Por: Luiyi Joan Vivas (@LJVivas)

13 años han pasado de aquel 31 de marzo de 2004, fecha histórica para el fútbol venezolano; pues aquella noche consiguió su resultado más importante y trascendental por eliminatorias sudamericanas. El histórico Estadio Centenario de Montevideo, sede del primer campeonato mundial de fútbol, fue testigo de aquella goleada por 0-3 de La Vinotinto ante Uruguay.

Los tantos de Gabriel Urdaneta, Héctor González y Juan Arango; sentenciaron un hecho que cambió la percepción internacional de Venezuela en el ámbito futbolístico y tal vez una de las jornadas más nefastas para la selección charrúa, que presumía de sus dos títulos mundiales, las dos medallas de oro en Juegos Olímpicos y sus 14 trofeos de Copa América en el momento.

El antes

Para esa fecha, la divisa caribeña era denominada como “La Cenicienta de Sudamérica”, seudónimo recibido por sus constantes malos resultados en cada una de sus presentaciones. Lo común era observar el nombre de Venezuela en la última casilla de cada torneo organizado por la Conmebol.

Ni siquiera en categorías menores se había conseguido alguna gesta significativa, pues tan solo una vez tanto la Sub-20 (1997) y la Sub-17 (2001); lograron trascender de la fase inicial del Campeonato Sudamericano. Las últimas cuatro victorias en la recta final de la Eliminatoria al Mundial de Corea del Sur y Japón 2002, fueron quizás el repunte histórico de una selección acostumbrada a perder.

Con dos triunfos en el arranque del camino hacia Alemania 2006, la historia seguía siendo un peso duro sobre los hombros de los jugadores vinotintos y la prensa uruguaya bien lo recordaba en la mañana de aquel día: "Venezuela no existís" (con una cancha de futbolín representando a los venezolanos) y un "Salud Celestes", parecía que la fiesta estaba preparada para el local.


El partido

Es tal vez lo que más se recuerda, no solo por el hecho de ganar 0-3 en un estadio que vio a ese país ser campeón mundial en 1930, sino por aquellos largos momentos donde el “ole” a favor de los patriotas se dejó escucha por parte de una molesta afición uruguaya.

Minuto 19' y el 0-1 con un zapatazo de Urdaneta, 0-2 con una contra espectacular de Alexander “Pequeño” Rondón, quien terminó cediendo a “Turbo” González para que éste solo la empujara y el tanto definitivo con la pierna derecha de Juan Arango, así de extraño fue el partido que vio al mejor jugador venezolano de la historia anotar su único tanto en la Mayor con su diestra.

Aunque gran parte del primer tiempo y aún con el resultado por la mínima, los del Norte de Sudamérica sufrieron al punto de ver estrellarse par de pelotas en los postes con remates de Álvaro Recoba y Darío Rodríguez, eso prácticamente quedó en el olvido de la mente de todos quienes vivieron aquel episodio.

Los jugadores

Los 14 vinotintos que pisaron el césped del Centenario el 31 de marzo de 2004 fueron: Gilberto Angelucci, Luis Vallenilla, José Manuel Rey, Alejandro Cichero, Jonay Hernández, Leopoldo Jiménez, Luis Vera, Gabriel Urdaneta, Ricardo David Páez, Juan Arango y Alexander Rondón como titulares; mientras que Jorge Rojas, Héctor González y Andreé González ingresaron en el complemento.

De esos nombres, aunque algunos militaban en clubes del exterior, realmente ninguno lo hacía en conjuntos de gran trascendencia. Arango en el Puebla de México y Cichero en el Nacional de Montevideo, casualmente de Uruguay; eran los de mayor relevancia en ese sentido.

Desde el otro bando, el panorama era distinto, Juan Ramón Carrasco utilizó a Gustavo Munúa, Diego López, Gonzalo Sorondo, Darío Rodríguez, Martín Ligüera, Marcelo Sosa, Richard Núñez, Álvaro Recoba, Ernesto Chevantón, Germán Hornos y Diego Forlán en el arranque; dando ingreso más tarde a Walter Pandiani, Fernando Correa y Carlos Bueno.

De los 14 que actuaron tan solo Carlos Bueno militaba en su país con Peñarol. De los restantes 13, incluso Recoba era figura del Ínter de Milán de Italia, Forlán era parte del Manchester United inglés, Munúa estaba en el Deportivo La Coruña y Rodríguez en el Schalke 04 alemán; solo por nombrar algunos.


Lo que vino después

La visión de Venezuela cambió radicalmente en el plano sudamericano y mundial, de las cinco ediciones siguientes de la Copa América (incluyendo la de 2004), la divisa caribeña avanzó en tres, llegando incluso a la Semifinal en 2011. Por Eliminatorias aunque sigue sin alcanzar el objetivo de llegar a un Mundial de Mayores, estuvo apenas a dos puntos en 2010 y en 2014 se ubicó en la sexta casilla.

En categorías menores llegaron los frutos más notables, dos clasificaciones en Sub-20 y una más en Sub-17; ratificaron el trabajo progresivo en una tierra por la que a comienzos del Siglo XXI nadie aposta nada en fútbol. De esa selección compuesta en su mayoría por jugadores del campeonato nacional; ahora el panorama es a la inversa; inclusive el club más grande de Italia (Juventus) cuenta en sus filas con Tomás Rincón.

Hoy

Trece años más tarde, ninguno de los 28 jugadores que vieron acción participan ya en sus respectivas selecciones; la mayoría de ellos ya se ha apartado de las canchas; sin embargo más que ser un hecho solo para recordar, aquel llamado “Centenariazo” ha servido sobre todo en Venezuela como un impulso para las nuevas generaciones, pues éstas a diferencia de las del siglo pasado, crecieron vieron un país que respira el fútbol de manera diferente.

Tomando en consideración la última convocatoria realizada por Rafael Dudamel, cuyo promedio de edad ronda los 23 y 24 años, queda claro que aquellos niños que en ese momento veían por televisión ese hecho sin precedentes, son los mismos que ahora tratan de mantener ese legado por seguir siendo competitivos.

Aunque Rusia 2018 se alejó por completo de las aspiraciones vinotinto, el futuro de esta escuadra parece ser bastante alentador. El “Centenariazo” ya quedó atrás, porque Venezuela aprendió a edificar su historia con base al trabajo o prolongado y este tipo de triunfos ya se hacen parte de la cotidianidad e incluso de la exigencia nacional.

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