Diego Sancho (@SanchoDiegoo)


Si se le da un vistazo a los mejores clubes de Europa, podremos ver que cada vez hay menos. Existen, pero con más roles que antes. Tienen el dorsal en la espalda, pero no juegan con aquel desenfado de otros tiempos. Cierto sector clama porque aparezcan de nuevo. Se dice incluso que el fútbol ha perdido calidad por su sola ausencia. Acá es donde deberíamos dudar: ¿La falta del “10” significa que el fútbol es peor que antes?

Hay que ser muy romántico para pensar afirmativamente. Ese jugador que se mueve poco de la parcela central del campo, esperando un pase al pie para hacer acrobacias y pases de rabona ha quedado obsoleto. Es cruel, pero al ser el famoso “enganche” tan inactivo sin el balón en los pies, se volvió fácil de anticipar. Desde que Arrigo Sacchi introdujo principios de presión en el fútbol, hacen falta jugadores que piensen en trabajar rápida y efectivamente el balón. Los gestos técnicos pasaron a verse como recursos.

Repasemos el registro de jugadores de este estilo: Juan Román Riquelme es un ejemplo universal y válido. Como él hay ejemplos en toda Sudamérica. Estos jugadores no tienen sacrificios defensivos para apoyar a su equipo. Mientras no tienen la pelota, caminan. 




Dice Jorge Valdano que “cuando el talento camina es porque está pensando”, pero lo dijo en el contexto de los años ochenta, cuando Maradona también los hacía. Antes su uso en cancha era más efectivo porque se marcaba menos. Hoy los comportamientos defensivos son cada vez más complejos, se estudia mucho al rival.

Y si hacemos el ejercicio de ver un partido de fútbol por década, podremos decir que cada vez se juega más rápido. Cada vez el poseedor del balón tendrá menos espacio y tiempo para evaluar su posición, decidir qué hacer y ejecutar su acción.

Más allá de las virtudes que puedan tener, solo las pueden utilizar si reciben el balón. (Hay unos que si no reciben el balón al pie se molestan con sus compañeros). Y casi siempre se ubican entre delantero(s) y volantes, siendo el carril central el más disputado del fútbol moderno. Contar con un elemento que haga pocos movimientos para desmarcarse, en el centro y que no presione a los rivales es un riesgo grande para tiempos tan competitivos.

Vuelvan a echarles un ojo a los mejores equipos de Europa. Noten que ninguno tiene ese tipo de jugador. Existen los camiseta “10”, pero están involucrados en tantas fases de juego que cuesta creer que tengan esa actitud tan carismática y detalles tan estéticos. Ahora se trata de efectividad, rapidez y multifuncionalidad.

Este último concepto lo entendió perfectamente Lionel Messi. En solo un juego marca, intercepta, se desmarca, regatea, la pasa en varias dimensiones, define y cobra balones parados. Luis Enrique llegó a decir que es un “futbolista total” (quiere decir que puede funcionar en cualquier posición). Y pesar de estar tan comprometido en su juego, se da el tupé de regalarnos todo lo que los enganches hacían.

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