Jorge Luis Andrade (@Intrafutbol10)


Sin lugar a dudas, Elías Figueroa es uno de los mejores defensas de la historia del fútbol. Originario de Valparaíso, con 17 años ya empezaba a llamar la atención de los diferentes analistas deportivos. “Estamos frente a un muchacho de diecisiete años que juega como un crack maduro. Desde hoy yo no puedo llamarlo más que Don Elías Figueroa”, fueron las palabras del comentarista chileno Hernán Solís al verlo jugar por primera vez. Seguramente, el mejor jugador chileno de la historia y un defensa capaz de amargarle la vida a Pelé, Bobby Charlton, Alberto Spencer, Gerd Müller, a Cruyff y a Maradona, además de disputarle, año tras año, el estatus de mejor defensa del mundo al mismísimo Franz Beckenbauer. Casi nada.

No en vano, fue elegido mejor defensa del mundo en 1974, año en el que el ‘Kaiser’ levantó la Copa del Mundo. Mucho mérito. Además, Don Elías Figueroa fue galardonado tres veces consecutivas con el título de mejor futbolista de América (1974,1975 y 1976). Cabe decir que en esa época había grandes jugadores en el continente. ‘Míster Lujo’ —otro de sus apodos— consiguió ese galardón por delante de los grandes jugadores de mediados de los 70, los cracks brasileños (Rivelino, Tostao, Jairzinho, el último Pelé o el primer Zico), argentinos (Kempes o Passarella) y peruanos (Teófilo Cubillas o Héctor Chumpitaz).

Elías Figueroa no fue de eseos defensas que necesitaban madurar para ganar en experiencia y en inteligencia sobre el césped. Desde el principio hasta el final de su carrera, Don Elías fue un jugador sumamente inteligente. Cuando le preguntan por lo más básico que se debe tener para ser un gran defensa, él lo tiene claro: “tiempo y distancia, éstas son las características para ser un buen defensor”. Esa madurez y ese sentido táctico le llevó, en cuestión de ocho meses y cuando tenía 15 años, de jugar en el equipo de su barrio a marcar a Pelé en un partido amistoso contra Brasil, cuando el juvenil del Wanderers sirvió de entrenamiento al que a la postre sería el campeón del Mundial de 1962.


Pero Elías Figueroa era mucho más que un jugador inteligente y un hombre de gran fortaleza mental. No sólo era un jugador con una lectura de juego casi perfecta, lo que le permitía anticiparse al delantero con suma facilidad y estar siempre bien colocado en la zaga. Y es que lo tenía todo. También físicamente muy fuerte y con gran capacidad en el juego aéreo, su salida de balón era una oda al fútbol. Con todo lo difícil que es para un defensa hacer arte sobre un terreno de juego, Elías Figueoa era capaz de hacerlo. Además, era un líder nato, lo que le permitió ser el capitán en todos los equipos en los que jugó.

Uno de los puntos de inflexión de su carrera fue el Mundial de 1966 disputado en Inglaterra. No llegaba a la veintena pero ya era el referente de su selección. La actuación de Chile en la cita mundialista no fue buena (fue última en su grupo), sin embargo todo el mundo se fijó en aquel chaval que defendía como los ángeles y que lideraba a un equipo que contaba con jugadores diez años mayores que él. Eso suscitó el interés por ficharle por parte de muchos clubes.

Elías Figueroa y su pase a Peñarol

Independiente de Avellaneda y Peñarol fueron los que más interés mostraron. Fueron por él hasta el final, literalmente. Hasta tal punto que Peñarol se lo robó en el último momento a los Diablos Rojos. Cuando ya iba a pasar el examen médico con el club argentino, el entonces vicepresidente de Peñarol, Washington Cataldi, logró meterlo en un avión privado. Una jugada maestra que acabó con Elías Figueroa en Montevideo. Elías Figueroa emigró al fútbol uruguayo para jugar en las filas de Peñarol.

