Por: Federico Colman (@Colmanfr)

La solidez institucional ha permitido que, a lo largo de la última década, Lanús goce de un protagonismo exuberante en el fútbol argentino. Un protagonismo inédito en su centenaria historia. Sin embargo, el orden en los escritorios y en la caja quedaría obsoleto si dentro del campo de juego no hay un proyecto estable. El Granate ha tenido cinco entrenadores desde 2005 a la fecha. En orden fueron: Ramón Cabrero, Luis Zubeldía, Gabriel Schurrer, Guillermo Barros Schelotto y Jorge Almirón. Y, más allá de vaivenes lógicos, siempre ha encontrado niveles competitivos.

Bajo el ala técnica de Almirón, el conjunto del Sur bonaerense ha logrado lo que nunca antes: festejar tres vueltas olímpicas en 251 días. Sí, si bien dos de esas conquistas se resumieron en un solo encuentro, Lanús no cuenta con vitrinas demasiado pobladas como para menospreciar trofeos. En dichos juegos de decisión se cargó a tres de los denominados Cinco Grandes del balompié albiceleste: San Lorenzo (Campeonato de Primera División 2016), Racing Club (Copa del Bicentenario) y River Plate (Supercopa Argentina 2016). En este apartado de compromisos, marcó ocho goles y no recibió ninguno. El fútbol no siempre arroja su esencia en los números, pero esta vez sí.

La escuadra de Arias y Guidi adquirió una portentosa fortaleza espiritual de la mano de Barros Schelotto, actual entrenador de Boca Juniors y que implantó el dibujo táctico 4-3-3 en el Grana. Una vez que su ciclo se agotó, Almirón tomó el trabajo realizado (ha elogiado públicamente la labor realizada por el Mellizo) y aportó sus conocimientos para que el once de un salto de calidad. Mantuvo el sistema en el rectángulo, pero provocó que el manejo del balón sea la herramienta para encontrar resultados. El contragolpe quedó a un lado. Lanús comenzó a generar superioridad numérica desde la salida del arquero, y pocos pudieron desbaratarlo. Para ello, oxigenó algunos recovecos de la plantilla.

En primera instancia, se deshizo de Matías Fritzler y solicitó la incorporación de Iván Marcone. El hombre formado en las entrañas de Arsenal de Sarandí se consolidó como uno de los mejores volantes de contención del campeonato doméstico. Incluso, un sector considerable del público futbolero reclama que tenga una convocatoria en la Selección Argentina. El Gordo –cuyo contrato finaliza en 2020– es un auténtico patrón de estancia, posee una simpleza alucinante para abortar las jugadas rivales y demasiada clarividencia para distribuir. Asimismo, también se produjo la incorporación de José Luis Gómez, desechado por Racing y sucesor de Carlos Araujo en el flanco diestro de la defensa. Al hablar de la Coneja, hablamos de un marcador de punta de excepción.

Otra sabia decisión de Almirón con respecto a Schelotto fue retrasar a Miguel Almirón al mediocampo. El hábil mediapunta paraguayo, hoy integrante de la disciplina del Atlanta United, genero más daño al comenzar su recorrido en el cinturón del terreno. Y fue el pilar fundamental para que el Granate festejara su segundo título liguero. Con la experiencia de Maximiliano Velázquez, la electricidad de Lautaro Acosta y la vigencia de José Sand al frente (Pepe se despachó con 22 goles en el año natural). Estos tres, junto a Agustín Pelletieri, son quienes llevan los estandartes históricos de la institución a nivel deportivo.

Otro aspecto positivo de este Lanús radica en haberse sabido reconstruir en momentos de recambio absoluto. Luego de aplastar a San Lorenzo en el estadio Monumental, perdió a Gustavo Gómez, Pablo Mouche, Junior Benítez y Víctor Ayala. Además, cerró transferencias que no resultaron satisfactorias, como las de Ciro Rius, Jonny Magallón o Brian Montenegro. Sufrió para mantener el nivel exhibido en el principio de los tiempos, pero rápidamente encontró su fisonomía. En este nuevo escenario cobró una relevancia mayor Alejandro Silva, cuyos anteriores pasos por Arias y Guidi no habían sido auspiciosos. Con los Mellizos, jugó como lateral, carrilero, enlace y extremo. A pesar de casos puntuales, el DT lo ha ubicado en el sector diestro del ataque y ha rendido de grandísima forma. En definitiva, resultaba lógico, debido a que el ex elemento de Olimpia no cuenta con tantas virtudes defensivas.

El equipo, que siempre busca el juego refinado pero no tiene problemas en tirarse al barro a luchar, sí ha sufrido desperfectos defensivos en el tiempo pasado reciente. Pero especialmente por jugar con defensas remendadas. A raíz de un inconveniente cardiaco, Diego Braghieri debió abandonar los campos durante tres meses. Esto obligó a que Maxi Velázquez se corra a la zaga y Nicolás Pasquini vaya al lateral izquierdo. Santiago Zurbriggen y Magallon gozaron de poca actividad en el segundo semestre de 2016, en el que Lanús no pudo replicar sus buenas actuaciones en la Copa Sudamericana (se despidió en primera ronda, frente a Independiente de Avellaneda).

En los últimos partidos amistosos, y en la propia Supercopa Argentina, Jorge Almirón ha colocado en el césped a un once que ya se antoja como fijo. ¿Cómo está conformado? Así: Esteban Andrada, José Luis Gómez, Marcelo Herrera, Diego Braghieri, Maximiliano Velázquez; Román Martínez, Iván Marcone, Fernando Barrientos o Nicolás Aguirre; Alejandro Silva, José Sand, Lautaro Acosta.

En el horizonte aparece la Copa CONMEBOL Libertadores de América. El campeón del futbol argentino ha quedado colocado en el grupo 7, junto a Nacional (Uruguay), Chapecoense (Brasil) y Zulia (Venezuela). En el plano teórico, cuenta con las herramientas para avanzar a octavos de final sin demasiada dificultad. Solo habrá que ver si el retraso en la reanudación del campeonato vernáculo afecta a su ritmo. Y será la hora nuevamente de reconstruirse, debido a que el mercado de fichajes resultó bastante silencioso y aconteció la sensible salida de Miguel Almirón. Por otro lado, el golero titular, Fernando Monetti, se recupera de una lesión ligamentaria; con lo cual, su puesto es ocupado momentáneamente por Esteban Andrada. La junta directiva no solo tiene un genuino amor por el club, sino que sus integrantes fundamentales saben de este deporte. Sus ojos suelen acertar en los refuerzos a elegir, amén de que el error siempre puede decir presente. Lanús es un gran equipo, en la cancha y fuera de ella.

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