbolístico. En palabras de Jacques Passy, ex seleccionador de Saint Kitts y Nevis, “ser entrenador de selección es otro deporte”.

Si pudiésemos hablar de las actividades que puede hacer un entrenador de club que uno nacional no, el primer aspecto es la convivencia del día a día. Con todo lo que eso significa. Desde el establecimiento de la camaradería, pasando obviamente por el fortalecimiento de la idea de juego, hasta poder dar el mismo mensaje en una charla grupal en vez de repetirla veinticinco veces a personas distintas.

El seleccionador puede elegir viajar a ver a sus dirigidos en el exterior o verlos desde el video. Claramente existe una gran diferencia. Pero mientras eliges ir a ver en vivo a uno, estás dejando de ver a los demás, de modo que se hacen giras de monitoreo para cubrir un radio de los jugadores más importantes. Verlos desde el video puede ser engorroso.

Monitorearlos a distancia es fundamental. De hecho, la cantidad de partidos que hay que seguir semana tras semana es una labor que se debe compartir con asistentes técnicos porque humanamente no es posible ver tanto fútbol sin un grupo de técnico que se los divida (entrenador, asistentes técnicos, analistas audiovisuales y ojeadores). Recordemos que una selección no es una plantilla definida, hay que ver jóvenes que evolucionan, revelaciones que explotan luego de la veintena, sorpresas del torneo local además de los nombres propios del núcleo titular.

Esa quizás sea la ventaja con respecto a los de clubes: eres el facultado para contar con el mejor talento humano de un país. Y puedes elegir a tu medida. Si Scaloni ve que Mauro Icardi es un delantero útil para su planteamiento, pero que por alguna razón u otra no se lleva bien en el vestuario de Argentina, no lo llama. Puedes elegir lo mejor, pero dentro de tus convicciones y lo que sea mejor para el grupo.

Contadas las fechas FIFA que hay al año, el tiempo de trabajo tiene que ser tan específico y útil para afianzar lo que se quiere en la cancha. Es sorprendente lo que hacen selecciones como México en plazos tan cortos. Porque la versatilidad táctica de la mayoría de las selecciones de nuestros países dista de ser profunda. Porque falta mucho tiempo para trabajar en algo elaborado.

Aprovechar mejor la falta de tiempo el seleccionador usando un modelo que sea fácil de entender para los jugadores por lo que vienen haciendo en sus equipos que modificándoles funciones. Bielsa veía todos los partidos de sus convocados argentinos esperando a que jugaran con roles distintos para saber que puede contar con ese referencia para facilitar una indicación. Como muchas cosas de Bielsa, no quiere decir que suceda siempre, pero simplifica las cosas para el jugador antes de salir a la cancha.

Son muchos hándicaps. Sin embargo, la nombradía de ser el técnico de referencia en un país es demasiado tentadora para la profesión. De referencia no solo a nivel profesional, sino hasta de relaciones públicas. Patrocinadores, empresarios, federativos y hasta políticos son algunos de los encuentros que sostienen.

De modo que la agenda de un líder de selección tiene muchos apuntes. Tantos, que casi no pasan tiempo en una cancha. Pero cuando lo hace, todo tiene que salir bien tanto en competencia como en entrenamientos. A Matosas no le gustó, no porque no sea un hombre de fútbol, sino porque su personalidad responde a otra línea de trabajo.