Por: Rubén Guerrero Atilano (@RubenGuerreroA)

En recientes días, la prensa mexicana comenzó a nombrar a Marcelo Bielsa como el relevo ideal de Juan Carlos Osorio en el timón del representativo azteca. La información que distintos periódicos y portales recogían corría más por el deseo que por algún hecho verídico. La realidad indica que la hostilidad y desesperación colectiva rebasa al vigente entrenador colombiano, con todo y rotaciones, y, en contra, la intención por contar con los servicios del ‘Loco’ data de algunos años atrás.

Entre tanto, aquí analizamos las razones por las que Bielsa declinaría, como ya lo hizo en el pasado, la invitación de suplir a Juan Carlos Osorio y así asumir un puesto caliente, en el que se tiene que lidiar con más de un inconveniente, independientemente de la cuestión deportiva. En caso del fracaso del Juan Carlos, usted qué cree, ¿vendría el ‘Loco’ a exponer su cartel y prestigio?... Acá, resumimos los aspectos negativos, que parecen inclinar la balanza de su decisión.

1. CURRÍCULUM Y ÉTICA

A nivel del orbe futbolístico todos saben quién es Marcelo Bielsa. El argentino, pese a no contar con un palmarés repleto de títulos como el de otros de sus colegas, sí acumula un recorrido respetable, además de imprimir su sello en distintas escuadras. Jugadores aguerridos y equipos ganadores, la tónica de su estrategia. Ya dirigió en dos Mundiales, el primero con Argentina en 2002 y el segundo, más decoroso, frente a Chile, en 2010. Y aunque pudiera interesarle un tercero, siempre se ha manifestado educado y respetuoso en cuanto al trabajo de colegas.

2. PROCESOS CORTOS

Desde la salida del otrora argentino Ricardo La Volpe, después del Mundial del 2006, más de 10 entrenadores, entre fijos e interinos han pasado por la selección mexicana; los tiempos de los técnicos son efímeros en el Tri. Aquí, los resultados adversos y las derrotas, sin importar el torneo y la fase, se incrementan para su detrimento. Esto va contra la ideología de Bielsa, que pide amplia paciencia para sus estancias en los banquillos, para que los jugadores entiendan sus conceptos. Ya lo vivió en Argentina, Chile y hasta con el Olympique de Marsella. Segundo entronque negativo para su llegada.

3. AFICIÓN ÁVIDA 

Como en pocos lugares, en México la afición requiere de satisfacciones constantes y deja a manos del futbol, su deporte predilecto, que este llene el vacío de sus éxitos. Son los fanáticos, ahora a través de las redes sociales, los principales detractores de los técnicos en curso. Con Juan Carlos Osorio, en Twitter, en los más recientes juegos de la selección, aún con el marcador a favor y cerca de calificar a Rusia 2018, han utilizado el hashtag #FueraOsorio mostrando su descontento por el estilo del colombiano, poco espectacular, pero efectivo. La mexicana no es una afición que profundice en el deporte, es resultadista.

4. LA PRENSA

Al igual que el aficionado, el periodismo ejercido en México es superficial. Declaraciones y resultados es la materia prima de su trabajo y no se va más allá, no se realizan hipótesis, cuando el barco va en mal camino, al contrario, se comienzan a señalar a los culpables y a  demeritar, en este caso, la labor del técnico de manera inmediata. Además, Marcelo Bielsa no da entrevistas uno a uno, es parte de su manera de comportarse desde un off the record traicionado en Argentina, y esto representa otro problema; es un crítico asiduo de la prensa que habla de sus equipos.

5. EL MANEJO

En su mayoría, los futbolistas que integran el representativo azteca eluden a la prensa, se refugian en las redes sociales para mandar mensajes y aunque en sus clubes, sobre todo de Europa, no tengan gran actividad, como en su momento pasó con Javier Hernández, Carlos Vela o Giovani Dos Santos, se mantienen dentro las convocatorias. Se dice que el consorcio televisivo en México domina al Tri y requiere de sus estrellas para llenar estadios. Gran parte de sus juegos amistosos los disputa en Estados Unidos, debido a un contrato millonario.

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