Luis González (@luchvr)
La selección peruana está dando que hablar a nivel mundial con sus últimas actuaciones en las Clasificatorias. Cerca del ansiado objetivo de volver a un Mundial tras casi tres décadas. El equipo de Ricardo Gareca ha ido evolucionando, siendo sus jugadores quienes están dando que hablar. Jugadores desconocidos hace unos meses y hoy están en boca de todos. Pero, ¿cómo los eligió Gareca?
«Perú quedó fuera una vez más». «La misma de siempre». «Gareca tiene su argolla». Son algunos de los titulares que presentaba la prensa peruana en abril del 2016. Perú sumó su cuarta derrota en las Clasificatorias. Solo había ganado un partido de 7. Mirando la tabla, Ricardo Gareca buscaba respuestas a sus decisiones y desaciertos tomados en los últimos partidos. Sin embargo, terco como él, estaba seguro de que convivir con el error era parte del crecimiento suyo y de su equipo. Con las críticas a cuestas, asumiendo la responsabilidad, nunca desistió.  Lleva 5 partidos consecutivos sin perder y los resultados ya argumentan las decisiones que toma desde hace 2 años y medio en la Videna. Su grupo cree en él y en ellos mismos. Porque sabe que era cuestión de tiempo y mucha paciencia.
ENSAYO RÁPIDO
Tras la salida de Pablo Bengoechea, Ricardo Gareca se encontró con un mes de trabajo para planear su primer partido amistoso. Fue presentado el 2 de marzo y el 31 ya tenía un partido pactado. Fue en EEUU frente a Venezuela. En aquel juego el argentino alineó su primer equipo titular: Pedro Gallese; Luis Advíncula, Carlos Zambrano, Christian Ramos, Jair Céspedes, Josepmir Ballón, Renato Tapia, André Carrillo, Paolo Hurtado, Jean Deza e Irven Ávila. Fue derrota por 1-0 frente al equipo de Noel Sanvicente.
El segundo amistoso llegó el 3 de junio, previo a la Copa América de Chile. Con poco tiempo para trabajar, Gareca ya sabía que debía encontrar un equipo titular para afrontar el resto de competiciones. México fue el siguiente rival a enfrentar en el Estadio Nacional de Lima. La selección peruana formó con Gallese; Advíncula, Zambrano, Carlos Ascues, Céspedes, Ballón, Carlos Lobatón, Joel Sánchez, Christian Cueva, Jefferson Farfán y Paolo Guerrero. El primer cambio notable en el equipo fue la idea de tomar a Carlos Ascues, quien había encontrado un excelente rendimiento con Bengoechea de mediocampista, como defensor central. El partido terminó empatado a un gol por las anotaciones de Jefferson Farfán y Juan Carlos Valenzuela.
Crear relaciones para fortalecer un grupo fue uno de los principios de Gareca en el inicio del proyecto. Con poco tiempo de trabajo y con una Copa América a puertas, utilizó el torneo como prueba; ensayó que funcionaría mejor de lo previsto a primera impresión.

LA PIEDRA BASE
La primera convocatoria oficial de Ricardo Gareca para la Copa América del 2015 tuvo una polémica. El momento de Alianza Lima en el campeonato local tenía como figura a Christian Cueva, quien volvía al fútbol peruano tras un paso con poca suerte por el fútbol español en el Rayo Vallecano. Sin embargo, días antes, tuvo un altercado con un árbitro en una derrota de su equipo. Christian fue suspendido 6 fechas. Pero Gareca vio en él condiciones claves que a la postre serían reconocidos indudablemente. Entre críticas, Cueva integró la lista para la Copa América.

Con antecedentes positivos, Perú participó en la Copa América integrando el grupo C junto a Brasil (1-2), Venezuela (1-0) y Colombia (0-0). Esa fase la afrontó con el siguiente equipo: Gallese; Advíncula, Ascues, Zambrano, Juan Vargas, Lobatón, Ballón, Sánchez, Farfán, Cueva y Guerrero.

En la etapa eliminatoria, la selección peruana se midió con Bolivia (3-1), Chile (1-2) y Paraguay (2-0). Las pruebas de Gareca más visibles fueron: alternar a la pareja Pizarro-Guerrero, la reconversión de Yoshimar Yotún (de lateral izquierdo a mediocampista de primera línea) y repotenciar jugadores (casos Cueva y Ramos). Además, en los últimos partidos, encontró en André Carrillo a un hombre desequilibrante, que, en los próximos meses, terminaría consolidándose. Como era de esperarse, Paolo volvió a destacar con sus goles: le anotó 3 a Bolivia y a Paraguay.

Las conclusiones fueron alentadoras. Perú quedó en el tercer lugar por segunda vez consecutiva y la idea de juego que mostró el equipo fue clara: presión alta, juego directo y posesiones largas del balón; con Paolo como referente de ataque. La presentación con Brasil fue impresionante, anotando el primer gol tras una asfixiante presión y abriendo el marcador a los 3’. Las semifinales con Chile fueron otro buen presagio, logrando empatarle al local con un jugador menos, pero sosteniendo la idea de principio a fin pese a la derrota. El performance frente a Bolivia seguía confirmando a Guerrero como jugador determinante.

