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Esta es una historia de contrastes. De hecho, ya la ciudad de Novo Hamburgo es uno en sí misma. A cuarenta kilómetros de Porto Alegre se sitúa una ciudad desenfada con carácter brasileño y que sin embargo tiene un nombre alemán. Pocos caracteres más alejados. Una ciudad conocida por el calzado, en Brasil, un lugar donde los futbolistas se curten descalzos en la arena de la playa.

La historia del flamante campeón del Campeonato Gaúcho 2017 comienza un primero de mayo, día del trabajador. Y ahí ya tenemos otra disparidad, ya que como es bien sabido y disfrutado por todos, el día del trabajador se celebra no trabajando. “Que mejor celebración que una fiesta” pensó el empresario Pedro Adams, fundador espiritual del club. En esa fiesta un grupo de trabajadores crearon el equipo a raíz de la pachanga entre compañeros de ese día. Era 1911 y, entre peloteo y agradecimiento, el club tomó como primer nombre el apellido de su empleador, Adams Futebol Clube.


Desde ahí hasta hoy; humildad y supervivencia y sólo dos títulos en el recuerdo de los viejos aficionados que acuden al estadio Do Vale. El primero de ellos, físico y oficial, un campeonato de la ciudad de Porto Alegre conseguido en 1937. El otro mejor, pero simbólico, Manuel Francisco dos Santos “el pájaro Garrincha” jugó en 1969 un amistoso con la camiseta azul de E.C. Novo Hamburgo. Y esto último, para un brasileño, es algo más que un trofeo.


Hasta hoy, claro. Hasta el mayor contraste de todos. El que deja a un club de la Serie D como campeón del estadual gaúcho. Por encima de equipos muy poderosos como Grêmio F.P.A. o S.C. Internacional, quien, este último, a pesar de estar Serie B ha mantenido a sus mejores jugadores. Sufrimiento, suerte, trabajo y humildad en un camino precioso que culminó de la mejor manera posible, una tanda de penaltis con éxtasis final. Dos veces. La primera para eliminar al Imortal Tricolor en semifinales y la segunda para hacerse con el título frente al Inter.



En la primera fase ninguno de los dos pudieron ganarle, y diríamos que casi nadie, ya que acabó esta etapa de liga como líder. Su juego se basó en el equilibrio defensivo, el trabajo y la contra. La jugada de ataque más repetida fueron las aperturas rápidas a banda para el centro buscando a su acertadísimo goleador João Paulo. El balón parado completaba todo esto.


Un club humilde, de una ciudad humilde, con jugadores prácticamente amateurs ganando un estadual importante de una forma contundente. No pasaba desde que S.E.R. Caxias do Sul lo hiciera hace ya diesiciete años. Lo entrenaba un tal Tite. A lo mejor hay que atender a Beto Campos y a su juego inteligente (algo rácano) y europeo que denota más talento y utilización de los recursos que otra cosa.


¿Os imagináis que algo así pudiera pasar, por ejemplo, en España? Nosotros tampoco y es uno de los motivos por el que amamos aún más el fútbol brasileño y las historias que nos deja. Felicidades E.C. Novo Hamburgo y sobre todo, GRACIAS.

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