Por: Luis Suárez (@Luije77)

"Me fui de Venezuela con la convicción de que hacía lo correcto. Tardé mucho tiempo en darme cuenta de que Caracas, como un cáncer inoperable, estaba enredada en lo más profundo de mi memoria. Mi Caracas, lo sé, es una geografía fragmentaria, incompleta, tendenciosa. Mi centro se ubica al final de la avenida Teresa de la Parra, no tiene plaza ni parlamento. Me costó entender que la tragedia del exilio la escriben las cosas invisibles, los pequeños detalles que pasan desapercibidos. No todo el mundo se da cuenta de que lo que duele, lo que se echa de menos, es la belleza espontánea de lo insignificante", así describe en la novela Liubliana, Eduardo Sánchez Rugeles parte de su elemento predilecto en el arte literario: La huida de un país que atraviesa su peor momento para vivirlo en cuanto a condiciones humanas.



Convivir con la capital más violenta del mundo (Caracas), sufrir la escasez de alimentos, tardar horas en búsqueda de medicinas para enfermedades que van desde la gripe hasta el cáncer o ser asaltado en las terroríficas calles del país pionero en la libertad sudamericana, ha motivado que sus ciudadanos hayan decido saltar del barco y emprender nuevos rumbos lejos de la miseria. No es fácil asimilar que las noticias buenas se pierden entre las multitudes y que los malvados sean cada vez más, algunos convertidos en malévolos porque están obligados a hacerlo por eso que llaman “la ley del más fuerte”. Mirando de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo no hay un salvavidas. El único apoyo posible está fuera de nuestro alcance, en el temido exterior. “El fútbol necesita un psicólogo. O el mundo necesita un psicólogo; uno gigante como Freud. No sé, tal vez, simplemente, sea yo el que necesita uno... Hay cosas del fútbol que no entiendo”, dijo Washington Cucorto en ESPN. Querido Washington, te acompaño en la búsqueda de un especialista para explicar esto.

Antes de proseguir, me tomo la licencia de escribir en primera persona. Lo detesto, sí, pero a veces lo que menos quieres hacer -como irte de tu país- es una solución, aunque sea para calmar temores. Tomás Paéz, sociólogo especializado en el tema, afirma que en los últimos 17 años de gobierno de retórica izquierdistas y acciones derechistas, alrededor de 1.800.000 de venezolanos han dejado la tierra donde Francisco de Miranda soñó plasmar lo aprendido en Europa y nunca lo dejaron. Indirectamente, el experto calcula que 15 millones de habitantes (entre amigos y familiares) están inmersos en el tema de la denominada “fuga de cerebros”. De los encuestados en el estudio que dio origen al libro La voz de la diáspora venezolana, 80% afirma que no volverá al país mientras persista el status quo.

¿Y el fútbol cómo queda?

La capa de héroe no es para todos. El fútbol conlleva dedicación; ergo, desestimación de otras obligaciones para trascender. Este deporte y la vida misma comparten una premisa trillada: Son de momentos. Trascienden aquellos que lograron usar sus capacidades y trabajar en sus falencias para crecer. Las condiciones de vida en el país de la arepa, las playas y las mujeres alejan a los talentosos iluminados de los terrenos y los acercan a labores remuneradas que solventen los problemas típicos de las zonas deprimidas

Lo planteado ha llevado a los futbolistas profesionales con pocas oportunidades a viajar en busca de mejores oportunidades que les permitan percibir en una moneda que no sea el devaluado bolívar. Centroamérica, por ejemplo, ha sido una autopista para multiplicar los ingresos.

Ahora, con el éxodo de venezolanos, ocurre otra cosa. Así como Rugeles “putea” de alguna manera sutil, pero clara, la situación, una buena razón para contradecir a los escépticos aparece. Sin tener una fecha estimada, porque del futuro solo se sabe que es incomprobable, aunque parcialmente preparable, Venezuela se llenará de jugadores nacidos en sus tierras y formados en el exterior. Lo sucedido, por ejemplo, con Andrés Túñez, Jeffren Suárez y Fernando Amorebieta ocurrirá en masa. La Federación Venezuela de Fútbol (FVF) tiene una tarea monumental en rastrear a dichos talentos; sin embargo, Axel Capriles, también sociólogo, asume la falta de trabajo en equipo como uno de los rasgos característicos de los venezolanos a lo largo de la historia republicana.

Víctor Zaferson, scout de fútbol con experiencia en el Bayer Leverkusen, aclaró mi panorama respecto a lo que significa la ejecución de procesos masivos de búsqueda de talentos. Perú sufrió dictaduras militares; como la de Alberto Fujimori y gobiernos de terrible apreciación popular; como el de Ollanta Humala que obligaron a sus ciudadanos disidentes a buscar boletos de emergencia. Zaferson explica: "La mayoría se fueron a Estados Unidos. En Leverkusen trabajé cuatro años. Debíamos contactarnos con los consulados, no con las embajadas para ver cuántos peruanos estaban registrados en dicha zona. Hacíamos un inventario. Averiguábamos cuántos tenían hijos que hacían deporte. En las universidades también hacíamos bases de datos. Se trata de investigar la migración y buscar talento levantando una piedra. Los alemanes saben hasta cuántos de ellos se fueron a Paraguay hace 40 años". El experimentado scout también puntualiza que al darse casos de éxodo masivo, existe la gran posibilidad de encontrarse con casos de triple opción internacional por la nacionalidad del padre, la nacionalidad de la madre y el lugar de nacimiento del jugador.

