Fabrizio Cuzzola (@FabriCuzzo22)

Normalmente, el futbolista latinoamericano considera un éxito emigrar al extranjero. Para algunos países de poco poderío futbolero es considerado éxito que emigre a otras ligas del continente, pero sin duda la salida a Europa suele ser el máximo objetivo del jugador en Sudamérica.
Sin embargo, hay momentos en los que las cosas se dan a la inversa y un futbolista de Europa o África decide hacer las maletas a Latinoamérica. Genera curiosidad de cierto modo conocer esos casos, así como también analizar su impacto en el balompié sureño. Es por ello que hemos decidido lanzar este copilado con algunos jugadores y su impacto en países del continente, dividido en 2 partes:


ARGENTINA: TIERRA DE INMIGRACIÓN PARA CAMPEONES
Los enamorados esperan el 14 de febrero para lucirse. En 1971 nacía en Bafgang Alphonse Tchami, ‘el negro’ enamorado por una de las aficiones más grandes del mundo: ‘La 12 del Boca Juniors’. Debutó en el Unisport y luego tuvo un paso por Dinamarca cuando el Odense lo fue a buscar, sin embargo su punto determinante fue en 1994, cuándo el asistente de Silvio Marzolini, entrenador ‘azul y oro’ recomendó su fichaje. Era un jugador potente y con mucha entrega, aunque carente de técnica. Para una afición que valoraba la pasión se convirtió en ídolo hasta perder espacio en el ataque del club. 50 partidos, 11 goles; entre ellos dos a Newells en su segundo partido y un golazo a River Plate en su primer clásico reventándole la mano a Burgos. El carismático atacante –dos veces mundialista con Camerún- vivía momentos de gloria para entonces, mientras su afición le coreaba “Y ya lo ve, y ya lo ve, es el hermano de Pelé” para reconocer su gran trabajo durante tres años de ‘xeneize’, que bastaron para que Hertha Berlín, Dundee, Niza y Chernomorets le dieran acogida en una carrera muy nutrida de experiencias alrededor del mundo. Se adaptó a la perfección a la sociedad argentina.
Sin embargo, no a todos los africanos les va igual: Más adelante leeremos el nombre de Tobie Mimboe, uno de esos cameruneses que encuentra hogar en Sudamérica. En Argentina jugó un solo partido para San Lorenzo y cómo él miles: Tabi, Lamptie, Mtawalli (Newells), Chabala (Argentinos) o Khumalo. Los mejores ejemplos de África en tierras argentinas son Félix Orode, que desde su llegada en 2009 desde Lleida ha reforzado a varias escuadras argentinas: San Lorenzo, Nueva Chicago, CAI, Sportivo Barracas entre otros, anotando en un par de oportunidades, o de Ibrahim Sekagya, quién fue el primer ugandés en disputar un partido oficial en el fútbol argentino, con la camiseta de Atlético Rafaela en 2001. Convirtió el gol número 80.000 de la historia del profesionalismo en su primera temporada en Arsenal de Sarandí contra River Plate. De la B Nacional a Primera con Arsenal, jugó 194 partidos y convirtió 8 tantos de 2001 a 2007, cuándo lo compró la franquicia Red Bull.
Asia por su parte no trae muchos buenos recuerdos. Los problemas de adaptación le costaron a los delanteros Nahoiro Takahara (Boca), Kyjima Ryosuke (Def. Belgrano) y a los volantes Takashi, Makoto, Kim cómo también a los hermanos Li (Boca Juniors), quienes no pudieron jugar siquiera 10 partidos oficiales. Quitándolos quedan los casos exitosos del delantero Gabriel Kinjo (17 gol en 83 partidos)  y el volante Jae Hoon Chung, que jugó 52 partidos y marcó 3 goles entre 2001 y 2003. Akira Misu fue un volante traído por Estudiantes de La Plata y repescado por Defensa y Justicia, que anotó una vez en 32 oportunidades de jugar de 2003 a 2007, y Yusuke Kato jugó 15 veces entre Huracán y Belgrano (sí, fue compañero de Ryosuke) y con un mísero gol resumimos su triste estadía en la Argentina complicada para los asiáticos.
Europa por su parte relata una historia distinta: El séptimo máximo goleador histórico de San Lorenzo de Almagro pertenece al español Isidro Lángara, un atacante guipuzcuano histórico en el fútbol de su natal España. Llegó huyendo de la guerra y encontró refugió en Boedo, dónde marcó 110 goles en 121 partidos divididos en los 4 años que Lángara vistió la elástica del club entre 1939 y 1943. 12 años más tarde debutaría en El Porvenir el guardameta Vladimir Tarnawsky, oriundo de Kiev que para la fecha era la Gran Unión Soviética. ‘Walter’ –cómo se hacía llamar- desarrolló buena parte de su carrera en Argentina, posteriormente con Newells, San Lorenzo y Estudiantes de La Plata. Fue internacional argentino.
En la historia reciente, Iván Moreno y Fabianesi es ese español más argentino que todos. Nacido en Bajadoz, se le apodó ‘El Torero’ por su forma de festejar. Su padre fue futbolista en España pero él desde joven vivió en Argentina. Debutó en Rosario Central en 1998 e intentó en Villarreal y Porto, dejando demostrado durante esos pasos que no era un jugador de porte europeo al no poder siquiera debutar con esas escuadras. Sacó nacionalidad argentina y se hizo un regular en Banfield y Colón, dónde tuvo el punto más alto de su carrera. Vélez, Estudiantes de La Plata y Huracán fueron los últimos en su país en confiar en su talentoso juego de pies. Intentó salir a Morelia en 2006, Grecia en 2009 y Liverpool (Uruguay) en 2014. Todos fracasos.
Claro, podrían seguirse citándose casos de europeos con raíces argentinas, tales como los David Trezeguet, Mauro Camoranesi o Gonzalo Higuaín (era mejor si se quedaba en Francia).



