Hovannes Marsuian (@HMarsuain_) y Diego Sancho (@SanchoDiegoo)

Hasta hace poco tiempo era usado como ejemplo de mala gestión de fichaje. Se había ido de Mineros de Guayana luego de hacer media docena de goles, la mayoría por Copa Venezuela en la que su equipo fue, a la postre, campeón. De eso han pasado casi 6 años. El típico sudamericano llevado a Europa a probar suerte.

Hoy, Darwin Machís es de esos futbolistas que, si quiere y se dedica, puede ser mucho más. Un tipo con muchísima calidad y potencial. Cambio de ritmo electrizante, desborde, dinámico, con demasiada movilidad con el objetivo de confundir al rival y atacar los espacios, transición ofensiva correcta, vertical. Es autosuficiente, decidido, distinto. Personalidad no le falta. Siempre quiere aportar y generar. Sin embargo, le hace falta ser más sensato en cada acción del juego para mejorar su decisión final.

Al no conseguir ser titular en el Granada (club al que llegó luego de su corta estadía en el cuadro de Cachamay) empezó un periplo por divisiones formativas españolas. Así como Juanpi Añor o Peñaranda, se fueron al país para terminar de formarse futbolísticamente. El resultado ha sido el mismo: acaba siendo convocado para la selección nacional.

Un chamo de Tucupita, apenas adolescente, fuera del país intentando ganarse la vida honradamente jugando al fútbol en otro país. Llama la atención que jamás haya decidido volver al fútbol nacional. Darwin estaba enfocado en que el trabajo a largo plazo iba a servirle a futuro.

Por eso ha desembocado en un tipo apasionado, eléctrico, intranquilo, de esos típicos extremos, que por sus movimientos es complicado marcar. Pero necesita algo de firmeza y serenidad para tomar mejores decisiones, porque él sabe cómo romper la última línea; sin embargo, es acelerado e impreciso en la acción final. Y para lograr definición y precisión siempre es necesario de pausa, así acomodarse para disparar o pasar.



Pocos se dieron cuenta de que el equipo por el había fichado en 2016, que se hace llamar “pepino”, el Leganés, estaba en primera división española. Ignorado por la mayoría de seguidores de venezolanos en el exterior. Empezó llamar la atención por sus participaciones. La titularidad en la madre patria tardó un lustro.

Eso sí, en el último mes, está demostrando más calma, está más maduro. Y eso lo ha llevado a anotar goles. Además, está manifestando inteligencia en las acciones de juego; ya que sabe en qué momento acelerar y en qué momento pausar, lo demostró en una asistencia que realizó contra el Barcelona. De los que juegan en La Liga, es el más regular. No puede sorprender su llamado por Dudamel.




Para fijar la marca de Machís, el lateral que lo defiende siempre necesita de la ayuda de su extremo o de algún mediocentro. Es de eso futbolistas que le gusta armar lío.  

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