Por: Carlos Vintem (@cvintem)

Luego de la separación de Reinaldo Rueda como seleccionador de Ecuador, uno de los nombres que saltó de inmediato fue el del Técnico Argentino – Boliviano Gustavo Quinteros, que venía de ser bicampeón con el conjunto del Club Sport Emelec, nunca antes un seleccionador nacional levantaba tanta esperanza. Con la consigna de revolucionar el fútbol nacional, inició la era de Quinteros. Los números acompañaban al estratega, pese a no tener una buena participación  en la Copa América, se lo mantuvo en el banquillo y arranco las eliminatorias

Inició con la selección en las eliminatorias con el pie derecho, y de qué forma, venció a la bicampeona del mundo, Argentina, en el Estadio Monumental, ante la atónita mirada de la hinchada albiceleste. El marcador fue de 2-0 goles de Frickson Erazo y Felipe Caicedo.

Después vinieron tres victorias consecutivas; ante Bolivia 2-0 en el Estadio Atahualpa, ante Uruguay 2-1 nuevamente en condición de local y ante Venezuela en Puerto la Cruz. Estas sendas victorias inflaron el ego ecuatoriano que pensó, muy temprano, que las eliminatorias estaban en el bolsillo y el boleto al mundial ya tenía su nombre impreso.

En la fecha 5 comenzó la curva descendente al empatar ante Paraguay 2-2 en la altura de Quito. Ese fue el único punto que sacó en cuatro partidos donde cosechó tres derrotas. Volvió a la senda del triunfo ante Chile en el reducto del Batán, al derrotarlos por 3-0 en la fecha 9.

Las críticas comenzaron a lloverle al técnico Gustavo Quinteros y el sueño de clasificar comenzaba a hacerse agua. A Quintero se lo catalogó de “trinquero” y que solo llevaba jugadores identificados con Emelec. De convocar a jugadores que no atravesaban por un buen momento en sus clubes y que no rendían cuando se jugaba en casa, a 2800 metros de altura, entre otras cosas

El panorama tricolor no mejoró, pese a volver a ganar en la fecha 12 ante Venezuela en la altura de Quito. Antes de eso empató con Bolivia (fecha 10) en un partido desastroso en la Paz que salvó Enner Valencia con dos tantos y derrota de visita ante Uruguay (fecha 11) por 2-1.



Desde ahí en adelante Quinteros perdió la brújula y con ella Ecuador no volvió a ganar, hipotecando sus opciones de escribir su nombre en el Mundial de Rusia 2018. La Tri sumó cuatro derrotas consecutivas, dos de ellas en el bastión de otras eliminatorias: el Estadio Olímpico Atahualpa. Paraguay, Colombia (Atahualpa), Brasil y Perú (Atahualpa), los del Rimac consiguieron romper el maleficio y ganar en Quito.

Con esto Ecuador quedó muy lejos de los puestos clasificatorios, aunque matemáticamente se tienen algunas opciones.

El futuro de la selección nacional es incierto, pues aún no se sabe cuál será el próximo entrenador, aunque después de la derrota ante Perú indicó que no renunciara y dará la cara hasta el final, pero se sabe que no seguirá con el proceso después que finalice las eliminatorias.

Lo que se viene será muy difícil, pues algunos jugadores referentes no alcanzan para las próximas eliminatorias como Antonio Valencia, Esteban Dreer, Gabriel Achilier, Pedro Quiñónez, Felipe Caicedo, Walter Ayoví, entre otros.

Lo fundamental será proyectarse una meta, a partir de una idea, que no solo sea clasificar al mundial, sino pelear algún trofeo internacional como La Copa América, pero para eso habrá que encontrar un estratega que reúna los aspectos necesarios que revolucione y explote las características del juego de la tricolor. 

Este nuevo técnico tendrá la difícil tarea de llamar nuevos elementos jóvenes con casta, experiencia y hambre de gloria para formar una nueva selección, esta es la parte más difícil porque las Selecciones más jóvenes no han demostrado mucha calidad futbolística, además de seguir o desechar el bastión que hasta las eliminatorias pasadas presentaba el jugar en la Ciudad de Quito por sus 2800 metros de altura.

No queda más que aprovechar el tiempo y definir las directrices a seguir para lograr una clasificación al Mundial de Qatar 2022. Jugadores hay, falta un entrenador con ideas claras, orden y disciplina para lograr las metas.

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