BOLIVIA: HOGAR DE ESPAÑOLES EN BÚSQUEDA DE EVOLUCIÓN
Para los conocedores de la materia, el nombre de Juan Miguel Callejón seguro hizo ruido en su llegada al Club Bolívar. No era nuevo para el fútbol boliviano la llegada de un español, tras darse los casos de Juan Barraso y José Sánchez Capdevila, pero la de ‘Juanmi’ acabó siendo probablemente la más importante, tras dejar 67 goles en sus 142 partidos disputados a lo largo de sus 4 temporadas en el equipo celeste.
El cartel de Juanmi fue la de un jugador español a la sombra de su hermano, José María que juega en el Napoli tras un pasado en Real Madrid. Nunca tuvo grandes números por sus cualidades en el fútbol español, mayormente en Segunda División. Eligió Levadiakos en Grecia para buscar retomar el nivel pero finalmente fue en Bolívar dónde se hizo importante hasta que al alcanzar la treintena, eligió irse al fútbol de los Emiratos Árabes Unidos, en una oferta que se catalogó como irrechazable para club y jugador. Sánchez Capdevila comparte una situación similar a la de ‘Juanmi’. Ambos llegaron en 2013 con cartel de ser excanteranos de Real Madrid, pero a José Luis le pesó la inconsistencia y no pudo hacerse importante en la academia boliviana.
Juan Quero Barraso tuvo una pasantía más veloz. Apenas seis meses en Oriente Petrolero tras aterrizar desde el Chonburi de Tailandia. Demostró ser un jugador que hacía la diferencia en el campo pero en Julio de 2014 hizo maletas con destino al Ratchbouri, de nuevo para volver a Tailandia. El principal impedimento para el futbolista extranjero que llega a Bolivia es la altura de ciudades cómo La Paz, que le hacen complicada la adaptación a los extranjeros al balompié boliviano. Una vez superado este aspecto, las habilidades en el terreno marcan diferencia.



