Pablo Vitelli (@VitelliPablo
Diego Aguirre dejó su cargo como director técnico de San Lorenzo luego de quedar eliminado en cuartos de final de la Copa Libertadores ante Lanús. A continuación, en detalle las competiciones que dirigió.
¿Qué es un fracaso? ¿Cuándo se fracasa? El diccionario refiere a frustrarse, un resultado adverso, no llegar a buen fin, no tener éxito, y más. ¿Será eso lo que ocurrió en San Lorenzo en el último año o uno será prejuicioso y pone títulos que no se sostienen? Por eso, será mejor ir paso a paso en las participaciones del club de Boedo en los últimos torneos y allí se sacarán conclusiones.

Los cartuchos de los milagros se agotaron, los rezos del Papa Francisco no pudieron ante los planteos y el nivel del equipo y San Lorenzo dejó una mala imagen en la reciente eliminación. El año pasado, Aguirre llegó al “Ciclón” con cuatro competiciones por delante: Torneo, Sudamericana, Copa Argentina y en 2017 la Libertadores.

En el segundo semestre de 2016, con el correr de los partidos, el primer reproche sería la titularidad y las oportunidades para Corujo, con muy bajo nivel, por sobre los actuales refuerzos. Fueron meses que el árbol pudo tapar por momentos el bosque, en dónde los buenos presentes individuales dejaban en la sombra el funcionamiento del equipo.

San Lorenzo tenía la Copa Sudamericana como principal objetivo en el camino, mientras disputaba el certamen local y la Copa Argentina. Sin embargo, el árbol comenzaría a quedarse chico en noviembre cuando el conjunto azulgrana, de basta historia, quedaría afuera en dos competencias ante equipos inferiores. Primero fue la eliminación en cuartos de final de la Copa Argentina ante Gimnasia La Plata, por penales. Pero la semana trágica continuaría el 23 del corriente cuando en la ciudad de Chapecó, los dirigidos por Aguirre no pudieron ante el equipo local y quedaron afuera en un partido en el que teniendo que ir a buscar el resultado, mantuvieron la errónea estrategia de regalar el primer tiempo.

Así las cosas y ante los rumores de despidos o renuncias, el técnico continuó su camino como si nada y siguió en el torneo local aguardando el debut al año siguiente por Copa Libertadores.

Llegaba el verano, otro mercado de pases transcurría y se irían nombres que finalmente no se reemplazarían, como Sebastián Blanco, Martín Cauteruccio y Emmanuel Más.

La ausencia de los destacados niveles individuales comenzaron a sentirse y San Lorenzo tuvo un muy irregular primer semestre este año. Por el torneo local, en el cuál perdió con varios equipos que se situaban entre los primeros, finalizó 7mo entre 30 equipos quedándose así afuera de la Libertadores 2018.

Pero la mala imagen se contagió en el plano internacional. Luego de una paupérrima primera vuelta en la fase de grupos (derrotas 0-4, 0-1 y un 1-1), comenzarían los capítulos épicos e increíbles. Cristian Nahuel Barrios ingresaba al césped del Pedro Bidegain con el partido 1 a 1 ante Universidad Católica, resultado que comenzaba a dejarlos afuera. Con sus 156 centímetros de altura, sobre el final le puso el respirador al equipo con un gol de cabeza.

En el medio, el mejor partido de Aguirre: 3 a 0 en Brasil al Paranaense. Brillante. Pero la novela seguiría. Último partido de la fase de grupos, en Argentina con Flamengo. Victoria en el minuto ¡92! con un zurdazo de Fernando Belluschi para quedar primeros.

Receso de por medio y la renovación de contrato del técnico, se le sumaría la partida del capitán del equipo: Néstor Ortigoza. Allí, el equipo empezó a bajar su nivel y quedó demostrado en las actuaciones por Copa Argentina ante Cipolletti de Río Negro y la posterior eliminación ante Deportivo Morón. Al primero, logró llevarlo a los penales. Al segundo, cuando parecía que tendría el mismo final, un gol del “Gallito” cambió las cosas a falta de pocos minutos para el cierre.

Así entonces, además seguía con vida en la Libertadores, el gran anhelo, luego de llegar a la instancia de los tiros desde el punto de penal y vencer a Emelec de Ecuador. En cuartos, se vendría Lanús.

Aunque la base del 11 inicial se mantenía, nunca se supo a qué jugaba este equipo. Las reacciones individuales, fueron el gran coraje que lo mantuvo en competencia hasta el jueves 21 de septiembre.

Aquel jueves, San Lorenzo se vería las caras con el rival que lo aplastó 4 a 0 en una final de campeonato. Era la revancha. Varios jugadores de ese plantel aún seguían. Era la oportunidad de sacarse por un momento esa espina. Con más garra, corazón y coraje que juego, le bastaron en la ida para salir victorioso. Pero en la vuelta el equipo, nótese con ningún refuerzo entre los titulares, dejó una muy mala imagen que lo llevaron a los penales, en donde los milagros se terminaron y le pusieron fin a un ciclo que, a entender de muchos, estaba terminado hace rato.

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