EL PRIMER ONCE

Las Clasificatorias estrenaban nuevo fixture y Perú debutaba como visitante. En el Metropolitano de Barranquilla el 8 de octubre, Perú salió con esta oncena: Gallese; Advíncula, Zambrano, Ascues, Céspedes, Ballón, Lobatón, Cueva, Carrillo, Guerrero y Pizarro. Fue derrota por 2-0 frente a los goles de Teófilo Gutiérrez y Edwin Cardona. Desde aquel entonces, el equipo cambió mucho con un punto de quiebre clave en la mitad del proceso.


Las 7 primeras fechas de la Clasificatoria fueron la parte más crítica de la etapa de Gareca en la selección: 4 puntos de 21 posibles era el saldo conseguido con 4 derrotas, 1 empate y 1 victoria. Se cometieron errores que en partidos de ese nivel son imperdonables y que influyeron definitivamente en la pérdida de puntos. La alineación de Farfán y Ascues frente a Venezuela cuando no estaban en su mejor estado físico, no replantear rápido cuando quedó con un jugador menos frente a Chile, errores defensivos y la poca efectividad; pero que sirvieron notablemente para lo que vendría más adelante. Por otro lado, entre lo rescatable está que nunca se perdió la intención de salir a proponer en cualquier campo. Además, hubo situaciones llamativas como el ingreso de Edison Flores y Raúl Ruidíaz en el encuentro con Venezuela, que tuvieron que ver en el empate de último minuto en Lima y los rendimientos individuales de Guerrero, Farfán y Gallese en escenarios complicados.

La llegada de la Copa América Centenario le dio un respiro al mal momento de la selección. Gareca y su comando técnico decidieron volver a utilizar la Copa como centro de práctica para repotenciar al equipo y abrir el universo de jugadores convocables. El ex entrenador de Universitario de Deportes convocó a jugadores del medio local, jugadores del extranjero que no fueron tomados en cuenta, elementos en potencia y los habituales titulares. Es aquí donde llegaría el punto de quiebre.

EL GOLPE ANÍMICO
La Copa América Centenario organizada por EEUU se presentó oportuna. Perú integró el grupo B con Haití, Brasil y Ecuador. El panorama general era muy distinto al actual. La ‘canarinha’ deambulaba en la mitad de la tabla de las Clasificatorias; mientras que los ecuatorianos vivían su mejor momento como líderes en solitario. Gareca tuvo 2 amistosos previos ante selecciones centroamericanas: Trinidad y Tobago y El Salvador, ambos triunfos por 4-0 y 3-1, respectivamente.

Pero la decisión más trascendental de Ricardo Gareca estaría en la convocatoria. El argentino prescindió de jugadores que consideraba ya no podían seguir en la selección por razones extradeportivas y de bajos rendimientos como Advíncula, Zambrano, Farfán, Pizarro, Vargas y Ascues. La lista tuvo solo a 6 jugadores del extranjero y en su mayoría, del medio local como Ruidíaz, Flores, Luis Abram, Miguel Araujo, Miguel Trauco, Aldo Corzo, Óscar Vílchez, entre otros.

El equipo base fue: Gallese; Corzo, Rodríguez, Ramos, Trauco, Vílchez, Tapia, Polo, Cueva, Flores y Guerrero. 5 de ellos hoy son titulares indiscutibles de la selección.

Perú salió invicto de la fase de grupos con 2 triunfos y un empate. Igualó con Ecuador tras ir ganando por 2-0 en los primeros 15’. Pero el juego que remeció todo llegó el 12 de junio en Foxborough. La Blanquirroja y Brasil definían su pase a la siguiente etapa. Era ganar para clasificar. Los peruanos nunca habían eliminado a la siempre imbatible selección brasileña en una Copa América. Esa noche, Raúl Ruidíaz se convertiría en héroe tras anotar el gol del triunfo en una jugada polémica. Los de Gareca hacían historia dejando fuera el equipo de Dunga, quien renunciaría tras el partido. En la siguiente etapa, por penales, Perú fue eliminado por Colombia.


Como en la Copa América de Chile, Perú volvió a sostenerse de una idea de juego irrenunciable. Guerrero fue nuevamente el sostén del equipo, pero la respuesta más importante llegó por los rendimientos individuales de los jugadores del medio local, quienes se pensaba no podían competir a tal nivel. Entonces, Gareca concluyó que el logro de este equipo y la forma de jugar habían comenzado a formar un grupo. Un grupo que podía sostenerse en el tiempo por el convencimiento de la idea pese a no contar con elementos de mayor jerarquía. Había creado vínculos.


Miguel Trauco es desde entonces el lateral izquierdo titular de la selección. Christian Cueva se consolidó como el mediapunta favorito de Gareca. Edison Flores explotó en EEUU y Alberto Rodríguez, perseguido en los últimos años por lesiones, se afianzó en la posición de defensor con la experiencia y calidad que no pudo mostrar en pleno. Además, encontró en Christian Ramos a su pareja ideal en la zaga. Otro jugador potenciado fue Andy Polo, quien mostró una faceta en la marca interesante a pesar de ser un extremo.

