Por: Joaquín Fernández (@JoaquinFerOK)

Considerado por muchos conocedores del fútbol argentino como uno de los mejores equipos de la historia del país, el Huracán de 1973 se lo considera como tal gracias a su espléndida identidad futbolística. Demostrada a base del dominio de la pelota y creatividad inagotable que dominó el torneo metropolitano, se puede considerar parte del legado futbolístico de su director técnico, César Luis Menotti. A continuación, recordaremos un poco de la hazaña del equipo de Parque Patricios.

Muchos han oído hablar sobre la filosofía futbolística de César Luis Menotti, la misma que inspiró a muchísimos otros clubes y grandes directores técnicos (como el mismísimo Pep Guardiola), galardonado con el título mundial conseguido con la selección argentina en 1978. Pero lo que no todos saben es que su laboratorio de experimento previo donde llevó a práctica esta filosofía a la Selección fue en Parque Patricios, donde con poca experiencia como director técnico logró consagrar a Huracán como uno de los mejores campeones de la historia del fútbol criollo. Fue en este club donde germinó la idea que terminó dándole el primer mundial a la selección argentina y sirvió de inspiración para nuevas escuelas futbolísticas. 

El Estadio Tomás Adolfo Ducó se convirtió en el auditorio donde el Huracán de Menotti dio cátedras de un fútbol de gran estirpe. Denominado como “el equipo de los sueños” o el conjunto de las tres “G” (ganar, gustar y golear), fue sin duda alguna un equipo sensacional que, encima, rompió con la mala racha del club. Logró consagrarse campeón después de 45 años en el profesionalismo (después de los títulos amateurs de la década de oro en los años 20, donde había conseguido 4 títulos), obteniendo 46 puntos a lo largo de las treinta y dos fechas, fruto de 19 partidos ganados, 8 empatados y 5 perdidos (71,8 % de efectividad), con 62 goles a favor y 30 en contra (promedio de 3 goles por partido), siendo además la valla menos vencida. 




Imagen archivo de El Gráfico.

César Luis Menotti llegó al Globo en mayo de 1971, con tan sólo 32 años y solo habiendo sido ayudante de campo de Miguel Antonio Juárez, en Newell’s Old Boys. El joven director técnico arribó con claras intenciones futbolísticas, con la idea de que su equipo sea conductor y maneje la pelota. Simple y directo con sus jugadores a la hora de comunicárselo, otorgándoles la confianza necesaria para que ellos puedan desenvolverse con libertad dentro de la cancha. Con esa premisa –aceptada por los futbolistas y plasmada en el campo de juego- el entrenador fue armando su equipo de a poco, con un proceso que llevó más de un año y medio en dar frutos. Primero con el tercer puesto en el ’72 y, finalmente, el título del ’73, donde logró galardonar su filosofía de juego con un título. 

El fundamento principal de este equipo no era tan complicado ni secreto: libertad para jugar al fútbol. Era gracias a esta premisa que la espontaneidad y creatividad inagotable de René Orlando Houseman se volvía en el arma secreta de ese equipo. El wing derecho era indescifrable con sus gambetas, siendo totalmente desequilibrante. Además, el esquema de Menotti no era para nada complicado. Con Roganti en el arco, una línea de cuatro sostenida con la experiencia del Coco Basile y de Carrascosa, Fatiga Russo como cinco de contención y el resto casi con una única misión: crear juego, atacar y llegar al gol, de la mano de Avallay, Brindisi, Babington y Larrosa. 

Con una defensa muy sólida y un ataque aceitado y eficaz, Huracán supo vislumbrar con un fútbol de alto vuelo, ganando por goleada a sus rivales en las primeras cinco fechas. Es popular la anécdota de los ex jugadores de ése equipo que, en el debut del torneo, Don Victorio Spinetto –técnico de Argentinos Juniors, rival de turno- se acercó al vestuario del Globo a felicitar personalmente a sus rivales por su formidable nivel de juego, en un partido que los dirigidos por Menotti terminaron goleando por 6 a 1 al Bicho; o que todo el estadio Gigante de Arroyito se haya deshecho en aplausos después de que Huracán marcase el tercero de cinco goles ante los locales, en un partido en el que muchos sostienen que fue casi perfecto. Anécdotas que hablan del impacto que generaba el combinado de Parque Patricios ante sus rivales de turno y hasta en los hinchas contrarios. 

Video archivo DiFilm, Huracán 5 Racing Club 0 (en blanco y negro, ya que hasta el ’78 no llegó la televisión a color a la Argentina): 


El nivel del equipo mermó un poco después de la primera ronda, donde Huracán le sacaba más de 6 puntos de diferencia a sus escoltas, mérito que conllevo a que la selección argentina convocase a seis jugadores del globo para las eliminatorias del mundial de 1974. La segunda ronda fue un poco más pareja con sus rivales, pero aun así lograron consagrarse campeones el 16 de septiembre del ’73, cuando a pesar de haber perdido por 2 a 1 ante Gimnasia de La Plata, Boca no logró vencer a Vélez y quedó matemáticamente fuera de la pelea por el título, a dos fechas del final del torneo. Podemos englobar el pensamiento de César Luis Menotti, arquitecto del Huracán del ’73, con las declaraciones que hizo ante canal 7 el día de la consagración del Metropolitano: “No se trata de un fútbol u otro, sino que con honestidad hay que respetar las convicciones. Yo tengo una convicción y la voy a defender a muerte. Éste es el fútbol de Huracán; éste es el fútbol que quise siempre; éste es el fútbol que quiero para mi país”. Poco tiempo después del título con Huracán, César Luis Menotti fue presentado como director técnico de la selección mayor de la Argentina, lugar donde pudo llevar en práctica sus ideales de juego y filosofía de fútbol al máximo nivel. El resto es historia conocida. Tal vez sea difícil o tendencioso querer saber si fue o no el mejor de la historia, pero no hay que dejar de recordar la importancia dentro de la historia del fútbol albiceleste por parte de ese Huracán campeón del metropolitano del ‘73, ya que le dio el espacio a Menotti para poder crear un equipo en base de una idea clara de fútbol que, pocos años después, llegó a la selección que sigan su línea filosófica de fútbol, donde logró expandir y consagrarla.

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