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Un penal malogrado y una discusión entre dos pesos pesados pudieron cambiar la historia. Pero no podemos hablar de supuestos. Ni quedarnos en el penal que no se convirtió. Ni en la polémica. Es un tema que deberán resolver Teo Gutiérrez y Ruben. Nosotros vayamos a lo importante. ¿A qué se debió el mal rendimiento del Canalla? ¿Qué méritos tuvo el Tomba? Lo analizamos en La Pizarra del DT.


Por Vanesa Doretti (@VanesaDoretti

Era el debut de Paolo Montero. Dicen que técnico que debuta gana. De hecho, en sus equipos anteriores le hizo honor al refán popular. Pero esta vez no se dio. Se vio un Central deslucido en el campo de juego, que a pesar de tener algunas (pocas) situaciones claras de gol y desaprovecharlas, no tuvo funcionamiento colectivo.

El Canalla comenzó mejor la primera etapa y luego se fue diluyendo. Saltó a la cancha con un 4-4-2, con un doble 5, pero con Martínez más adelantado que Musto, obligando al ex Olimpo a encargarse del trabajo sucio (cometió varias faltas y se ganó la cuarta amarilla) y él orientado a la generación de juego. Por otra parte, el técnico dispuso que Gutiérrez juegue más retrasado.

Ante la ausencia de Montoya (vendido al Sevilla), el encargado de ocupar su lugar fue Ferrari, que si bien no es su posición habitual, conoce el puesto y Montero también lo probó toda la pretemporada en ese sector. Por la otra banda, fue el debut del Pachi Carrizo (en reemplazo de José Luis Fernández, que se recupera de una lesión).


Central comenzó con la iniciativa de ir a buscar el partido y obligó a Godoy Cruz a retrasarse en el campo de juego. Bernardi apostó por un 3-5-2, que cuando defendía mutaba a un 5-3-2 debido a que bajaban los laterales-volantes y terminaba haciéndolo con cinco jugadores. Si bien el Tomba estuvo mayormente ordenado y bajaban en bloque; al jugar en línea, se dieron algunas ocasiones en las que los rosarinos rompían esa barrera con un pase en profundidad, pero luego desperdiciaban las jugadas.

Pase largo de Villagra para Carrizo para romper la defensa en línea
Por otra parte, Central careció de ideas. No pudo adueñarse del mediocampo. Por ende, recurrió varias veces al pelotazo. Los volantes no contribuían. Martínez, no cumplió con la función asignada. Carrizo tuvo pocas intervenciones y las veces que tocó el balón no generó juego. Ferrari, intentó, pero hizo sentir la ausencia de Montoya –que se había vuelto imprescindible en la etapa de Coudet. Los laterales pasaron muy poco; y nunca ambos a la vez. Por eso, los delanteros no tenían quién les haga llegar la pelota. A este combo, se debió la falta de fluidez, astucia, y jugadas colectivas. Para colmo, tampoco defendieron bien, salvo Pinola que tuvo un retorno muy bueno luego de una larga inactividad. En tanto que su nuevo compañero de zaga, Leguizamón, tuvo un debut sin ton ni son.

Aún así, en los primeros 20’ los rosarinos estuvieron mejor que su rival y en la parte restante del primer tiempo, el Tomba le cerró bien los espacios y equiparó el partido, jugando de igual a igual. Trató de proteger las bandas para que no avancen los laterales y volantes rosarinos; y presionó en el medio para recuperar la pelota y elaborar una jugada. De esta manera, se iban al descanso sin sacarse ventajas y con pocas situaciones para ambos equipos.

Cabe destacar una jugada que pudo haber cambiado el desarrollo de juego, pero que de ninguna manera justifica la derrota del Canalla: el penal que consiguió el colombiano Teófilo Gutiérrez y que falló el capitán, Marco Ruben.



En el complemento, Bernardi cambió el esquema: un 4-4-2, con la defensa también jugando en línea. Ocurrió una filtración, en este caso, fue Ruben al minuto de juego, pero el arquero Rey contuvo el remate.

Ruben se escurre ante la defensa que marca en línea. El centro parte desde la derecha, en los pies de Salazar.

Otra vez el conjunto dirigido por Montero salió iluminado, y en esta mitad tuvo más juego al ras del suelo. Sin embargo, Godoy Cruz fue mejor. Jugó vertical; presionó el mediocampo y en el fondo. Consiguió el gol -luego de que el local perdió el balón- y después optó por retrasarse y jugar de contragolpe. Los de Arroyito fueron a buscar el empate, pero no lo consiguieron. No pudieron desordenar al visitante.

Luego del gol, el Tomba achicó hacia atrás y esperó el contragolpe.

En síntesis, Central no dejó una buena imagen. Fue un equipo largo, al que le faltó elaboración de juego (también le falta intérpretes para lograrlo –se fueron Cervi, Lo Celso, Montoya). En cuanto a la defensa, deja una esperanza el retorno de Pinola. Este equipo sufrió su ausencia con Coudet y hacía agua en ese sector. El domingo, si bien dio ventajas, estuvo la muralla que ganó casi todos los mano a mano y genera tranquilidad. Por otra parte, el Tomba fue más inteligente y ordenado. Pero si empataban, el resultado hubiese estado bien porque en ofensiva no generaron tanto y se repartieron las llegadas. 

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