Diego Sancho (@SanchoDiegoo)

 “Una década después del boom vinotinto, Tomás Rincón, el capitán sin banda, asumió el espíritu y la personalidad de esta nueva versión. Son sus valores, su liderazgo hecho de músculo y amor propio, los que cargan de identidad a la Venezuela de este tiempo.” 

Daniel Chapela en el diario El Nacional. 4 de julio de 2011.

Hay cosas que no se pueden medir en el fútbol. Un estilo de juego, su ritmo, la entrega, el esfuerzo. Cualidades que se pueden sentir por su nitidez extrasensorial, pero sin baremo. Al intentar detectarlas, la subjetividad aflora. Y esa es la gran bendición de escribir sobre fútbol: la cantidad de criterios por los cuales se puede regir un análisis.

Con el retiro de Juan Arango, las únicas constantes en la selección venezolana son Salomón Rondón y Tomás Rincón. Este último antes que el primero. Si bien sus inicios necesitaron paciencia, el trabajo lo premió con una Copa América 2011 de grandes actuaciones y la posterior titularidad en la Bundesliga. La madurez vino en forma de mesura y las tarjetas amarillas, recurrentes para los volantes mixtos arriesgados en la marca, llegaron en menor medida.

El periodismo suele pecar usando lugares comunes que distorsionan el real desarrollo del aprendizaje deportivo. La expresión “fútbol formativo” redunda por el hecho de que la experiencia en cualquier categoría sirve para mejorar con el tiempo. Hay futbolistas que juegan 100 partidos y parecen no aprender nada.

Tomás Rincón es el caso contrario. Cada año mejora la calidad de sus pases, afina su instinto cazador para robar balones, se posiciona cada vez mejor para apoyar la salida y hasta ha aprendido a llegar al área ajena con peligro. La dualidad Bundesliga-Calcio (que es algo así como destreza física-exhaustividad técnica) ha moldeado a un jugador que interesa a los grandes equipos. Hoy, la Juventus es ese que ha dado el primer salto de fe por un venezolano.

Decir que Tomás Rincón va a ser titular o no es especular. Quizá es un jugador fetiche para Allegri o  solo un plan de contingencia. Seguramente el técnico italiano extraña lo que su equipo crecía con Arturo Vidal en la cancha, una baja sensible para cualquier equipo. El plus que mejor se notaba en aquella Juventus que llegó a la final de Champions del 2015 era la protección del volante 5, Andrea Pirlo, que tenía cerca a Arturo Vidal. Con el chileno cerca, el mítico ex Milan, podía liberarse un poco encontrar espacio para colgar sus diagonales picantes.

Hoy, ese centromediano es Claudio Marchisio y su escolta más próximo es Sami Khedira en lo que suele ser un 4-3-1-2. El alemán campeón del mundo es el jugador con mayores similitudes de juego con Rincón, probablemente deban competir por el puesto o solo sean titular y relevo. El otro interior es Stefano Sturaro –con pasado en el Genoa de Rincón-, más escorado y con una interdependencia que pocos  tienen. Si Rincón comienza como titular habrá un cambio en el sistema, porque alguien perdería su puesto habitual. De todas formas, Allegri suele ser dinámico con sus sistemas y da oportunidades a gran número de sus jugadores de plantilla, sobre todo a mediocampistas.

Quedan muchas incógnitas en el aire, antes que certezas sobre su llegada. Lo que no ha cambiado es el fútbol nacional, muy parecido al sudamericano en general. Clubes canteras que se mantienen económicamente del talento que exportan en moneda extranjera. Se priorizan las ventas como método de subsistencia. Es más fácil hacer dinero en el mercado de pases que competir por copas internacionales. Y más seguro. 

Por eso se ve que en América hay grandes jugadores que destacan por encima del resto y de Europa se destacan los grandes equipos que marcan tendencia con sus éxitos colectivos. Cuando en América se opte por formar no solo grandes talentos, sino concatenados, la discusión competitiva contra Europa ganará calor. 

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