BRASIL: UN CAMBIO A LO DE COSTUMBRE
Ánderson Luiz de Souza nació en Sao Paulo, Brasil; el mundo futbolístico lo conocería cómo Deco y empezó a jugar al fútbol a los 18 en Brasil, de la mano de Nacional y Corinthians. Su proceso juvenil fue allá y algo le quedó en la sangre. Su salida al Benfica y consagración en clubes cómo Oporto, Chelsea y Barcelona fueron fundamentales en la carrera de este seleccionado portugués, que cuándo vió agotado su tiempo en Chelsea decidió poner vuelta a sus orígenes y jugar con Fluminense. Fue campeón en 2010 antes de su retirada, siendo una pieza clave para el elenco verdirrojo y sin necesidad de grandes adaptaciones ya que al final, creció allá y sus características le permitían cortar y distribuir juego a sus habilidosos compañeros aún corriendo poco.
A su vez la historia de Clarence Seedorf es capaz de despertar interés: Nació en Paramaribo, en todo el centro de Surinam, país fronterizo con Guayana y Brasil. De joven se fue a Ámsterdam, dónde se desarrolló la historia de leyenda que todos conocemos: El único jugador en ganar la Champions en 3 equipos distintos (Ajax, Real Madrid y Milan), sin embargo Brasil estaba en el corazón de Seedorf. En una entrevista al portal de la FIFA, afirmó llorar con el Mundial de 1986, tras el partido de Francia ante la ‘canarinha’. “Era el último torneo para Zico, que es para mí el fútbol en sí” decía el joven Clarence, que años más tarde se casaría con una brasileña: Luviana.
Compañeros cómo Roberto Carlos o Kaká fueron fundamentales para que Seedorf tomara la decisión de jugar en Brasil y Botafogo fue el elegido. En un movimiento catalogado como ‘el mejor jugador Europeo que pudo venir a Brasil’; el holandés de 36 años para la fecha logró hacerse un hueco velozmente en el XI del blanquinegro, siendo ese elemento de experiencia que complementó a un Botafogo lleno de jóvenes talentos cómo Jadson o Dória. Clarence ‘escapó’ de Milán porque quería el estilo de juego brasileño, el estilo que siempre buscó en él, atacar con libertades, poder llevar el balón, y la edad nunca fue un impedimento para cumplir esa misión en el rol de ‘10’. Desde 1995 el club no ganaba un torneo local, 18 años tenía Botafogo sin ir a una Copa Libertadores. Un año de Seedorf en Brasil le bastaría para alzar el Campeonato Carioca, llegando a un club séptimo y armando con Nicolás Lodeiro y bajo las indicaciones de Oswaldo De Oliveira una remontada al cuarto puesto y asegurando el regreso a Copa Libertadores. Seedorf marcó el último gol de Botafogo esa temporada y un mes más tarde anunciaría su retirada para regresar al club que siempre tuvo en su corazón: A.C. Milan. Una cláusula en su contrato decía que en caso de que en Milán lo quisieran de vuelta, el volvería. Logró lo que quiso.



