Hovannes Marsuian (@HMarsuian_)

Su primer sueño de pequeño no era estar en la élite del fútbol, ni rodearse de los mejores futbolistas del mundo, sino llegar a las 8 de la mañana a la playa de Botafogo para intentar jugar con el equipo de local de fútbol de playa; pero por su edad, no lo dejaban y al joven Marcelo Vieira solo le quedaba imaginarse en un futuro jugando ahí.

Sin embargo, los tiempos en los que jugaba al fútbol sala y al fútbol de playa como portero en Brasil quedaron atrás. Ahora se pasea por el césped del Santiago Bernabéu – y de los mejores estadios de Europa – como uno de los mejores laterales izquierdos de la actualidad y, también, sin sonar como locura, de la historia.

Tiene 29 años, de los cuales, once los ha pasado en el Real Madrid. Casi la mitad de su vida, prácticamente, un madrileño más, pese a haber nacido en Rio de Janeiro. Y de ahí viene su amor y dedicación al club blanco.

Llegó con 18 años, con el título de futuro heredero del puesto de Roberto Carlos. Apenas tocó Madrid, Fabio Capello lo quiso entrenando con el primer equipo del Real Madrid. Al principio, le costó por las exigencias de la camiseta blanca. Sin embargo, once años después, cumplió y superó todas las expectativas y se convirtió, actualmente, en el segundo capitán blanco y uno de los emblemas e ídolos del madridismo.

No obstante, se dudó por momentos de Marcelo. Muchos se preguntaron – hasta sus entrenadores – si el brasileño era un futbolista de partidos importantes. Se titubeó y se quedó en el banquillo en varias ocasiones, hasta en la final de la Champions League 13/14; aunque después entró y se convirtió en uno de los héroes. Pero así se le trató, se le disminuyó sin sentido y se le catalogó como un futbolista que quita mucho más de lo que proporciona. Hoy en día, la historia es otra.

A sus 29 años – con 9 aproximadamente en la élite – parece un astuto de las noches importantes. Y eso se debe a su madurez futbolística y táctica. Además, actualmente, se le puede señalar como un futbolista que puede compatibilizar ataque y defensa.

Siempre ha sido un lateral ofensivo, pero en la 2010/11, con Mourinho, explotó su potencial y se convirtió en una carta privilegiada al atacar, sobre todo porque Cristiano empezó a fijarte entre el lateral y el central rival y Marcelo comenzó a subir en cualquier momento. Asimismo, con Ancelotti mejoró defensivamente; ya que empezó a correr por la banda (sobre todo porque ganó ese físico que perdió en la 2012/13) y defender fuerte.

Es un futbolista que puede ofrecer cosas que el entrenador no pide, porque, simplemente, no sabe qué hará. No controla su libertad y durante la conducción se empieza a imaginar cosas. Es muy creativo. Su estilo ofensivo se toma el fútbol como algo divertido. Y así consigue ser eficaz; ya que parte de su eficiencia habita en la sorpresa que genera que esté tan loco. Es una herramienta imprevisible. Un elemento anárquico en un mundo organizado.

Es un jugador con alma de extremo (desbordar y centrar) y de mediocampista (ocupa espacios interiores). Quizás se le puede definir como un lateral que juega como media punta y hay que aceptarlo así, porque es uno de los futbolistas más decisivos en Europa.

El estilo ofensivo del Real Madrid se sostiene debido a la calidad futbolística de sus laterales y si le añades el extraordinario momento (inspiración + físico + fútbol) de Marcelo, tiene un arma en el ataque para descifrar cualquier defensa, hasta una fuerte como la de la Juventus.

Todavía en el Real Madrid está la duda de si jugará Bale (4-3-3) o Isco (4-3-1-2). Si juega el galés, el sistema le permitirá subir a zonas interiores, porque, aunque Cristiano se mueva entre el lateral y central rival, Benzema compensará para apoyar al brasileño, con sus paredes o toques con sentido, y así podrá tocar zonas del extremo o media punta. Si juega el español, el parado táctico lo beneficiará mucho, porque Isco logrará potenciarlo, sobre todo por la actualidad del ex jugador del Málaga, que revolucionará el ritmo y generará ventajas. Además, Isco se moverá por la banda para hacer el mismo trabajo que Benzema. Y al mismo tiempo se podrá alejar de esa zona, para alejar al rival y dejarle más libertad.



Sea cual sea el once, Marcelo será una pieza clave para desarmar a la defensa de la Juventus y potenciar el sistema ofensivo del Real Madrid, porque es una pieza distinta e imprevisible. Y aunque algunos piensen lo contrario, el brasileño nació para noches así, para finales de Champions League. Después, en unos años, se podrá dedicar a jugar en el equipo local de la playa de Botafogo. 
 

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