Hovannes Marsuian (HMarsuian_) y Diego Sancho (@SanchoDiegoo)

"Cafú tiene la edad de mi papá y sigue corriendo" Diego Maradona

No es un mito que en Brasil siempre se primó la excelencia técnica e individualista sobre la coordinación grupal en un modelo. Todavía sucede que la canarinha performa el jogo bonito, pero luego de asegurar el partido. La anarquía del dribbling y los gestos técnicos lujosos siempre fueron característicos de los primeros futbolistas sudamericanos.

Pero lo que volvió potencia al actual campeón olímpico fue la llegada de varios entrenadores europeos, entre ellos Bela Guttmann, que introdujeron la formación que marcaba tendencia en la élite europea: el 4-2-4. Esta alineación dejaba un espacio considerable frente a los laterales, estos empezaron a adelantar su posición, unirse a la elaboración y hasta finalización de jugadas. A nivel de fútbol formativo se tecnificaron jugadores capaces de aparecer junto a la línea de cal a cualquier altura. El concepto del lateral que se proyecta hasta la última raya es tan brasileño como la samba.

De modo que con el pasar de los años, en Brasil brotaron talentos impresionantes cerca de la banda: desde el mítico Carlos Alberto pasando por Roberto Carlos hasta Cafú. Hoy Brasil no tiene un “9” top; menos un mediocentro que organice el juego en vez intentar gambetear,  pero sí tiene laterales de clase mundial: Filipe Luis, Marcelo y Dani Alves.

Y la lista sigue dentro de los jugadores que también podrían vestir la verdeamarela: Bruno Peres, Danilo, Fabinho – aunque, actualmente, está jugando de mediocentro –, Fagner, Mariano Ferreira, Mário Fernandes, Michel Macedo, Rafinha, son algunos de los laterales derechos que han aparecido, en estos años, en Brasil. Al mismo tiempo, la llegada de los exponentes zurdos como Adriano, Alex Sandro, Dalbert Henrique, Douglas Santos, Maxwell, Wendell. Y muchos más. Pareciera que jugar en esa posición esta en el ADN de muchos brasileños.

La Brasil de Tite, en su corto tiempo, es una selección que trabaja el juego colectivo, las combinaciones, la velocidad, el orden en el sistema, la presión arriba. Laboran la acumulación y posesión de balón, dándole significación al toque y dejando, poco a poco, los balones largos sin sentido. Además, con la necesaria rigidez táctica que demanda un cúmulo de jugadores acostumbrados a improvisar. Y laterales siguen teniendo una gran importancia en el esquema.

 En la salida del balón, pueden ofrecerse pegados a la línea para dar anchura al juego y para soltarse poco a poco por la banda. O también, por dentro, con el interior como una especie de “tercer central” para que el lateral se libere ofensivamente.
En defensa, se busca e intenta trabajar el orden. Los laterales, con regularidad, defienden por dentro para que los extremos y/o interiores colaboren. La idea es obligar al rival enfrentar dos rivales en la banda – el 2x1 –.
Los extremos y/o interiores actúan como carrileros y enfrentan el primer duelo individual mientras que los laterales naturales esperan las coberturas, o viceversa. Una idea trabajada, en los últimos años, por los entrenadores de Brasil.

En fase ofensiva, los extremos operan, por momentos, como interiores, con el objetivo de que los homólogos rivales cubran la diagonal, formen un espacio en la banda para la subida de los laterales brasileños y rompan la espalda del contrincante para generar y realizar acciones de peligros.
Eso sí, los espacios y las subidas por la banda no son solo las acciones ofensivas de los laterales. Ellos también actúan por el juego interior. 


Los laterales por dentro son un apoyo a la posesión del juego, a la circulación corta del balón, al posicionamiento entre líneas como receptores para ayudar a superar el campo. En general, se genera dominio y superioridad; pero se desaprovecha el juego exterior.
Los laterales de Brasil son futbolistas que pueden y saben cómo actuar como extremos o mediapuntas. Llegan a zonas ofensivas en conducción o actuando sin balón siguiendo la jugada y se colocan cerca o dentro del área. Apoyando el juego adelante o esperando la segunda jugada.



Contra Bolivia, los laterales brasileños demostraron una de sus virtudes más destacables, la de ayudar y colaborar en los goles de su selección. Filipe (FOTO 1) atacó un espacio, llegó como mediapunta/extremo y marcó. Alves (FOTO 2), por dentro, y también como mediapunta/extremo, asistió a su compañero con un pase al hueco y rompió la espalda del rival.

Hoy en día, los laterales son importantes en algunos esquemas, futbolistas que pueden influir en el comportamiento y modelo de juego de cada equipo, tanto ofensivamente como defensivamente. En Brasil, existen una serie de automatismos que identifican su forma de jugar al futbol y actúan e intervienen de forma decisiva.

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