A pesar de pasar seis años magníficos en Montevideo, donde ganó dos títulos del campeonato uruguayo, Elías Figueroa se vio obligado a embarcarse en una nueva aventura. Por una parte, el Peñarol no estaba atravesando la mejor situación económica y tuvo que desprenderse de sus mejores jugadores. Por otra parte, el crack chileno estaba desando probarse contra los mejores delanteros del mundo. Y en aquella época estaban en Brasil. Así que rechazó la oferta del Real Madrid y decidió fichar por Internacional de Porto Alegre.

Etapa en Brasil

Elías Figueroa recaló en un club que nunca había ganado el Brasileirao. A ‘Míster Lujo’ le iban los retos y quería convertir a los de Porto Alegre en un equipo ganador. Y así fue. Con él de capitán y siendo elegido mejor jugador jugador del campeonato brasileño, Internacional ganaría por primera vez el Brasileirao en 1975. Y repetiría al año siguiente. Esas dos temporadas fue elegido por la FIFA como el mejor futbolista del mundo. En Brasil se convirtió en un icono del fútbol, respetado e idolatrado.

Por aquellos tiempos se decía que Don Elías era peligroso como un tigre de Bengala y elegante como un conde de smoking. Eso resumía su juego de la mejor manera. Podía ser el mejor marcador central, férreo y aguerrido, pero también un líbero elegante que sacaba el balón jugado con la cabeza alta, mostrando una jerarquía tremenda. El defensa total. O, mejor dicho, el defensa iluminado, apelativo que le quedó tras el gol que marcó y que dio el primer título del Brasileirao a Inter.

Se jugaba la final del campeonato cuando Elías Figueroa, con un salto imponente, se eleva por encima de la zaga del Cruzeiro cuando, sin ninguna explicación aparente, un rayo de luz iluminó al capitán de Internacional en el momento de impactar con el balón. El gol acabó en el fondo de las mallas y le valdría al Clube do Povo para logar su primer campeonato brasileño. A partir de ese momento, a Figueroa le surge otro apelativo más: el ‘Iluminado’.



Final de la carrera de Don Elías

Motivado por la nostalgia, volvería a su país para jugar en el Palestino, acabando su carrera en Colo-Colo en el año 1982. Por el medio, tuvo una experiencia en la próspera liga de Estados Unidos, donde también estaban Cruyff y Beckenbauer. Allí, jugando para el Fort Lauderdale Strikers, Elías Figueroa tuvo como compañeros de equipo a otros grandes como Teófilo Cubillas y Gerd ‘Torpedo’ Müller,

Elías Figueroa en la selección chilena

Chile ha ganado las dos últimas ediciones de la Copa América. Los Arturo Vidal, Alexis Sánchez y compañía han hecho historia al conseguir ganar el ansiado título por primera vez. Y repitiendo hazaña. Sin embargo, Chile ya había sido subcampeón hasta en cuatro ocasiones. Una de ellas fue con el combinado liderado por Figueroa en la edición de la Copa América de 1979, perdida ante Paraguay. La final se jugaba al mejor de tres partidos. El primero, que no pudo disputar Figueroa por expulsión (única de su carrera), lo ganó el combinado paraguayo por 3 a 0. En los dos siguientes, ya con él dirigiendo a la defensa, Chile no encajó ningún gol. Pero no fue suficiente.

Elías Figueroa jugó tres mundiales, todos de forma alternativa. Un récord que comparte con Hugo Sánchez. El Mundial de 1966 le valió para dar el salto a la fama internacional, pero el punto álgido de su carrera fue el Mundial de 1974. Una actuación extraordinaria que sólo los mayores recuerdan. De esas actuaciones individuales que marcan. Así fue en todos sus partidos. Eso explica que Elías Figueroa ganase esa temporada el premio de mejor defensa del mundo. Esto a pesar de que Chile cayó en primera fase y Beckenbauer ganó con Alemania el Mundial. Como curiosidad, jugó su último Mundial, el de 1982 disputado en España, siendo ya un abuelo. Otro récord curioso del que sólo Don Elías puede presumir.


Algunas de las mejores jugadas de Elías Figueroa

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