Mención especial para Óscar Vílchez. La primera gran baja que tuvo este grupo tras la copa. El volante de Alianza Lima, a sus 30 años, rompió esquemas en su función de mediocentro. Su despliegue físico fue impresionante durante la Copa. Recuperó balones, se asoció rápido, daba salida limpia del balón, marca férrea. Fue la revelación del equipo entre los demás. De inmediato, el Atlético Nacional mostró su interés. El equipo de Reinaldo Rueda, sensación en la Copa Libertadores del 2016, apuró su fichaje. Sin embargo, no se concretó. Las malas noticias seguirían meses después, cuando previo al duelo con Bolivia en La Paz, sufrió un desgarro. Desde ese momento su rendimiento bajó considerablemente y terminó en la irregularidad.

“ESTÁN LOS QUE TIENEN QUE ESTAR”
Con un grupo construido y luego de haber logrado convencerlos de una idea, Gareca encontró soluciones para los próximos encuentros. El siguiente partido estaba con la selección boliviana en la altura de su capital. Era la fecha 7 de las Clasificatorias y Perú perdió por 2-0 (luego se le darían los 3 puntos por el caso Nelson Cabrera). Pese a ello desde el reinicio de las Clasificatorias hasta hoy, el equipo mostró una evolución constante. Y lo mejor de todo, el grupo respondió en escenarios complicados y en contextos desfavorables.

En el camino se descubrieron jugadores que desde el banquillo demostraron que estaban aptos para competir en el alto nivel. Miguel Araujo (una de las figuras en la Bombonera), Yoshimar Yotún, Aldo Corzo, Wilder Cartagena, Paolo Hurtado, Nilson Loyola, Pedro Aquino se metieron en la pelea por el puesto en el equipo titular. Se integró la idea de que los jugadores del medio local podían competir con los que militaban en el exterior. Este concepto fue una lucha constante de Gareca desde que llegó a la selección. Siempre hizo pública su opinión acerca de los jugadores peruanos del campeonato, quienes observa tienen condiciones para jugar en las Clasificatorias.

Producto de esto, varios jugadores tuvieron la oportunidad de dar un salto más en su carrera. A inicios de año, Miguel Trauco dejó Universitario de Deportes para fichar por el Flamengo bajo la recomendación de Guerrero. Raúl Ruidíaz llegó al Morelia y hoy es figura incondicional del equipo y de la Liga MX. El club mexicano apostó por el goleador de la ‘U’ y para complementarlo se llevó a Andy Polo, uno de sus principales socios. Luis Advíncula también cayó en la liga mexicana, firmando por el nuevo rico de América, Tigres. Pedro Aquino vio la oportunidad de ir y junto a Luis hoy juegan con Lobos BUAP. Edison Flores también dejó el torneo peruano y emigró hacia Dinamarca, en donde tiene las horas contadas tras sus últimas actuaciones con la selección. Yoshimar Yotún dejó el Malmö de la liga sueca para pasar a las filas del Orlando City de la MLS. La ventana para el balompié inca se abrió más.

También hubo jugadores que dejaron de ser considerados por Gareca debido a distintas circunstancias. Carlos Lobatón fue un jugador atractivo para el ex DT de Vélez por su técnica y visión de juego. Pero el capitán de Sporting Cristal pasaba los 35 años y el ritmo de las Eliminatorias terminaron por apagarlo en el partido con Chile en Santiago, en donde fue devorado por la presión del rival. Beto Da Silva fue otro de los jugadores que quedaron en el camino. Emigró al PSV tras una fugaz aparición en el campeonato local. Su adaptación fue rápida y Gareca lo llamó para formar parte del grupo joven de la selección. Sin embargo, en busca de más protagonismo, decidió fichar por Gremio. A inicios de año, una lesión lo sacó casi 7 meses de las canchas. Claudio Pizarro fue otro de los nombres claves que se vieron apartados de las convocatorias, igual como Jair Céspedes, Josepmir Ballón, Edwin Retamoso, Joel Sánchez, Salomón Libman.


A una jornada para el final del camino a Rusia 2018, los ojos del mundo observan a un equipo sólido en la selección peruana. Los comentarios sobre el trabajo de Ricardo Gareca son alentadores. La construcción del grupo y el convencimiento de los jugadores para su idea no fue sencilla y siempre hubo conciencia de que se necesitaba tiempo. Hoy, Perú tiene un equipo titular de memoria. Te lo cuento sin dudar: Gallese, Corzo, Ramos, Rodríguez, Trauco, Tapia, Yotún, Carrillo, Cueva, Flores y Paolo. Y si este tiene bajas, se sabe quiénes serán los relevos: Hurtado, Aquino, Araujo, Ruidíaz, Cartagena, Cáceda... Además, los nuevos integrantes deben pelearse el puesto porque nadie dará su brazo a torcer. Es conocido que los jugadores esperan con ansias llegar a la selección porque se sienten cómodos, porque están los que tienen que estar.

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