Collin Kazim-Richards por su parte es un trotamundos en búsqueda de una nueva aventura. El internacional turco al servicio de Corinthians nació y creció en Inglaterra, pasando por regiones dónde el racismo le pasó factura en lo mental, en países cómo, Turquía, Holanda y hasta Escocia, pero finalmente Coritiba y el ‘Timao’ le abrieron las puertas en este continente. Él cuenta que utiliza al fútbol cómo una herramienta para conocer el mundo haciendo lo que más le gusta y ve al futbolista inglés, estático y cómodo en su ambiente. Explica que el fracaso del futbolista de Inglaterra fuera de su madre patria se da por la dificultad de adaptarse a un medio que no sea el británico. ‘El gringo’ se hace un hueco en la ‘favela’; un Corinthians en reconstrucción con un experimentadísimo y rebelde atacante de experiencia y porte europeo.
El caso de Fran Mérida sin embargo es el que más se presta al análisis. El exmediocampista del Atlético de Madrid jugó 16 partidos en su aventura brasileña y vió red una vez entre 2013 y 2014. Rescindió del Hércules y recaló en Huesca cuando el ‘furacao’ decidió no renovar su contrato, siendo un jugador de ‘chispazos’, pero sin los ánimos tras entrar en una curva descendente de su carrera. Pasó gran tiempo lesionado y criticó duramente a Brasil previo al Mundial de 2014 por el radical comportamiento de los ‘ultras’. Para un jugador acostumbrado al orden en que se maneja el fútbol en países como Inglaterra o España, la desorganización y velocidad del campeonato paulista terminó de enterrar sus ánimos previo a su ‘renacer’ de la mano del S.D. Huesca.
CHILE: LIMITACIONES DE RACISMO
Occupé Bayenga es el único futbolista africano que ha rendido jugando en Chile. Nacido en Kinshasa, Zaire, hoy en día República del Congo debutó en el Dragons de su país. En 2009, Cañuelas Fútbol Club se lo lleva a Argentina a jugar Primera D. De allí dio el salto a Primera B Chilena (segunda división) con Deportes Copiapó, dónde fue de lo más resaltante en un equipo que descendió a tercera. Eso, sumado a sus actuaciones en Copa le valieron para fichar por Universidad de Concepción, dónde fue el primer congoleño en jugar Primera División. Su irregular semestre en el máximo circuito hace que el elenco universitario lo mande a préstamo 6 meses en Deportes Concepción, dónde si bien fue figura no bastó para mantenerse en el fútbol chileno y regresó al Congo.



