Víctor Grao (@VictorGrao)

No veo liga boliviana. Si los partidos de su selección. No obstante, el clásico paceño llamó mi atención. Bolívar ganó el partido 1-2 contra The Strongest, pero más allá del juego (fue muy parejo el partido) fue de placer ver a los jugadores de nivel con los que cuenta Bolívar en su plantilla.

Por lesión, se ausentó Jorge Enrique Flores, lateral izquierdo de la selección boliviana. Fuera de las faltas, el club celeste cuenta con un equipo compacto, con jugadores de peso como Ronald Raldés y Juan Carlos Arce; pero con una generación de relevo a ponerle la lupa.

El mediocampo de Bolívar es conformado por una dupla de buen toque y mejor recuperación: Pedro Azogue (22 años) y Leonel Justiniano (25 años) le dan estabilidad y gran fluidez de juego al equipo de Beñat San José. El refuerzo de Azogue, llegado de Oriente Petrolero, le genera libertad de movimiento a Justiniano. Ambos juegan de 8 y de 5 al mismo tiempo. El primer pase en salida es de cualquiera de ambos, que se rotan con facilidad para entrar entre los centrales.

Más adelante en la cancha, el uruguayo Leandro Sirino le brinda el desequilibrio y la movilidad al unirse con Juan Carlos Arce, que no parece tener 32 años encima.

El toque por bajo parece ser la premisa del club paceño, aunque no aparenta tener un claro estilo de juego. La salida y autoridad de Ronald Raldés le brinda mucha ayuda a una defensa que se inquieta con jugadores desequilibrantes. Los cierres de sus laterales (sin Flores) no llegan a tiempo y las rotaciones de rivales veloces y de buen toque le complican.

El mediocampo de Bolívar parece ser la clave del éxito de un equipo que pelea el título y que gana partidos cerrados. La fortuna –y la buena forma de Fierro– le juegan a favor para lo que resta de campeonato para el equipo de Beñat.



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