Diego Sancho (@SanchoDiegoo)

Si a un venezolano en el exterior como César “Maestrico” González se le ofrece el rol que desempeñó ante Atlético Socopó, amén del aliciente económico, volvería plácidamente al país. El Deportivo La Guaira quiere pelear el campeonato y se ha armado para que el primer equipo no extrañe a Arquímedes Figuera ni a Freddys Arrieta.

Eduardo Saragó quiere un equipo solidario. Ese en el que el delantero centro salga a marcar por una banda, pero que también se lateral se incorpore a la creación ofensiva. Los elementos con los que cuenta le dan la impresión de que el juego por las bandas se puede aprovechar una vez que se gana la posesión, por eso trabaja y sobrecarga los bordes del gramado. Para poder sorprender, usa gestores del centro del campo para cambiar la jugada de un flanco a otro. La peonza en este movimiento es “Maestrico”.

Un tridente comprendido por Zamir Valoyes, el panameño Edwin Aguilar y Juan Carlos Azocar es de temer. Más con “Maestrico” de enganche. El ex Coritiba es el miembro más retrasado posicionalmente del tren ofensivo litoralense. Ubicándose detrás de esa terna o con Valoyes y Azocar en línea formando un 4-2-3-1, posee un catálogo de tres opciones de pases en los que el volumen de juego y la dinámica de sus receptores aceitan la idea de Saragó.

Deportivo La Guaira - Football tactics and formations

Es tal la jerarquía que tiene el ex vinotinto que obliga a que Azocar, mejor extremo que como interior, se incorpore a la línea de doble pivote (Flores-Suanno) para que el monaguense sea el diente izquierdo de ese tridente. Con ese cambio táctico hace esfuerzos físicos mayores que como enganche, posición en la que solo su buen pie sería suficiente para desencadenar el caos ofensivo de sus compañeros.

Sin embargo, la idea es naciente y la próxima jornada enfrenta al Caracas FC. La prueba puede ser un mejor diagnóstico de juego si la competencia es de altura. Su rival del sábado no tuvo siquiera el timing para contrarrestar los arponazos de un ataque que lidera González. Lo que deja el análisis es que en el equipo naranja es más lo que hace jugar que lo que juega.

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