“Una persona se puede identificar con la cultura de un pueblo, y aceptar sus valores éticos y morales, que están precisamente en esa sociedad y para hacer de soporte y referente en el sentido de preservar el orden en esa sociedad, entonces se tiene que toda aceptación y cumplimiento de éstos valores, lleva al individuo a integrarse con el grupo humano de referencia, y se le presenta como una imagen de sí mismo estable y duradera, que llevada a estratos más profundos de su ser, y ya en su subjetividad hace que se integren estos aspectos anteriormente mencionados de la sociedad y cultura presente con aquellos aspectos y valores que permanentemente trae consigo desde su origen y que la persona reactualiza con ayuda de su memoria e integrar de forma permanente con los acontecimientos que fueron fundantes de su propia identidad, posibilidad que tiene el sujeto humano de lograr cuando acepta y reconoce como válidos, éstos valores en relación a esos otros introyectados en los primeros años de su vida, independientemente de la cultura y sociedad de origen, y son los aspectos personales que le permiten realizar acciones y proyectarse con éstas hacia el futuro de un modo responsable y creativo”, explica con claridad Cristina Heinzmann sobre la dualidad de identificación entre donde naces y donde creces.


Foto: Panorama.com.ve
Entre los destinos elegidos por quienes no soportaron la Revolución, se encuentran ciudades de fútbol puro: Buenos Aires, Bogotá, Quito, Santiago y Madrid. Gran parte de los “aventureros” son jóvenes. Esto aumenta la probabilidad de que sus siguientes generaciones se vean en la posibilidad de representar al país. “El número de venezolanos en la Comunidad de Madrid ha aumentado un 19% sólo en el último año, cuando viajaron hasta la capital española 2.666 personas desde el país caribeño, según el último informe del Observatorio de Inmigración de la Comunidad de Madrid. Fue la población que más aumentó en términos relativos. A fecha de enero de 2016 ya había 16.438 venezolanos en Madrid y, en su caso, los motivos políticos son la principal causa del exilio”, recoge la periodista Noelia Marín para El Mundo de España.

El venezolano, de manera inmanente, es admirador del fútbol extranjero. No se les puede culpar de querer ver un espectáculo de primera y obviar los terrenos maltratados, la pobre seguridad y la baja calidad de los equipos nacionales en competencias internacionales. Ojo, no se exime esto como razón para desconocer qué es lo que tienen. Si no te gusta, tienes la obligación de estudiar y saber por qué. En un futuro, la decisión de vestir la Vinotinto vendrá del propio futbolista, sin importar tanto la familia o el entorno. Kevin y Jerome Boateng nacieron en Berlín; sin embargo, el mayor representa a Ghana y el menor a Alemania. Granit y Taulant Xhaka son originarios de Basilea; aun así, uno representa a Suiza y el otro a Albania.

¿La historia se repite?
No es la primera vez que los inconvenientes políticos desemboquen en consecuencias futbolísticas. El genocidio más grande después del Holocausto Nazi en la era moderna ocurrió en Armenia. El ejército otomano exterminó cerca de 1.500.000 millones de personas y otros tantos terminaron regados por el mundo. Tanto que en 1962, descendientes aficionados al fútbol constituyeron el Deportivo Armenio en Argentina, equipo que se encuentra luchando en la cuarta categoría del balompié sureño. La política ha marcado los pasos de un continente que es fiel admirador del discurso y los militares. A pesar de esto, Venezuela tiene el poder divino de encantar a sus ciudadanos luego de una derrota. El cortoplacismo de procesos y la gula por lo inmediato también nos hace olvidar las cosas muy rápido.

Irónicamente, el fútbol en Venezuela se formó gracias a la llegada de italianos, portugueses y españoles que formaron equipos como Dos Caminos, San Bernardino, Deportivo Italia y Galicia. El dolor de la Segunda Guerra Mundial colaboró con la formación de una nación que recibió a quien quiso venir a aportar. Ahora, mientras pide tiempo para levantarse con el brío de los gigantes alemanes demócratas que no se sabía que existían hasta que les rasgaron la piel- soporta que sus hijos se marchen para reconstruirla desde afuera. “El aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un tornado al otro lado del mundo”, dicen los chinos. Presagio en unos 10 o 15 años una Selección nacional llena de apellidos no comunes dentro del espectro que tiene como límite máximo el cabo San Román; así como un universo mayor de dónde elegir; con formación de primer nivel y varios idiomas dentro de su expresión. 
La FIFA, en el reglón de los estatutos de elegibilidad de jugadores a la Selección nacional, expresa en su artículo 17: Adquisición de una nueva nacionalidad, establece lo siguiente: Un jugador que desee ... (Supone) una nueva nacionalidad y que no ha jugado fútbol internacional [en un partido ... en una competición oficial de cualquier categoría o de cualquier clase de fútbol para una Asociación) será elegible para jugar en el equipo representativo de nuevo sólo si se cumple una de las condiciones siguientes:

(A) Nació en el territorio de la asociación en cuestión;
(b) Su madre o el padre biológico nació en el territorio de la asociación en cuestión;
(c) Su abuela o abuelo nació en el territorio de la asociación en cuestión;
(D) El jugador ha vivido al menos durante cinco años después de llegar a la edad de 18 años en el territorio de la asociación en cuestión.


Un nuevo camino tocará tomar cuando esos niños que hoy están dejando el país, deban decidir si la patria que los vio nacer a ellos o a sus padres es la correcta a representar de forma permanente e internacional. Los buenos hijos siempre vuelven a casa, dicen de donde yo vengo.

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