Otro caso africano fue el de Luc Bessala, que llegó a Chile con poca experiencia desde Tiro Federal en Argentina. Provincial Osorno lo fichó en 2007 y luego Deportes Temuco se hizo con su ficha. Se hizo uno de esos futbolistas regulares en la zaga y los medios se atrevieron a señalar a la U. Católica cómo un interesado por su ficha, hasta que de pronto un berrinche pudrió todo: Temuco enfrentaba a Rangers y su DT (Bonvallet) lo culpó de errar en el gol en contra en apenas 14 minutos de juego y lo reemplazó. Al llegar a la banca luego de ser sustituido, pasó frente a su entrenador, se arrodilló, y mirándolo fijamente le preguntó a los gritos "¿Por qué a mí?". Luego arrojó su camiseta al piso y nunca volvió a jugar por Temuco. Nunca más volvió a ser llamado ‘por irrespetuoso’ y fue vendido a Fernández Vial, antes de emigrar a Venezuela dónde jugó para Centro Ítalo, Metropolitanos y hoy Club Atlético Miranda.
Huachipato es de esos equipos que apuestan por el talento de afuera. Venezuela es su último objetivo, pero en su momento se atrevieron a confiar en Hiroki Uchida, volante de contención japonés que debutó en Yokohama Marinos, pero tras no ver espacio probó suerte en Sudamérica. Convenció, pero su ficha era complicada para Cerro Porteño PF y Lota Schwager, hasta que finalmente el ‘acerero’ con Jorge Pellicer se hizo con su ficha. Fue el primer asiático en ver minutos, ya que Norio Takahashi llegó al plantel de Unión San Felipe en 2004 pero no vió minutos. Jugó 8 partidos, se fue con la salida de Pellicer y Deportivo Sataní acabó por darle cobijo al jugador que prometía pero nunca llegó a cumplir.
Si nos vamos a Europa, Maksim Molokoyedov tiene una historia particular, siendo el último europeo en marcar en Chile. Surgido de las inferiores del Zenit San Petesburgo y debutante en el Dinamo, el atacante ruso -cuándo vestía la camiseta del Pskov-747- viajó a Chile, dónde fue atrapado en posesión de 6 kg de cocaína con destino a España. Fue apresado por 3 años, pero un programa de reinserción comandado por el excolocolino Frank Lobos lo puso de vuelta en el panorama futbolero, de la mano del Santiago Morning en Primera B (Segunda división chilena). Un programa para entrenar en la mañana y dormir en cárcel mantenía su carrera en activo. Debutó en septiembre de 2012, marcó ante Copiapó en abril de 2013 su único gol en la ‘tierra del vino’. Con la libertad anticipada, pidió regresar a Rusia para sus vacaciones, con la condición de reintegrarse 40 días después, pero jamás volvió. Hizo su vida en San Petesburgo e intentó volver a jugar al fútbol en su país, pero no tuvo éxito. La razón para quedarse fue su novia, con la que se casó y estableció su vida en Rusia luego de que ella le esperara durante todo el tiempo que estuvo retenido en Sudamérica.
Jorge Mansilla Vivar comentaba cuándo se buscaba información para realizar esta nota que el problema de Chile parte básicamente por la dificultad que vive el extranjero para adaptarse a la cultura y el racismo presente en las canchas chilenas. Un episodio lamentable se vivió en la temporada 2013/2014, cuándo Emilio Rentería, atacante venezolano al servicio de San Marcos Arica fue abucheado por la afición rival dado su color de piel en partidos ante O’Higgins y Deportes Iquique.
COLOMBIA: CLASE INGLESA POCO COMÚN
George Saunders es el único futbolista inglés en activo jugando en Sudamérica. Fanático del Arsenal, equipo que le vió debutar cómo juvenil en 1998. Su familia se mudó a España y con ella el joven Saunders cambió Londres por Valencia, dónde Villarreal se hizo con su prometedora ficha. Se describe cómo un jugador que aprendió el estilo español y tiene la agresividad inglesa. A los 16 años, el ‘submarino amarillo’ lo deja libre por su baja estatura y Espanyol decide ficharlo. Dos años, convocatoria a la selección catalana y su vida vuelve a cambiar: Levante lo firma y lo prepara para jugar en el primer equipo, pero por cosas del destino, una lesión corta su progresión. A los 23 listos para volver, está relegado y debe buscar otro lugar en dónde jugar. Regresa a su país y Leyton Orient decide no incorporarlo tras hacer las pruebas. En ese momento, surge la pregunta del millón:



¿Y ahora qué?
Con la ayuda de una ‘palanca’, Saunders llega al América de Cali mediante Luis Valero, un abogado allegado al futbolista, que trabajaba en el club de la ‘mechita’ con el objetivo de sacarlo de un listado que lo vinculaba con el narcotráfico. Hacía falta un volante de marca y George decidió afrontar ese reto, para seguir jugando en un lugar completamente distinto a lo acostumbrado para un europeo. En Cali supo adaptarse a la perfección pero una salida con Diana –su novia colombiana- y las discusiones con su DT le obligaron a salir. Fortaleza CEIF le dio la oportunidad de jugar en Primera, luego Unión Magdalena y Patriotas confiaron sin mucho éxito en su potencial. Finalmente Envigado lo firmó y se hizo uno de los ‘box to box’ más regulares de la liga colombiana. En Medellín, su ciudad, la adaptación ha sido genial y él está contento, a sus 27 años, en un país que se amolda a él.
En los años 50’, cuando la FIFA suspendió a la Liga colombiana, tres jugadores ingleses: Neil Franklin, George Mountford y Charlie Mitten, formaron parte de la ola de talento (que incluyó a Di Stéfano y los cracks de la huelga en Argentina) que le dio el primer impulso al fútbol colombiano.
Por su parte, España contribuye con Mario Martínez, un volante español al servicio de Jaguares de Córdoba, tras pasar por equipos de bajo nivel en España, Chipre y Azerbayan.

La próxima semana saldrá la PARTE II: Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela

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