Por: Eduardo Zavala (@Monopandillero)

Pese a su gran cierre del Clausura 2016, costaba imaginar que Erbin Trejo se convertiría en una pieza indispensable para Hernán Cristante. Más allá del extraordinario momento de inspiración que vive, el zurdo posee algunas características en su juego que sus compañeros agradecen. El primero que se beneficia es Antonio Ríos. Al ser el michoacano un centrocampista poco dúctil en tareas de organización y creación, le viene muy bien tener a lado izquierdo a Trejo. El Furcio es un jugador mucho más agresivo con la pelota. Y es que no es solo que su buen golpeo le abre un panorama más amplio para encontrar a jugadores más alejados (sus cambios de orientación a Esquivel o Flores son una vía de progresión simple), sino que también tiene agilidad para regatear. Con Trejo siendo una alternativa fiable recibiendo los primeros pases, Toluca está edificando una salida de balón en corto más fluida que en antaño. No obstante, la mayoría de las veces, los Diablos buscan iniciar en largo hacía Vega o hacía Uribe. En este escenario, Trejo también está siendo valioso porque su hiperactividad y capacidad física le permiten recoger las segundas jugadas en campo rival.

Dicha hiperactividad es fundamental para ofrecer alternativas a sus pasadores. Tanto Barrientos como en las últimas semanas Osvaldo González, le encuentran libre a espaldas o en el costado izquierdo de los mediocampistas rivales. Al tener un primer control correcto para girarse y una conducción muy buena, Trejo recibiendo entre líneas es una amenaza.  Aquí reside otra de las virtudes de Erbin que le está haciendo brillar. Ya sea fruto de la inspiración o un rasgo interiorizado en su juego, Trejo está mostrando una calma espectacular para elegir la mejor opción. Asienta la posesión, da últimos pases hacía los desmarques de Uribe, Vega o Barrientos; se junta con el Pitu para desorganizar al sistema defensivo rival, desborda por fuera o por dentro; o saca a relucir su disparo. El abanico de soluciones está siendo sumamente extenso.

Llegados a este punto, toca hablar de una de las rutinas más reconocibles del Toluca de Cristante. Alexis Vega, nueve de formación, está alternando posiciones de extremo izquierdo y de segunda punta. Cuando el joven delantero dibuja movimientos buscando el área, suele arrastrar consigo al lateral derecho que lo marca, lo cual abre un pasillo en la banda. Los primeros pasos de Trejo fueron justamente pegado al costado zurdo, por lo cual, le es muy natural realizar diagonales hacía fuera para encontrar el balón. Recibiendo con espacio en el carril externo está encontrando muchas situaciones abiertas para que su zurda localice a Uribe en el corazón del área o en el segundo palo, o al propio Vega en el pico del área.

Finalmente es importante mencionar su contribución sin la pelota. Pese a que no es el centrocampista más fiable para cerrar espacios (es demasiado impulsivo para saltar a la presión), el talento de Ríos y Barrientos (o Méndez)  para cerrar puertas está compensando su energía. Mientras Trejo va a incomodar (está muy fino en los choques y metiendo el pie), sus compañeros le protegen la espalda para mantener la estructura.

Solo el tiempo dirá si la versión que estamos viendo es el nivel que puede mantener a lo largo de los meses o se trata de algo pasajero.  

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