Sebastian San Miguel (@Sebas16San) – Josué Chávez (@LeHagoLaSopa)

Paolo Guerrero con 18 años partió a Alemania, su debut con el equipo mayor del Bayern Múnich demoró dos años. Él era presentado como un delantero hábil, rápido y con carácter. En el segundo equipo consiguió 49 goles en 70 partidos, una media de 0.7 goles por partido.

Con el primer equipo la historia fue distinta: 13 goles en 44 partidos y una media de 0.3 goles por partido, llámese por las pocas oportunidades o porque no había demostrado lo que se necesitaba para ser del equipo bávaro. Decidió emigrar no muy lejos, al Hamburgo. Paralelamente ya jugaba con la selección peruana con la que había conseguido 5 tantos en 12 partidos, una media de 0.4, nada mal.

La historia en su nuevo club no parecía mejorar la situación, cinco goles en 20 partidos era lo que facturaba el ‘9’ en su primera temporada, en la segunda y tercera temporada las cosas iban prácticamente igual 28 goles en 89 partidos, lo mantenían con 0.3 goles por partido. 

Corría el año 2008, el llamado a ser el acompañante de Claudio Pizarro no terminaba de explotar. Se jugaba en Montevideo un partido decepcionante que terminaría 6-0. Pero quien no terminaría sería ‘El Depredador’ que fue expulsado y posteriormente sancionado con seis fechas. El temperamento y la falta de gol eran alarmantes.

En el 2009 tendría un altercado en el estadio Monumental, insultando y escupiendo desde el campo a hinchas que le reclamaban por su pésimo estado de forma. En la segunda parte del año sufriría una rotura de ligamentos. Al volver a las canchas sería protagonista de uno de los actos más sonados, tras un terrible partido del cuadro azul, Guerrero lanzaría una botella de plástico con agua a un hincha quien aparentemente le dijo que vuelva al Perú si iba a jugar en ese nivel.



En sus últimas tres temporadas en el cuadro Alemán haría 18 goles en 65 partidos, llegaría a su media más baja: 0.27 por partido. Sus siete años en el Hamburgo le dejarían con un saldo de 51 goles en 183 partidos, durante su estadía haría en ese tiempo 11 goles en 25 partidos con la selección peruana.

Temporadas irregulares en Alemania lo llevarían a pegar la vuelta, nada más y nada menos que al Corinthians. A partir de aquí todo iría en ascenso para “el depredador”. Contra todo pronóstico saldría campeón del mundo con él de protagonista, ante nada menos que el Chelsea de Inglaterra. En el equipo brasilero haría 54 goles en 127 partidos, en la selección peruana hizo 4 goles en 19 partidos del año 2012 al 2014.

31 años, Paolín firmaría por el Flamengo, hasta hoy lleva 32 goles en 73 partidos. En sus seis años en Brasil ha hecho un total de 86 goles, mientras que en Alemania en 10 años hizo 64. Además, viviría su mejor época con la selección peruana convirtiéndose en el máximo goleador del cuadro Inca, anotando en los últimos tres años 10 goles en 25 partidos.
                                                         

Cualidades de un capitán

“Si Paolo Guerrero fuera argentino, estaría en el Barcelona” dijo Sebastián Vignolo después del empate a dos entre Perú y Argentina en el estadio Nacional de Lima tras una soberbia actuación del delantero nacional.

Es el único del grupo, mal llamado, “cuatros fantásticos” que sigue en actividad en la selección peruana. Se convirtió en el goleador histórico de Perú tras el empate a dos con Venezuela en Lima. Y actualmente pilar fundamental junto con Christian Cueva de la actual selección peruana que se encuentra séptima en las Eliminatorias Conmebol hacia el Mundial de 2018 y aún con chances de llegar a la máxima cita del fútbol mundial.

Hijo de doña Peta, como lo recuerda Daniel Peredo en cada narración, es otro desde que asumió el liderazgo de la selección. Es de esos jugadores que no se esconden, que les gustan los reflectores, que cuando se siente la figura asume el rol y lo toma con responsabilidad. Atrás quedó el Paolo que se peleaba en la cancha, aquel que era “fosforito”. No es una casualidad que los mejores resultados de Guerrero con Perú fue cuando a su lado solo se encontraba Juan Vargas o en otras ocasiones solo él. (Copa América 2011, 2015 y 2016)

Con una fuerza, potencia, control orientado de pecho y una fuerza de voluntad que lo hacen líder de esta nueva selección peruana que tanto da que hablar a nivel internacional. El delantero del Flamengo está en una racha excelente que demuestra una realidad. El jugador peruano demora en madurar futbolísticamente, 33 años dice en su documento de identidad pero cuando juega parece como un chico de 20 con la misma ilusión que cuando estaba, seguro, en Alemania; llevar a Perú al mundial.



'Acabou o caô. O Guerrero chegou'

Así cantaba la ‘torcida’ del Flamengo antes la llegada del ariete Peruano en el año 2015 después de lograr el bronce con Perú y ser nuevamente goleador de la Copa América. En ese momento el club estaba atravesando una temporada irregular en la Serie A brasileña, sin embargo el “depredador” jugó su primer partido con el ‘mengao’ apenas dos días después de volver de la Copa América y no defraudó: Un gol y una asistencia con apenas un entrenamiento en la mañana demostrando su jerarquía y que a pesar de sus, entonces, 31 años estaba más vigente que nunca para seguir inflando las redes en el campeonato brasileño.

Guerrero nunca ha mostrado su desinterés por vestir la casaquilla blanquiazul de Alianza Lima, quien junto con Jefferson Farfán piensan volver para sacar campeón al club de sus amores. Sin embargo, pareciera que a Guerrero los años le caen mejor y por la cabeza de los dirigentes del ‘mengao’ será jubilarlo en el club carioca.

Guerrero es, sin dudar, el mejor delantero que juega en Sudamérica, el fútbol brasileño es el que más se asemeja al europeo y no tiene nada que envidiar. Todos lo quieren, pero solo dos lo tienen: Flamengo y la selección peruana. El futuro es incierto pero de ser así es prometedor. Que siga rodando la pelota y los goles.

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