Hovannes Marsuian (@HMarsuian_)

Hay una gran mentira que rodea al mundo del fútbol, sobre conectar las palabras “viejo” y “malo” a los futbolistas con 30 años o más. Como si para catalogar la calidad de un jugador hace falta la edad. Surgen frases como “terminó su ciclo”, “está mayor”, entre otras. Nada que ver. Hay que profundizar. Capaz el futbolista no tiene el mismo físico – y quizás por eso consigue el desapruebo de muchos –, pero obtiene una mayor comprensión de juego. O viceversa. Casos de estudio hay para elegir. Aunque así es el ser humano, nunca para de aprender y siempre está en un proceso de crecimiento, donde puede resurgir o decaer. En Buenos Aires, existe una persona que está llegando a los 30, pero, de un tiempo para acá, está encontrando lo mejor de su fútbol: Lautaro Acosta.

Monchi lo comentó, "la espina más grande que se me quedó" (sobre Lautaro). Europa le costó, por la adaptación y por lesiones. No logró demostrar su juego. Regresó a Sudamérica y consiguió ritmo en Boca Juniors. Pero volvió a Lanús y alcanzó su mejor fútbol. A día de hoy, está ayudando para obtener la primera Copa Libertadores del conjunto “granate”. Además, Jorge Sampaoli lo llamó para formar parte de la plantilla que intenta clasificar a Argentina al Mundial del 2018.

Jorge Almirón lo fija en la izquierda, como extremo, donde muestra su capacidad de comprensión sobre la idea a desarrollar: “el juego de posición”. Ahí debe estar muy abierto (dando amplitud) para la aparición de pasillos internos, ya sea con conducciones o pases por dentro ya que facilitan la aparición de hombres libres y superioridades a la espalda. Entiende la intención de ser más numéricamente y posicionalmente, creando triangulaciones con su lateral (Maximiliano Velázquez) e interior (Nicolás Aguirre o Nicolás Pasquini).

La amplitud, en Lanús, normalmente la ofrece él. Más que el lateral. Pero todo va a depender de lo que la acción solicite. Tácticamente es polivalente. Sabe adaptarse según la circunstancia. La intención es moverse, estar en distintas alturas, convertirse en un “hombre libre”, atacar la espalda, crear pasillos internos, asociarse. Y Lautaro Acosta lo entiende y destaca realizando dichas acciones, por su técnica (la cual no es la mejor, pero tampoco la peor) y su velocidad (dinámico). Además, ese rol de ofrecerse muy abierto se debe a que dichas condiciones técnicas, invitan al desborde y al regate (habilidoso), porque destaca en el cambio de ritmo y en el desequilibrio, para buscar el arco o la asistencia por abajo.

Sin embargo, el rol que Sampaoli busca en él en la selección es totalmente distinto: carrilero derecho en un 3-4-3. Donde puede sufrir porque no es un especialista defensivo – y pueden atacar constantemente su espalda, que debe cubrir el central de su zona –; aunque para ser un futbolista con carácter ofensivo, demuestra en su club (Lanús) muchísimo sacrificio en el retroceso. Pero la mayor intención de colocarlo ahí es por su comprensión de ofrecerle amplitud a su equipo. Siendo un punto de referencia para apoyarse (línea de pase) y así desborde o realice una diagonal conducida/asociada.

El problema de jugar en la derecha es que su cuerpo constantemente le va a pedir moverse por dentro; ya que está acostumbrado – en Lanús como extremo izquierdo – a recibir y conducir hacia adentro para encarar. Y si lo hace en esta banda, cuando se encuentre en el pasillo interno, en ocasiones, va a tener que perfilarse con su pierna mala (la zurda), la cual puede controlar, pero no tan seguido. O simplemente actuar con su pie derecho, donde va a poder presentarse de manera cómoda para buscar el duelo individual. Además, Lautaro Acosta no destaca en el centro lateral, acción que le invita a realizar estando en ese carril después de profundizar.

Quizás en la banda derecha se limita o no ofrece lo mejor de su juego, pero posee la comprensión necesaria para saber cómo actuar en dicha zona (atacar la espalda del lateral rival, asociarse por dentro, desbordar, pisar el área, asistir por bajo, verticalidad, ida y vuelta, sacrificio defensivo y más).


Jorge Almirón y Jorge Sampaoli le piden lo mismo: “amplitud”. Y Lautaro manifiesta ser un hombre con comprensión de juego y talento para jugar. Actualmente está demostrando que es un tipo de fútbol, que lo disfruta y lo vive. Futbolista con carácter, dinámico y habilidoso, que vive un gran momento. Y que todavía – aunque se acerca a los 30 – le queda cosas por demostrar.




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